82. O Seixal: un cordón litoral sobre unas antiguas salinas en Tegra/A Garda.

O Seixal es un cordón de cantos cuarcíticos en el litoral atlántico del Tegra, más o menos a medio camino entre el puerto de A Garda y la desembocadura del Miño. En vez de los grandes bolos de granito formando los acostumbrados coídos que jalonan la costa rocosa de cabo Silleiro al Miño, en estos 600 metros de costa nos encontramos con este colorido canturrial.

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O Seixal es llamativo. Es verdad que en varios puntos de la costa de Oia pueden verse playas de cantos cuarcíticos, pero estas playas se encuentran siempre en desembocaduras de ríos -Mougás o Broi- que han sido los que aportaron los cantos. La génesis de este Seixal es muy diferente.

Seixal

Extensión de O Seixal

No hay río alguno en O Seixal, de modo que este cordón litoral es transgresivo. Algunos cantos, además, recuerdan mucho a los de las terrazas del Miño, así que lo más probable es que se trate de una vieja terraza erosionada, es decir, que los cantos fueran de una terraza bajo el nivel del mar actual erosionada por el oleaje y transportados hasta su posición actual por ese mismo oleaje para formar una playa.  A qué profundidad bajo el nivel del mar actual estaba situada esta terraza es algo imposible de contestar.

O Seixal se encuentra hoy muy menguado. Al parecer, la gente se lleva estos bolos de cuarzo por los motivos más peregrinos y lo lleva haciendo cientos o miles de años. Según algunos, nada menos que 120.000 años… Pero no, no es para tanto.

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Recorte de un Roteiro do litoral Guardés de la asociación Anabam, de 2001

Lo de los 120.000 años viene de que en este Seixal es muy habitual encontrar piedras talladas con un tipo de industria paleolítica, en concreto de tipo achelense superior, característica de más o menos de hace unos 140-100k años. Como hace 120.000 años más o menos la línea de costa estuvo por donde está hoy y no volvió a esta cota hasta hace unos 8.000-2.000 años (que todavía no hay acuerdo), pues hubo quien supuso que O Seixal era un cordón litoral relicto del penúltimo interglaciar apenas removido por la transgresión generada en este interglaciar en el que nos encontramos y que comenzó hace unos 16.000 años.

O Seixal cerca de Fonte Quente. Algunos cantos rotos señalados con círculos.

O Seixal cerca de Fonte Quente y cantos rotos señalados con círculos. ¿Alguno de estos fue usado como herramienta?.

Pero todo este suponer lo desbarata por completo, claro, la aparición de las salinas (parece que romanas) bajo el cordón. Esperemos que se llegue a hacer una datación precisa y contrastada de las salinas del Tegra y no tengamos que esperar otros 32 años para una segunda investigación. Sería de agradecer también una investigación de los niveles por debajo de las propias salinas. ¿Acaso hay otro nivel de cantos cantos, tierra vegetal, xabre? Por el momento, y a falta de las conclusiones de los arqueólogos de Gabinete de Arqueología que excavaron el yacimiento, parece que O Seixal lleva ahí puesto unos dos milenios; de lo que había antes, ni idea.

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A ojo de buen cubero, la salina de se encuentra aproximadamente de 1,5 a 2 metros por encima del nivel medio de marea alta actual, y a esa altura está siendo erosionada por las tormentas invernales, lo que nos hace pensar que o bien cuando funcionaba el nivel de marea alta era menor que el actual o bien las tormentas entonces no eran tan potentes como lo son hoy o bien ambas cosas. En cualquier caso, la datación preliminar es coincidente con otros muchos yacimientos romanos litorales hoy en erosión o con estructuras bajo el nivel del mar actual, como aquel millario de Pontevedra que arrancaron sin mayores contemplaciones bajo el nuevo puente de O Burgo, las salinas de Vigo o Adro Vello en O Grove; así, que me acuerde…

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Concretar si la salina se constuyó y abandonó siglo arriba o abajo tiene gran importancia arqueológica, pues no es lo mismo que la salina fuera, por ejemplo, anterior a las guerras cántabras y la plena romanización o posterior, o incluso tardo-romana, o vete tú a saber, incluso sueva.  La interpretación histórica sería muy distina. Desde un punto de vista geológico, en cambio, no sería tan relevante, y solo importa como un dato más para detallar la curva de variaciones de nivel del mar y reconstruir las condiciones ambientales de la costa.

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Lo que sí es de interés para la investigación arqueológica y puede que geológica es que según las primeros noticias de estas salinas por Antón Ferreira y Antonio Español, en 1983, se extendían desde el norte de A Garda hasta el Puntal, en la desembocadura del Miño, donde hoy todavía se conservan a la vista algunas pesqueiras que nadie sabe cuándo comenzaron a usarse ni cuándo se abandonaron. Y la salina ahora excavada en O Seixal, por ejemplo, tenía un mínimo de 240 metros y una anchura de 20. Esto es un establecimiento industrial, ¿para qué? La explicación inmediata es que la sal era destinada a salazón, y ya rizando el rizo a salazonar las capturas de las pesqueiras del Miño. Puede ser. Yo solo quiero apuntar que la sal ha sido un producto muy empleado en metalurgia. Al menos, que no deje de valorarse esa posibilidad…

Otra cuestión que no me resito a comentar es que las piezas talladas se encuentran solo en la superficie del cordón activa (habitualmente removida por el oleaje) y no en su interior.

Corte de O Seixal transgresivo sobre la salina mostrando la zona superior activa color blanca)

Corte de O Seixal transgresivo sobre la salina mostrando el nivel superior activo (color blanco) y el inferior estable (gris-negro)

Es decir, que esas supuestas piezas achelenses –que sólo aparecen en la zona superior activa de la playa- no son contemporáneas del mundo romano en el que por el momento parecen encuadrarse las salinas, sino posteriores a ellas y posteriores a la transgresión del propio cordón litoral: ¿tardo-romanas entonces… medievales… modernas? La cuestión es más divertida de lo que parece y tiene relación con la enorme cantidad de equívocos que arrastran los estudios geológicos sobre las terrazas del Miño. Me explico.

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Herramientas bastante burdas en el MASAT presentadas como “picos”

En el museo del Tegra se exponen unas herramientas líticas bastante burdas encontradas en la citania que prueban su uso corriente por sus pobladores. En realidad, por toda la región se han encontrado desde antiguo tantos restos líticos arcaizantes que algunos arqueólogos propusieron clasificar como un tipo de industria local, el camposanquiense, para intentar acotar este desbarajuste tecnológico tan contrario al ordenado y secuencial progreso de la historia entendida como evolución. El resultado fue un pupurri infumable de disparates y errores de bulto en la interpretación arqueológica de yacimientos como O Seixal o las terrazas del Miño, errores que se trasladaron por medio de las dataciones a los estudios geológicos. Y copio estos párrafos de un trabajo de 2011 sobre la historia del camposanquiense :

También influyen los estudios geológicos de Lautensach (1945), Zbyszewski (1943), Feio (1948) y Teixeira (1952), aunque sus dataciones relativas y los lugares donde ubican las terrazas fluviales y marinas son tan dispares y difieren tanto entre ellos que acaban siendo de imposible uso. 

Es a partir de las controvertidas excavaciones del yacimiento de Budiño, descubierto por Nonn (1964) y excavado por Aguirre (1963-1964), Vidal Encinas (1980-1981) y Méndez (2007), cuando se pone en evidencia que existen en el área los vacíos que los autores anteriores rellenaron en falso. Budiño se documenta con una ocupación en el Pleistoceno Medio (Achelense) y otra en el Musteriense. Aunque la problemática de Budiño siguen siendo sus fechas, con un claro desfase entre su tipo de industria (arcaica) y su datación absoluta (24700-16000 a.C.) (Butzer, 1967). Se ha dicho de este yacimiento que tiene una cultura lítica del Paleolítico Inferior y una cronología del Paleolítico Superior

Aunque tampoco faltaron arqueólogos que ya antes de las dataciones radiocarbónicas advirtieron de que las tecnologías y herramientas primitivas, incluso paleolíticas, siguieron usándose hasta el siglo XX, lo cierto es que la datación e interpretación geológica de las terrazas marinas y fluviales en Galicia está absolutamente desquiciada por la aplicación de unas dataciones siempre problemáticas a unas interpretaciones sedimentarias basadas en idealizados esquemas evolutivos lineales, se aplique esta linealidad al mencionado progreso industrial en las herramientas humanas o a la irreal secuencia altimétrica de terrazas y rasas.

Habrá más.

29/12/2015

Dos días después de publicar esta entrada me dí de bruces con un mapa de 1810 que añadía una precisa y preciosa información gráfica sobre la hidrodinámica en O Seixal. Lo cierto es que era consciente de la barrera y había visto las fotos del oleaje rompiendo en Google Earth, pero al ver dibujada la barrera en la carta náutica de Antonio Alcalá Casado con tanta precisión y coincidencia con la extensión del cordón ya no pude negarlo: el oleaje de tormenta en la zona rompe a 250 metros mar adentro del cordón, y por tanto la energía en O Seixal es menor. Así que en este tramo de costa protegida no tenemos los grandes bolos graníticos de los coidos que enocntramos en toda la costa de sde Cabo Silleiro hasta el Miño, sino cantos de cuarcita.

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Foto de Google Earth a la izquierda tomada en noviembre de 2001 y detalle del mismo tramo de costa de una carta náutica de 1810 en el que se muestra la barrera natural paralela al Seixal.

Detalle de una Carta

Detalle de una Carta de 1758 de Gonçalo Luis da Silva Brandao en la que se señala (encima de B) el oleaje rompiendo sobre O Seixal, aunque de peor modo.

Pensaba hacer una entradilla sobre el asunto con algunas otras cosas de interés de la morfología de la costa en torno a la desembocadura del Miño, pero como no acabo de sacarla, lo añado aquí mismo.

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La hidrodinámica del oleaje explica la extensión de O Seixal, aunque sigo teniendo dudas sobre si los cantos provienen de antiguas terrazas -como se supone que ocurre al sur del Miño, en la costa portuguesa- o han sido enteramente rodados por el oleaje. En cualquier caso, me da una nueva pista sobre las escandalosas diferencias en la morfología de la costa al norte y al sur del Miño.

 

 

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