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87. Tectónica y erosión subterránea en Galicia, II. ¿Donde están las fallas? Matarile-rile-rile.

La discusión sobre si sí o no hay una tectónica fuerte en la construcción geolólogica del paisaje de Galicia es vieja, aunque la verdad no es demasiado acalorada. Más bien es una discusión lánguida, como la misma sismicidad del país, que aunque de forma ocasional alcanza una moderada energía,  es por lo general una sismicidad  constante, difusa, y de baja intensidad.

En Galicia hay bastantes terremotos, más de los que se creía hasta hace unos años, pero son moderados o de muy baja magnitud.

Sismicidad en la península Ibñerica hasta 2002 (IGN)

Sismicidad en la península Ibñerica hasta 2002 (IGN)

De hecho, son tan poco energéticos  que la mayor parte ni se detectaban, al menos hasta que tras la serie de terremotos de 1995-1997 en Sarria-Becerreá-Triacastela el proyecto GASPI investigó en detalle la sismicidad del NO penisular. Si os apetece enteraros de los resultados, aquí.

La cuestión es que esta baja sismicidad choca con la evidencia de un paisaje montañoso extremadamente compartimentado que combina diminutas cuencas sedimentarias con cientos de metros de sedimentos pinzados en el basamento paleozoico, como en As Pontes; suaves paisajes graníticos cortados a tajo por cañones fluviales de 500 metros de profundidad, como en A Ribeira Sacra; ríos desembocando sobre el mar en saltos de agua de más de 100 metros de desnivel, como en Ézaro, o amplios y profundos valles fluviales atravesados por cortos ríos de aguas cristalinas, como en las rías de Vigo o Pontevedra. Por todas partes encontramos señales de hundimientos y elevaciones, erosiones y sedimentaciones que desentonan con los bajísimos volúmenes de sedimentos transportados por los ríos (al menos de forma natural) y con la baja y difusa sismicidad. Así que la mayoría de los geólogos suponen que las fuerzas geológicas que generaron los vivos contrastes del paisaje gallego son cosa del pasado, como si la profunda erosión y la activa tectónica se hubiese detenido, como si hoy el NO de Iberia fuese una geología en stand-by, una balsa de piedra.

¿Dónde están las fallas?

En realidad, el gran problema de la tectónica de Galicia es que no se encuentran las fallas activas.

Salvo excepciones, los sismógrafos no localizan de froma clara las fallas en los zócalos graníticos y metamórficos y en las cuencas sedimentarias apenas se han descrito apenas media diocena de fallas (1,2) afectando a los sedimentos más recientes de modo aparentemente muy local.

¿Significa esto que la tectónica es débil o inexistente? Pues mi opinión es que no. Puede que no veamos las fallas activas, pero haberlas hailas. Investigar la tectónica de Galicia, sin embargo, exige un cambio de modelo conceptual, pues no estamos ante una tectónica típica, rocosa, dura, rígida, sino ante una tectónica blanda.

En Meriama y As Pontes, las cuencas mejor conocidas gracias a que han sido excavadas por completo, la mayoría de las fallas son de borde y afectan sobre todo al zócalo ígneo-metamórfico, no a los sedimentos. Así se explicaría la ausencia de grandes fallas en los sedimentos recientes y su aparente escasa relevancia.

Corte geológico de As Pontes. Las fallas apenas afectan a los sedimentos

Corte geológico de As Pontes. Las fallas apenas afectan a los sedimentos, de aquí.

He aquí por qué apenas se encuentran fallas en los sedimentos, pues como las llaves de la canción, están en el fondo de las cuencas (y en sus bordes), afectando al zócalo paleozoico/precámbrico.

Y al ver los cortes geológicos de As Pontes, se comprende por qué resulta tan difícl advertir la dimensión de las movimientos tectónicos involucrados en la cuenca a partir de informaciones parciales de las fallas en superficie, en especial las del interior de la cuenca.

Los bordes de cuenca

El término de las fallas profundas en los bordes manifiesta un cambio reológico del zócalo granítico/metamórfico al sedimento: el granito es duro y frágil, el sedimento es blando y dúctil. Ante un esfuerzo (una onda de presión, por ejemplo) el granito se rompe, el sedimento se deforma. Por eso las fallas que atraviesan el zócalo en As Pontes se pierden dentro del sedimento, transformadas en un ramillete de pequeños pliegues y/o fracturas

La mayoría de los trabajos sobre las cuencas terciarias focalizan su atención en la estructura generalde esfuerzos y/o en los sedimentos de relleno, y en cambio prestan muy poca atención a esos bordes, que, a mi modo de ver, juegan el papel esencial.

Las fallas van tumbándose con el tiempo, evidenciando un comportamiento dúctil

Las fallas van tumbándose con el tiempo, evidenciando un comportamiento dúctil

Y si nos fijamos vemos que las sucesivas fallas (inversas) del borde norte tienden a disminuir su buzamiento hasta parecer cabalgamientos. En cada ocasión, la falla inversa se reactiva con el buzamiento que trae la falla en profundidad y sigue por la roca fresca hasta superficie hundiéndose el bloque sur, pero la meteorización que afecta a este borde meteorizala la roca adquiriendo ductilidad y plegándose. Este cambio de comportamiento de la roca frágil/dúctil es comparable al típico creep de las laderas.

La meteorización de la roca induce un comportamiento dúctil frente al esfurzo, en este caso , la gravedad.

La meteorización de la roca la convierte en un material dúctil frente al esfuerzo, en este caso , de la gravedad (de aquí)

La meteorización.

La intensísima meteorización de los bordes es la característica común a todas las cuencas sedimentarias de Galicia. Esta meteorización resalta en los cortes abiertos en el terreno por las vivas coloraciones rojizas y blancas causadas por el enriquecimiento en hierro de los niveles o, por el contrario, por su lavado y concomitante a la caolinitización. En la segunda mitad del siglo pasado era común atribuir estas coloraciones a una supuesta evolución climática. Así, las terrazas más elevadas y antiguas la característica común sería un enrojecimiento (ferralitización) que indicaría un clima más cálido y húmedo, de carácter tropical.

Ferratilización del metamórfico bajo terraza ¿T2? en Tui

Ferralitización del sustrato metamórfico bajo una terraza ¿T2? en Tui

A mi modo de ver, sin embargo, la ferralitización depende más de circunstancias locales como la proximidad y la composición del sustrato y fuentes metálicas, porosidad, etc. que de pasados registros climáticos. También es verdad que, en general, desconfío de cualquier intento de correlacionar o datar capas por el grado de cementación o alteración.

Por ejemplo, en el Miño, el amigo Viveen, advirtió que la pérdida de masa en los cantos de las terrazas aumenta hacia el mar a igual altura y se sirvió de las densidades para  correlacionar las terrazas, definiendo un supuesto basculamiento hacia el oeste, cuando lo que estaba viendo es el efecto corrosivo del spray y las lluvias marinas (cargadas en sales) disminuyendo hacia el este.

Pero sigo.

Terraza y sustrato fuertemente alterados (ferritización y caolnitización) en Tui ¿T2?

Terraza y sustrato fuertemente alterados (rubefacción y caolnitización) en Tui ¿T2?

Detalle de anterior con los bloques graníticos de coluvión de base de teraza rubefactados y caolinitizados

Detalle de perfil anterior con los bloques graníticos de coluvión de base de teraza completamente rubefactados

granito rubefactado bajo terraza T3 en Salvaterra.

Granito rubefactado bajo terraza T1 en Salvaterra.

Detalle de corte anterior en el que se ve los grandes bloques de granito alterado incluidos en la terraza.

Detalle de corte anterior en el que se ve los bloques de granito incluidos en la terraza alterados.

Terraza sobre granito muy alterado en en Valença, ¿T1?

Terraza sobre granito muy alterado en en Valença (Gandara), ¿T1?

Detalle de bloque rubefactado en perfil anterior

Detalle de bloque de granito rubefactado en perfil anterior

La presencia de esos grandes bolos graníticos en la base de los sedimentos fluviales indica que en el momento de la sedimentación el granito era una roca competente y que la meteorización de sedimento y sustrato fue conjunta y posterior a la sedimentación. De hecho, en ocasiones parece que los procesos de meteorización son más intensos en el sustrato granítico que en los sedimentos, como si en el proceso de alteración fuese no solo meteórico sino también hidrotermal, y al menos en un afloramiento en Monçao, en una terraza equivalente a al T3 del MAGNA, una cementación silícea de aspecto opalino parece confirmar tal supuesto.

Terraza con cemento opalino

Terraza ¿T3? con cemento opalino en Monçao

Detalle del corte anterior

Detalle del corte anterior

En Melgaço, Monçao o en Caldelas de Tui existen balnearios de aguas termales. En todos estos lugares las aguas termales afloran en varios surgencias naturales, incluso en el lecho del río, y en todos ellos se ha constatado la existencia de manantiales con caudales de decenas de miles de litros/hora cada uno con su particular composicón quimica y temperatura. También se reconocen procesos de mezcla de aguas hidrotermales y meteóricas.

Tomografía de resistividad (W-E) en Caldelas de Tui. De arriba abajo: Terraza T1, acuífero en granito (?) y sustrato rocoso. Manantial termal en mitad del perfil (metro 120)

Tomografía de resistividad (W-E) en Caldelas de Tui. De arriba abajo: Terraza T1, acuífero en granito (?) y sustrato rocoso. Manantial termal en mitad del perfil (metro 120)

Tomografía IP en perfil anterior (dispositivo Wenner). El mapa de cargabilidad (dominio tiempos) señala dos anomalías interpretadas como dos surgencias de aguas termales

Tomografía IP en perfil anterior (dispositivo Wenner). El mapa de cargabilidad (dominio tiempos) señala dos anomalías interpretadas como dos surgencias de aguas termales

Las raíces del regolito. 

Los regolitos de los macizos ígneos y metamórficos son mucho más que un suelo grueso o una simple cobertera susceptible de erosión. En los macizos graníticos los regolitos se extienden cientos e incluso miles de metros en profundidad a través de una red de fracturas que conectan con masas rocosas más o menos alteradas y brechificadas por las que se mueven las aguas meteóricas e hidrotermales. Esta intrincada red de fracturas y masas rocosas alteradas juega un papel fundamental en los procesos hidrogeológicos y tectónicos, un papel reconocido pero muy difícil de cuantificar, pues desconocemos las geometrías precisas de estas redes, sus propiedades mecánicas o hidráulicas, las características de los caudales que se mueven por ellas y ni siquiera tenemos un conocimiento teórico suficiente de los procesos mineralógicos y reológicos que determinan su comportamiento. Pero sabemos que están ahí.

La memoria del sondeo más profundo de Galicia, realizado en Ourense en 1986 para la investigación geotérmica de media entalpía, describe la mayor parte de las muestras tomadas para los ensayos de conductividad desde la más somera (a 258 metros de profundidad) hasta la más profunda (tomada a 690 metros de profundidad) como de granito muy alterado o medianamente alterado.

Descripción de las muestras para conductividad del sondeo Orense-4, de 700 metros de profundidad.

Descripción de las muestras para conductividad del sondeo Orense-4, de 700 metros de profundidad.

Un granito completamente meteorizado (grado V ISRM) como el que forma los típicos jabres gallegos  puede presentar fácilmente una densidad 20 % inferior a la de ese granito sano (2,65 g/cm3) y su comportamiento reológico es del todo diferente, pero incluso ligeras alteraciones tienen importantes consecuencias físicas. Un granito con grado II (ISRM) de meteorización, apenas perceptible en campo por una ligera coloración, puede ver reducida su resistencia a la compresión a la mitad.

Aumento de porosidad y disminución de la resistencia con el grado de alteración (de aquí).

Aumento de porosidad y disminución de la resistencia con el grado de alteración (de aquí).

Por esta razón los terremotos se repiten una y otra vez sobre las mismas fallas. El segundo principio de la termodinámica dice que la energía tiende a disiparse, o sea, a repartirse de forma homogénea a través de las rocas, y la falla, al tener una menor resistencia mecánica disipa la energía acumulada en el macizo transformándola en trabajo mecánico (rompiendo las rocas y desplazándolas) y calor. Así pues, en muchos casos, las fallas no solo son conductos para las aguas hidrotermales, sino que ellas mismas actúan como calefactoras. El testigo Orense-4 descubrió abundante pirita de neoformación (hidrotermal) que en algunos casos llegaba a tapizar por completo los planos de rotura de los testigos y de modo frecuente estos recubrimientos mostraban estrías de falla, lo que el informe consideró prueba irrefutable de neotectonia.

La memoria del IGME añade que del metro 201 en que comenzó a perforarse con recuperación de testigo ahasta el fin del sondeo a 700 metros de profundidad, era constante la alternacia de tramos de granito masivo fresco y compacto de 20-30 metros con zonas fracturadas de 5-15 metros en los que se combinaba la fracturación con la alteración hidrotermal por la circulación de agua caliente.

Tectónica blanda

En los ríos de Galicia la carga de sedimento disuelto natural (sin contaminar ni inducida por actividad humana), siendo baja o muy baja (50 mg/l) (1,2), multiplica por diez la carga de fondo o de sedimento en suspensión (1-10 mg/l) (3,4).

Puede que estos datos estén algo sobrevalorados por lo que ya comenté antes de la influencia las spray y lluvias marinas (cargadas en iones como Cl- y Na+) en el contenido en disolución de las aguas continentales costeras, que aumentan su actividad química. Para el conjunto de Galicia, los valores podrían ser ligeramente inferiores, y en el cálculo de tasas de erosión también habría que tener en cuenta las menores precipitaciones en las zonas de interior. Aún así, estos datos son la mejor referencia de que dispongo y la realidad general no debería alejarse mucho.

Esto significa que la erosión en buena parte de Galicia (sobre todo la Galicia más Atlántica, que es casi toda) es, mayoritariamente, química, es decir, subterránea, considerando como tal la subsuperficial, que circula brevemente por los suelos y regolitos como la que lo hace atravesando los macizos alterados para surgir al cabo de meses o años.

Traducido lo anterior a tasas de erosión (para un caudal de 51,7 cumecs/km2), serán 81,5 tn/km2 año o 30 m3 de granito (densidad 2,7 g/cm3) por km2 y año, o si preferís 3 mm cada mil años. Aunque quizá os parezca parezca poco, en un millón de años eso es un agujero de 300 m de alto, ancho y largo. Un boquete gigantesco y, de hecho, tres veces mayor que la más grande cámara subterránea del planeta según wikipedia, la Cámara Miao.

Pero aunque de hecho en Galicia tenemos algunos de los mayores seudokarst del mundo, que es como se llaman las cuevas generadas por la disolución del granito (cuyo descubrimiento y estudio debemos a los clubes Mauxo y A Trapa), lo más habitual es el jabre, y la disolución de 3 mm/año de granito en 1 millón de años es el 3 % de un km3, o lo que es lo mismo, supone rebajar la densidad de 1 km3 de granito de 2,7 a 2,62 g/cm3). En treinta millones de años, que es el tiempo transcurrido desde que As Pontes y la mayor parte de las cuencas terciario-cuaternarias gallegas comenzaron a formarse, habremos disuelto el 30,7 % de la masa de ese km3, o lo que es lo msimo, habíamos rebajado la densidad del km3 de granito de 2,7 a 1,9 kg/cm3, es decir, habremos creado un regolito continuo de grado VI de 1 km de profundidad a partir de un granito perfectamente sano.

En realidad, como se puede ver en los seudokarst, no toda la disolución de granitos se ha convertido en jabre. Una parte del granito ha sido completamente disuelto para formar cavidades como el pseudokarst de A Trapa, en Tui, o simplemente ha desaparecido de superficie, y otra parte ha sido transformado en minerales de neoformación, como la caolinita que luego ha pasado a rellenar las cuencas terciarias. Desconocemos también cuánto regolito ha podido ser erosionado. Si nos atuviésemos a los rios actuales como guía, desde luego muy poco: un 10 % del volumen disuelto habría sido transportado como carga en suspensión y otro tanto (como mucho, pero probablemente menos) como carga de fondo. Sin duda resulta muy aventurado suponer que las tasas de carga en suspensión y de fondo han sido siempre como las actuales, y bastarían unos pocos “eventos erosivos” para desmantelar en poco tiempo grandes volúmenes, pero en cualquier caso, la ausencia de grandes depósitos de sedimentos en Galicia y en la adyacente plataforma continental permiten suponer que la erosión y transporte particulado ha sido un asunto de menor cuantía en los últimos 30 millones de años.

Pero a lo que iba. Lo que identifica las cuencas tectónicas terciario-cuaternarias de Galicia no es el sedimento -no lo hay en la Depresión Meridiana, al menos en buena parte- sino un potente regolito, y esto porque  el agente activo que abre y profundiza las cuencas tectónicas de Galicia es la disolución química. Ésta es una tectónica blanda, en el que el papel de las fallas es más pasivo -como vía para las aguas- que activo, como centradoras de esfuerzos. Los sismos son numerosos pero pequeños, casi inapreciables, en el rango de energías de la contaminación sísmica humana, y con una ocurrencia geográfica muy parecido a un ruido de fondo de origen difuso, no asociado a geometrías claras.

Dos posibles soluciones a los datos de la campaña de MT del IGME en Caldas, en 1988

Dos posibles soluciones de J. Ledo a los datos de la campaña de MT del IGME en Caldas, en 1986. Los colores vivos señalan zonas conductoras, ricas en arcillas, elementos metálicos o agua y se disponen en superficie o cruzando grandes fallas evidentes en el paisaje. En 013, arriba, la Depresión Meridiana coincide con una anomlaía de conductividad de 1 km de profundidad. Las zonas más resistivas indicarían macizos rocosos impermeables.

Posición de las estaciones del perfil MT

Posición de las estaciones del perfil MT. En naranja la posición de la Depresión Meridiana y otra gran falla visible en el perfil MT.

La meteorización subterránea localizada, de digamos, un pasillo de cinco o diez kilómetros de ancho como la Depresión Meridiana en 1 km de profundidad, no solo debilita la resistencia de la roca, descarga la presión vertical y genera un espacio libre que facilita el movimeinto de los bloques rocosos a ambos lados. A largo plazo, la continua descarga de tensiones impide que se acumulen grandes esfuerzos y que se produzcan por tanto grandes terremotos; no encontraremos por ninguna parte un gran plano de falla, pero sí una estrecha depresión tectónica y erosiva.

No conozco ninguna otra reconstrucción geomorfólogica de Galicia que haya considerado la erosión subterránea un mecanismo principal de la evolución del paisaje; en realidad, ni siquiera conozco una que la haya tenido en cuenta.

Por desgracia, tampoco conozco ningún informe que haya tratado de cuantificar la aportación de caudales de las aguas termales y minerales a los ríos de Galicia, ni mucho menos su aportación de elementos disueltos. Tampoco dispongo de ninguna otra indicación o referencia sobre los aportes de la erosión química profunda ni del reparto de circulación de las aguas subterráneas subsuperficiales y profundas, y por eso, aunque sea de forma muy pedestre y cogida por los pelos, voy a intentar aquí hacer una primera aproximación.

El contenido medio y normal de Si en las aguas de explotaciones minerales y termales de Galicia es de 58 mg/l, y en los ríos de unos 11 mg/l, pasando de  enero a julio de 9,1 mg/l a 12,8 mg/l. Suponiendo que la diferencia (3,7 g/l) se debe a la mayor contribución relativa de las aguas subterráneas sobre el caudal fluvial total, podemos estimar que las aguas minerales y termales aportan un 6 % del caudal medio de julio o un 1,2 % del caudal anual (considerando  que es 6 veces el de julio). Este 1,2 % de aguas de aguas minerales y termales procedentes de la circulación profunda aportaría pues el 7 % de los solutos totales, o lo que es lo mismo, la erosión profunda sería del 7 % de la total, unos 2,1 m3 de granito erosionados cada año en las raíces mismas de las montañas y los valles.

Un hueco de 2,1 m3 en el granito bajo 1 km2 de superficie nos parece bien poca cosa, apenas una conejera, pero los procesos geológicos juegan con escalas de tiempos que acostumbramos a medir. Los circuitos de aguas termales de Galicia se estiman con profundidades de 2-3 km, puede que hasta 4 km. En los últimos treinta millones de años, una erosión de 2,1 m3/año y Km2 habrá generado una pérdida de masa del 1,57 % (4,2 g/cm3 para un granito de 2,7 g/cm3) en los primeros 4 km de corteza, y eso implica una pérdida significativa de resistencia mecánica. Si además esa pérdida se concentra, digamos, en tramos de 10 metros de espesor separados por tramos de 25 metros no alterados (que es lo que describe el sondeo Orense-4), tenemos una estructura en la que se alteran bloques de granito sano (2,7 g/cm3) con otros con una pérdida de masa del 5.5 % (2,55 g/cm3), es decir, con un macizo granítico con un grado de alteración II-III.

84. Mina Regeira de Constantina en A Guarda: minería romana, canales, riegos, agua y agricultura, todo revuelto.

Está catalogada como mina romana con el registro GA036027008 y nombre Mina de Constantina o Regeira de Constantina.

Es una mina muy singular. Que yo haya visto, es la única de ese tamaño en la que Patrimonio ha identificado unas supuestas balsas o depósitos de agua para su explotación. Ahí la tenéis, en el esquema de la ficha de Patrimonio  y al lado el mapa de pendientes.

Grafico 1

Regeira de Constantina, esquema de la mina en la ficha de Patrimonio y a la derecha vista en el mapa de pendientes.

El caso es que no fui capaz de localizar las balsas, aunque sí parece que la suave topografía justo encima de la mina haya sido retocada y, sobre todo, son evidentes diversos canalillos excavados en la zona, aunque de difícil interpretación (mineros o agrícolas?) y atribución (modernos o antiguos?).

Zona de baja pendiente sobre la mina en la que se situarían las balsas.

Zona de baja pendiente sobre la mina en la que se situarían las balsas.

canal aguas arriba de la Regeira de Constantina

Pequeño canal de paredes verticales en la zona superior de la Regeira de Constantina

Pero en cambio, aguas arriba, donde la ladera vuelve a ganar inclinación, sí encontré un gran canal, visible en el mapa de pendientes que apunta directamente hacia la Regeira (aunque muere antes de llegar a ella) pero que quizá, quizá… pudiera estar relacionado.

Figura 7

Y este gran canal el que más me interesa ahora porque me mete de lleno con la tradición y tecnología del riego en Galicia.

Pero como son muchas cosas, voy por partes.

1.- La ficha de Patrimonio dice que está en xacemento secundario, pero no, está en primario, en el granito de A Grova, como bien se ve en los escarpes.

Regeira vista desde su parte más alta. A la derecha se distingue el escarpe de granito alterado.

Regeira vista desde su parte más alta. A la derecha se distingue el escarpe de granito alterado.

El motivo de tan extraña confusión yo creo que se debe a que los arqueólogos que hicieron la ficha encontraron muchos cantos cuarcíticos en los muros agrícolas de las fincas abajo de la Regeira  y dedujeron que provenían de una terraza minada arriba. También se encuentran con facilidad cantos en los caminos arriba de la mina, que bien pudieran ser herramientas.

Cantos de cuarcita en escarpe de camino próximo a la Regeira

Cantos de cuarcita en escarpe de camino próximo a la Regeira

Copio el primer párrafo de la ficha completo porque muestra otra interente observación también mal interpretada.

Trátase dunha mina en xacemento secundario, o seu sedimento ben pode ser aurífero en base tanto os pequenos fragmentos de seixos que contén coma os óxidos que confiren ó sedimento unha tonalidade rubia e compacta en determinados lugares, asemade as augas que que manan da propia Mina da Regueira de Constantina son ferruguinosas, creándo así unha costra de ferro no fondo do regato.

El hierro es el metal más común de la corteza terrestre tras el aluminio, así que, que se formen costras de hierro no es señal de oro ni -en principio- de ninguna otra cosa salvo su propia oxidación. Digamos que el hierro está por todas partes.

Vista del interior de Regueira Constantina desde lo alto. En el fondo, el regato ferruginoso

Vista del interior de Regueira Constantina desde lo alto. En su fondo se ve el regato ferruginoso.

Lo que le ocurre al hierro es que, como en la sangre (la hemoglobina), resulta muy vistoso y llamativo, y sus óxidos destacan enseguida las vetillas mineralizadas y metalizadas con sus tonalidades rojizas. Lo que sí es interesante es que de la mina mane un manantial, pues como ya expliqué, los manantiales fueron para Agricolla -y probablemente en toda la minería premoderna– indicios para descubrir vetas y filones.

Regeira Constatina desde la trinchera de acceso

Parte alta de la Regeira Constatina donde se unen los dos ramales (desde el este)

2.- Pues sigo. Esta Regeira de Constantina, fuera o no mina de oro, es una excavación en forma de trinchera sinuosa con unos 6 metros de profundidad (a ojo) y algo más de 200 metros de longitud que se bifurca en dos en su término, ladera arriba. Esta evidente forma de trinchera es la que le da su nombre: Regeira, que significa eso mismo: canal o tajo, hendidura.

Regeira de Constantina justo antes de la bifurcación

Regeira de Constantina justo antes de la bifurcación

En su zona media y tercio inferior la Regeira de su recorrido está muy afectada por reexcavaciones modernas y rellenos, la carretera que la atraviesa, una vivienda, parcelas agríciolas y en diversas partes también ha sido transformada en un camino,

Regeira de Constantina hecha camino

Regeira de Constantina hecha camino

pero su traza original todavía resalta en el mapa de pendientes.

Figura 2

La ficha de Patrimonio la explica de una corta de arrastre, y como entiendo que se refiere a la famosa ruina montium de Plinio, otra vez no estoy de acuerdo. La corta de arrastre tiene una sola utilidad, que es desmontar una gran masa de roca blanda; un importante requisito, que se pueda aprovechar un desnivel; y dos posibles aplicaciones, que son, o bien eliminar una cobertera no mineralizada para acceder a un nivel inferior de interés minero, o bien desagregar una gran masa de roca blanda con una mineralización diseminada, es decir, extendida a todo el volumen del terreno y no concentrada en niveles, placeres, filones o vetas.

La corta de arrastre viene a ser el equivalente antiguo de una moderna voladura en frente de explotación, y su utilidad es esa, la de hacer avanzar el frente y sacar gran volumen de material, ya sea para explotarlo o para retirarlo.

Figura 3

No tiene ningún sentido pensar en la ruina montium en una mina como la Constantina, porque

a) lo más probable es que aquí se explotara un filón y en la mayoría de los filones la mineralización está concentrada y no diseminada

b) una corta de arrastre no genera un canal erosivo, sino un deslizamiento.

c) contra lo que se suele pensar, el agua es incapaz de partir una roca dura como el granito, incluso estando algo alterado.

Así que lo mejor es dejar de pensar en la corta por arrastre como método de excavación minero salvo en casos muy particulares.

Agua, minería y agricultura.

Una Regeira es un canal y eso es lo que vemos excatamente en la mina Constantina. De ahí a pensar que los romanos usaron el agua para excavar el canal solo hay un paso, aparentemente un paso lógico. Pero no. Un canal así no se puede excavar con agua. De hecho, si uno lo piensa de un modo general, un canal es un camino para llevar el agua de un sitio a otro sitio adonde el agua no va sin canal, de modo que resultaría bastante extraño poder excavar un canal con agua. (El pensamiento inverso es creer que un río, porque  lleva agua, es un canal, como creen la mayor parte de los ingenieros; luego pasa lo que pasa).

Pero a lo que iba. Como decía, los antiguos mineros llegaban a las vetas siguiendo los indicios de agua, -por ejemplo, siguiendo manantiales ferruginosos como el de Constantina-. Así que pudiera ser que el canal original de A Regeira no fuera en principio más que un camino a la búsqueda de una veta, -quién sabe-. Pero una vez hecho el camino, solo hay que ver cómo discurre por él el agua para ver el camino hecho canal.

Regatillo en un tramo de la Regeira de Constantina

Regatillo en un tramo de la Regeira de Constantina

Aguas arriba de la Regeira Constantina y apuntando hacia ella hay otro canal construido aparentemente como un colector de escorrentías. Es lo bastanate profundo como para destacar en el mapa de pendientes pero desaparece a unos 25 metros de la mina, transformado, aparentemente, …en camino.

Canal de desague de valle sobre la mina de Constantina

Final  del canal colector transformado en camino, en primer término.

Detalle del final

Detalle del final del canal, en realidad un doble canal en este último tramo.

En su parte más baja este canal-colector es un doble canal paralelo, aunque aún no tengo muy clara la estructura en detalle. El caso es que este canal -ya unificado- sigue unos 200 metros manteniéndose cerca pero no exáctamente en el fondo de la vaguada, sino apoyado en una de sus vertientes, aparentemente, la izquierda (subiendo), tal y como se ve en la foto de arriba (pared derecha del canal más alta que la derecha) como en la de abajo.

Figura 9

En su parte más alta el canal-colector apunta al fondo de la vaguada y desaparece.

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Vista del monte talado en la vaguada por encima del canal-colentor.

Bajando, y manteniendo la vista a la izquierda, lo que vemos son terrazas de cultivo. En esta parte más alta, la margen izquierda (bajando) incluso está reforzada por un muro de cachotería para evitar la erosión de las terrazas agrícolas.

Vista hacia abajo del canal en su parte alta. A la ixquierda: terrazas agrícolas, a la derecha, ladera natural

Vista hacia abajo del canal en su parte alta. A la izquierda: terrazas agrícolas abandonadas, a la derecha, ladera natural

Detalle de muro de protección de terraza agrícola sobre canal

Muro de protección de terraza agrícola sobre canal

Pero la mejor manera de verlo es, de nuevo, con el mapa de pendientes. El canal limita la zona de bajas laderas (tonos azules) que han sido aprovechadas para uso agrícola.

Figura 10

De todas formas, como se aprecia en las fotos, estas terrazas llevan tiempo abandonadas a monte. ¿Cuánto? Ni idea, pero mucho. El vuelo americano del 56 muestra que ya entonces estaban como hoy. De hecho, el límite de la zonas agrícola no ha cabiado apenas en estos 60 años en la zona.

Foto aérea de 1956 con el límite de las terrazas agrícolas.

Foto aérea de 1956 con el límite de las terrazas agrícolas.

En apariencia, el canal no está ahí para dar servicio a mina, sino a los campos. Pero entonces, ¿cómo es que se transforma en un camino? ¿Hace cuánto que sucedio? ¿Cómo es que muere sin que se vean los canales de riego que alimentaba? ¿Es casual su desaparición en el rellano topográfico donde se excava la Regeira y a 25 metros de distancia?

Por su posición límite entre cultivos y monte este canal recuerda a la gran -y misteriosa- trinchera de Gondomar, cuya funcionalidad y edad tampoco está nada clara, a medio camino entre lol agrícola y lo minero.

Hace tiempo que vengo dándole vueltas a una posibilidad: que haya una imbricación entre los sistemas de riego tradicionales en Galicia y la minería romana. Hay coincidencia geográfica. Y desde luego hay coincidencia de técnicas, por cuanto los riegos en Galicia comienzan muy a menudo en minas subterráneas cuyo objeto no es tanto alumbrar manantiales como servir de galerías drenantes del regolito. De hecho tiendo a pensar que este canal encima de la Regeira, excavado en la ladera, fue hecho tanto o mas como  trinchera drenante que como canal.

Queda por probar la conexión temporal. Dos mil años es mucho tiempo. Lo más fácil -y yo mismo lo hice en el caso de la gran trinchera de Gondomar- es pensar que las galerías drenantes y los sistemas de riego en Galicia fueron desarrollados en la Edad Moderna, coincidiendo con la introducción de los cultivos americanos como la patata y sobre todo el maiz, tan necesitado de riego. Pero lo cierto es que la romanización, el abandono de los castros y la ocupación de los valles que tanto hablan los arqueólogos necesariamente debió de suponer una revolución agrícola semejante a la del XVII-XVIII. Desconozco las técnicas agrícolas romanas y lo que los arqueólogos hayan descubierto en Galicia al respecto, pero Roma era una civilización mediterránea y por tanto regante. Está claro en cualquier caso que eran una civilización hidráulica.  El drenado de la Lagoa de Antela en Xinzo -Palla Áurea- para el cultivo de cereral, no debió ser un hecho aislado. ¿Y porqué no aprovechar los sistemas hidráulicos de las minas para uso agrícola?

Los romanos nos dejaron muchas cosas, el latín, que seguimos hablando, aunque ya no lo reconozcamos como tal, las parroquias, que han sido la unidad geográfica de la sociedad gallega durante quince siglos, el arado romano y el carro de bois que han trabajado el campo mil años y más. ¿Porqué no nos habrían de dejar también los sistemas de riego, con sus minas drenantes y sus levadas?

 07/12/2015

No podía dejarlo así, claro. Volví a la mina y aprovechando el clareo del otoño busqué las supuestas piscinas de la ficha de Patrimonio. El resultado, un batiburrillo.

La cosa es así:

Hay un canal que desemboca colgado en la mina Constantina, de paredes vertivales y excavado en el jabre granítico que no parece ser muy antiguo (por la estabilidad de sus paredes). Es el canal que aparece dibujado conectando con la mina por el oeste. Este canal va ganando profundidad al conectar con el vaciado de la mina, evidenciando su carácter erosivo en este punto. Aguas arriba, el canal mantiene sus paredes verticales, pero pierde profundidad hasta desaparecer, justo antes de encontrarse con el camino.

rego 2

Canal colgado en su conexión con la mina Constantina. Se aprecia su carácre erosivo.

rego 1

Canal hacia la mina constantina visto en sentido aguas arriba.

camino

Camino actual entre el canal de escorrentías y la mina Constantina

Canal de escorrentías

Término del canal de escorrentías , justo encima del camino, a modo de “doble canal”.

Como se ve en la foto, el camino actual (encharcado) corta la conexión entre el canal de paredes verticales que desemboca en la mina Constantina y el canal de escorrentías (doble) que sigua aguas arriba por la vaguada y limita los campos de cultivo. La piscina aparece en el croquis de Patrimonio entre un doble canal aguas arriba y el canal que desemboca en la mina Constantina, de modo que su lugar debería ser éste, y como se ve en la foto el camino tiende a encharcarse en este punto. Está claro que el camino corta ahora la vieja infraestructura hidráulica y que la zona ha cambiado. Lo que no sé es cómo estaba cuando Patrimonio hizo la ficha, si el arqueólogo encargado vio algo más hoy desaparecido o interpretó lo que hoy se ve como le pareció. Por cierto, creo que era este “doble canal” (el de la izquierda, en las fotos) el que continuaba aguas abajo para conectar con la mina Constantina.

Del otro canal y supuesta piscina al este, ni rastro.

piscina

Presa tradicional aguas abajo de la mina Constantina.

En la parte inferior de la mina Constantina, más abajo de la carretera que la cruza, hay una preciosa presa hoy semienterrada bajo el relleno de tro camino de acceso con un cierre de factura muy interesante. Soy incapaz de interpretar la pieza del centro o de decir si es de edad moderna o medieval, pero quizá había algo similar aguas arriba de la mina.

detalle de cierre de presa

detalle de cierre de presa

Lo que me parece claro es que hay una infraestructura de riego agrícola superpuesta al vaciado de la mina Constantina. Tanto el canal de escorrentías, como el canal de paredes verticales como esta presa aguas abajo forman parte de una misma infraestructura de riego y no tienen ningún propósito minero. Pero sería muy interesante saber cuándo comenzó a utilizarse este sistema de riego, si hay alguna relación entre ellos, si el sistema de riego aprovechó las excavaciones mineras o un previo sistema hidráulico minero o si su superposición es una mera casualidad.

Y para terminar dejo las fotos de esta pequeña chapucilla reaturadora, este Ecce homo en versión cruceiro. Me pareció interesante la inscripción, que no consigo descifrar. ¿Alguna ayuda?

cruceiro

inscripcion

73. Un magnífico ejemplo de mitología geológica: la captura del Luna por el Sil.

Casi seguro que estuve allí hace como un cuarto de siglo, pero no me quedaba más que un vago recuerdo. El caso es que estas navidades estuve un par de días en Villablino y me acerqué a ver el Lugar de Interés Geológico 1001001 del IGME: Captura del Luna por el Sil.

A diferencia de aquella primera ocasión, esta vez si pude pasear a mis anchas por el lugar. Y visto lo visto, con alevosía y hasta saña, ya de regreso me pongo a recopilar la sarta de chorradas que se pueden leer sobre esta captura en la ficha del IGME o las guías de Patrimonio Geológico con el objeto de convertir este LIG de interés geomorfólogico en otro de interés epistemológico. Ya veréis.

Sil hacia Vega de los Viejos

Sil hacia Vega de los Viejos (norte)

Bien, vamos allá. Para empezar, reproduzco las chorradas acostumbradas de la ficha del IGME, sancionadas por su incompetente autoridad. Los subrayados son de servidor:

SE TRATA DE EL PUNTO DE CAPTURA DE LA ANTIGUA CUENCA ALTA DEL LUNA, CON CARACTERÍSTICAS DE MORFOLOGÍA MUY MADURA, POR FUNCIONAR CON LA MESETA COMO NIVEL DE BASE, POR EL CURSO ALTO DEL RÍO SIL, DE MORFOLOGÍA ALTAMENTE EROSIVA AL TENER COMO NIVEL DE BASE EL ATLÁNTICO. AUNQUE ESTA CAPTURA PUEDE SER FÁCILMENTE INTERPRETADA POR LA ENORME DIFERENCIA RELATIVA ENTRE LOS NIVELES DE BASE, HA SIDO TAMBIÉN INVOCADA UNA TENDENCIA DE BASCULAMIENTO HACIA EL OESTE DE LA MESETA CASTELLANA. ADEMÁS DEL ESPECTACULAR CODO DE CAPTURA, PUEDE OBSERVARSE UNA FUERTE INCISIÓN DE EROSIÓN MUY RECIENTE INDICANDO LA ACTIVIDAD ACTUAL DEL PROCESO DE CAPTURA.

Lo de característica muy madura es de risa. Claro,es un punto central del relato que hay que respetar.. la madurez del río moribundo y la vitalidad del joven “ladron de ríos“.

Vista desde valle del Sil hacia interfluvio con Luna (sureste)

Pero ¿de qué paísaje maduro estamos hablando? Lo cierto es que estamos en una cuenca intermontañosa con abrumadores de evidencias de glaciarismo reciente.

Vista hacia el sur

Vista hacia el sur

Mires hacia donde mires, lo que se ven son montañas y huellas de una intensa erosión -y sedimentación- glaciar y fluvio-glaciar ¿es esto un paisaje maduro?

Vista al oeste

Vista sobre el encajamiento del Sil hacia el oeste

En tiempos medievales Babia era conocida como Valdavia, que no era otra cosa que el valle del Avia, es decir, del río, que ese es el significado prerromano de Avia, hidrónimo que también quedó en el Avia gallego que afluye al Miño en Ribadavia o en el Navia asturiano. Babia, que es Valdavia apocopado, es pues el valle del río, un poco más ancho que sus vecinos, sí, pero un valle intermontañoso de dirección E-W, es decir, con la misma traza que los de Villablino o Degaña, al oeste, o incluso, si me apuras, que los de Arbás o la Tercia, al este.

Vista oblicua Google Earth de Babia de este a oeste

Vista oblicua Google Earth de Babia de este a oeste

Valles de Villablino y Cerredo en Google Earth

Valles de Villablino y Degaña en Google Earth

Estos valles funcionan (al menos en breves momentos) como cuencas intramontañosas, aunque apenas los cubre una diversa pero delgada capa de sedimentos, pues en todos ellos predomina la erosión sobre la sedimentación.

Till cortado por río Sil en Puente de las Palomas, al fondo

Till cortado por río Sil en Puente de las Palomas, al fondo

Como corresponde a un ambiente montañoso, los sedimentos habituales en todos estos valles son cuaternarios de alta energía: canchales, derrubios, coluviones, depósitos glaciares, fluvioglaciares… Cada valle tiene sus propias características, y así todo el valle de Degaña es un imponente valle glaciar, mientras que en Villablino predominan las formas -y depósitos- fluviales y en Babia los depósitos glaciares y fluvioglacires.

Detalle de til en Puente de las Palomas (sobre calizas carbonosas

Detalle de til en Puente de las Palomas (sobre calizas carbonosas)

En cualquier caso… nada de paisajes seniles, todo es un batiburrillo de altas montañas, intensa tectónica alpina y mucha erosión

Bueno, pues eso, que de paisaje maduro.. rien de rien.

Y de los siguientes subrayados… ¡Uf!

Lo de que el Sil tiene un perfil altamente erosivo ya que su nivel de base es ¡el Atlántico! es tan chusco que demuestra lo poco que importa el significado real de las palabras en la geomorfología fluvial, lo que importa es su sentido ritual, su mera invocación. Así, en lo que sigue, eso de que: esta captura puede ser fácilmente interpretada por la enorme diferencia relativa de los niveles de base, ¿qué rayos significa? ¿Cuánto es esa enorme diferencia relativa? ¿Cuáles son esos niveles de base? Ahora que la presa de Villaseca ha intercalado un nuevo nivel de base local a unos 1130 msnm, apenas 10-20 metros bajo el cauce en Puente de las Palomas y a 1,5 km aguas abajo, ¿dejará el Sil de erosionar aguas arriba? ¿Qué puede decir el IGME sobre esto? Pues nada, claro.

Bien. El IGME hizo su labor sancionadora, es decir, oficializadora, canónica, y ahí lo deja, pero luego vienen los fieles en peregrinación, con sus letanías, sus cánticos y su erre que erre. Por ejemplo, esta bonita excursión organizada el Geología de 2012 de la que se hizo responsable el Área de Geología y Palentología del Museo Alto Bierzo. ¡Vaya que debe de ser importante este museo para semejante especialización! Dicen éstos que en el Puente de las Palomas:

…se pueden ver las milenarias huellas de este lentísimo proceso o fenómeno conocido como “captura fluvial” que empezó hace 20 millones de años en el Mioceno.

"Interpretación" académica de la captura del Luna por el Sil

“Interpretación” canónica de la captura del Luna por el Sil

Como diría el tango, para un creyente… 20 millones de años no son nada. En realidad, ¡tan poco importa el cuánto como el cómo del asunto! No hay más que ver el esquema evolutivo de la captura. ¿De dónde salen esos estadios de 1 a 6? ¿Por qué hay seis y no tres o cuatro o doce? ¿Hay equidistancia temporal entre los pasos sucesivos, hay alguna lógica temporal? ¿Sobre qué evidencias se apoyan los sucesivos pasos? Por supuesto, ninguna respuesta a estas cuestiones. Lo que subyace en la interpretación canónica es el gradualismo, un dogma del Ciclo de Davis que exige cambios lentos y graduales para los procesos geológicos.

Sil en Vega de los Viejos

Sil en Vega de los Viejos, 2,1 km al N de Puente de las Palomas

Bueno. Pues a pesar de la interpretación gradualista, las evidencias apuntan a un encajamiento muy reciente del Sil en Puente de las Palomas, donde un depósito glaciar (el till de las fotos de arriba) es cortado por el río. Así pues, todo el encajamiento es posterior al glaciarismo, y por tanto no más antiguo de unos 40.000 años.

Sil 200 metros arriba de Puente de las Palomas

Sil 200 metros arriba de Puente de las Palomas

El caso es que por mucho que se empeñen, todo eso de la captura fluvial no deja de ser una pura invención.

Supuesto codo de captura y arranque del "paleocanal del Luna"

Supuesto codo de captura y arranque del “paleocanal del Luna” en primer término.

El supuesto paleocanal, por ejemplo, no está más que en la febril imaginación de  los geomorfólogos, no hay por ningún lado sedimentos del paleo-Luna y lo único evidente es un llamativo encajamiento local del Sil en un contorno de superficies suaves.

Sil desde codo de captura hacia el sur

Sil desde codo de captura hacia el sur

Lo único cierto es que hace 40.000 años no había ni Sil ni Luna en Babia, sino glaciares, que sí han dejado sedimentos por todas partes, morrenas que permiten reconstruir hoy sus movimientos y alcances.

Así que lo que tenemos en el entorno de Pedrafita de Babia es un valle recién excavado y parcialmente relleno por la confluencia de varias lenguas glaciares que llegaban hasta aquí, y las huellas de este glaciarismo terminal con sus típicos fondos planos es lo que vemos, no un paisaje fluvial maduro, senil ni otras mandangas.

Vista hacia el Luna desde el supuesto codo del Sil

Vista hacia el Luna desde el supuesto codo del Sil

Tras la fusión y retroceso de los glaciares, sí, entonces aparecieron el Luna y el Sil. Y lo más probable es que cada uno surgiera de un glaciar, el Sil del de Vega de los Viejos y el Luna del glaciar que descendía hasta Murias de Babia.

Sil y Luna recogen las aguas de los glaciares en retroceso

Sil y Luna recogen las aguas de los glaciares en retroceso

Nada de mágicas erosiones remontantes ni capturas ni gaitas. Como divisoria de aguas entre el Sil y el Luna se extiende una suave llanura cuyo máximo relieve lo marca todavía hoy una pequeña morrena terminal a la altura de Piedrafita de Babia. Bien poca cosa que remontar para el supuesto joven e impetuoso ladrón de ríos. Pero claro, ni las altas montañas ni esa breve morrena remontan el río Sil, el río Bravo o el mismísimo río Loco; los ríos descienden, no remontan.

Sil desde el Puente de las Palomas

Sil desde el Puente de las Palomas

El encajamiento del Sil corta el fondo plano del valle y los sedimentos glaciares y debió de comenzar inmediatamente tras la fusión y retroceso del glaciar de Vega de los Viejos.

Sil Bajo el Puente de las Palomas

Sil Bajo el Puente de las Palomas

Como demuestra la experiencia, la erosión fluvial genera siempre una corta vertical que se mantiene donde los materiales son más competentes, como las calizas carbonosas del Puente de las Palomas y se retrae a pendientes menores donde los materiales son menos competentes o la estratificación o diaclasado imponen un ángulo de deslizamiento preferente. Pasa en los valles de los ríos y pasa en los acantilados de la costa.

Recodo y doble canal/cueva del río

Recodo y doble canal/cueva del río

La combinación de solubilidad e impermeabilidadde las calizas favorece la circulación subterránea a través de cuevas, que al colpasar también generan taludes verticales. Y algo de esto se ve también desde el Puente.

Puente de las Palomas en vista oblicua

Puente de las Palomas en vista oblicua

Sea como fuere, lo que se ve en Puente de las Palomas tan solo es el encajamiento de un río en el escalón final de un valle glaciar ligeramente colgado, algo nada raro, por otra parte.

 

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68. La gran captura II. Por qué el Tajo se encaja y el Guadiana remonta.

No podía dejar la cosa así, en el aire. Pero tampoco quería alargar demasiado la entrada ni desviar la atención de lo importante, la causa final y profunda que determina la posición y comportamiento de los grandes ríos : el adelgazamiento o engrosamiento de la corteza.

Pero quedaba responder. ¿Por qué el Tajo se encaja mientras el Guadiana remonta?

Volvemos, pues, a los Montes de Toledo, entre Cíjara y Azután.

Captura Tajo Guadiana en Cíjara

Captura Tajo Guadiana en Cíjara

En este punto los geomorfólogos de toda la vida, ésos del nivel de base, creen ver las señas de la vieja captura del Alto Guadiana, que drena La Mancha y desaguaba en el Tajo para hacerlo ahora en el Guadiana. Las señales son, básicamente dos:

1.- El “extraño” quiebro del Guadiana en Cíjara, que lo acerca 45 km hacia el Tajo.

cuenca Guadiana

2.- Las huellas de una intensa “erosión remontante” alrededor del Guadiana en los alrededores de Cíjara.

Huellas de intensa erosión fluvial en Cíjara/Guadiana.

Huellas de intensa erosión fluvial en Cíjara/Guadiana.

La cuestión es que en Cíjara el Tajo está 40 metros más bajo que el Guadiana, así que según la teoría de los perfiles de equilibrio respecto del nivel de base, tendría que haber sido el Tajo el que capturase al Guadiana. ¿No?

Pues no, claro.

Voy a intentar explicarlo de la mantera más simple posible.

1.- Los ríos son solo una manifestación del agua corriente en  superficie. El agua subterránea y el agua superficial forman parte de un mismo sistema hidráulico.

2.- Los concepos de gradiente hidráulico y nivel de base deben establecerse en función del nivel freático. Es el freático el que señala el nivel de base y determina los perfiles de equilibrio.

3.- De modo general, la erosión fluvial/hidráulica  afecta a todo el terreno sobre el nivel freático, no solo a la superficie topográfica

4.- La erosión fluvial/hidráulica tiende a igualar o al menos acercar la superficie topográfica al nivel freático.

Veamos ahora los casos particulares:

5.- Si el cauce de una corriente superficial discurre colgada sobre el freático, el cauce tenderá a encajarse. La erosión tiene lugar bajo el río. Es el caso del Tajo.

Este río es encajará hasta alcanzar el freático. Es el caso del Tajo.

Este río es encajará hasta alcanzar el freático. Es el caso del Tajo.

Los colapsos circulares tipo dolina son las evidencias más espectaculares de la erosion subterranea

5.- Si el cauce superficial está bajo el freático la erosión remonta el río, es decir, tiene lugar más arriba (aguas arriba) del propio cauce.

freático sobre río. Situación del Guadiana

freático sobre río. Situación del Guadiana

La surgencia y erosión aguas arriba de un cauce  “principal” puede acabar por generar un curso de agua más o menos estable y/o un valle tributario del “principal” al que viene a desaguar. Aquí teneis un ejemplo de valle sin río a la vista. Hay montones de situaciones particulares diferentes para explicar cosas aparantemente similares. Por ejemplo, para el caso del esquema de arriba, dos souciones simples podrían ser:

Posibles soluciones hidrogeológicas para la erosión remontante

Posibles soluciones hidrogeológicas para la erosión remontante

Sea como sea, si os fijáis bien en los valles así formados veréis que son más amplios en su cabecera que en el punto de su desagüe. Por ejemplo, en esta imagen de la imponente costa de A Guardia-Baiona, al norte de la desembocadura del Miño, se ve perfectamente la coalescencia de aguas en un cauce principal formando un embudo para seguir el río así formado circulando de cualquier manera y sin apenas erosionar, resbalando por la superficie del terreno.

Los valles son más anchos aguas arriba y se estrechan aguas abajo para acabar resbalando el rio por la superficie

Los valles son más anchos aguas arriba y se estrechan aguas abajo para acabar resbalando el rio por la superficie

Cuando ven estos conos de captación, algunos mapas geomorfológicos los interpretan como las cicatrices de deslizamientos del terreno. Y es que los manuales geológicos diferencian los movimientos en masa del terreno de la erosión fluvial como si fueran cuestiones distintas, pero la naturaleza no entiende de estas divisiones y en realidad siempre hay un continuo entre unas y otras. Y si no mirad este espectacular vídeo, o este otro.

Así que a pesar de las aparentes diferencias, el acarcavamiento fluvial de Cíjara responde a unos mecanismos semejantes. Los valles fluviales van aquí todos paralelos hacia el sur siguiendo el mismo gradiente hidráulico local pero desaparecen “misteriosamente” aguas abajo justo al cambiar la dirección de su curso. A partir de este punto los ríos resbalan mansamente y sin erosionar hasta desaguar de nuevo en otros ríos de dirección sur. Ha cambiado el gradinte hidráulico definido por el freático.

Los rios señalados cambian de dirección y pasan de un valle erosivo a resbajar sobre la topografía al cambiar el gradiente hidráulico general.

Los rios señalados cambian de dirección y pasan de un valle erosivo a resbajar sobre la topografía al cambiar el gradiente hidráulico general.

Y ya aprovechando la corriente…, en el cículo de abajo señalo una plataforma “olvidada” por la erosión. Este es el origen de la formación de las conocidas mesas, sobre las que también se han dicho muchas tonterías.

Las mesas son relictos de un desaparecido gradiente hidráulico.

Las mesas son relictos de un desaparecido gradiente hidráulico.

En definitiva, la erosión remontante no remonta nada. Lo que hay es un freático colgado sobre la ladera por la razón que sea, lo que es absolutamente común y se repite a lo largo del paisaje a todas las escalas dando lugar a deslizamientos del terreno, fuentes (permanentes o no), ríos (permanentes o no) y valles que llevan o no llevan río a la vista.

erosión en pequeño manantial de ladera

erosión en pequeño manantial de ladera

Lo que llamamos río no define un único gradiente hidráulico, es tan solo una manifestación de agua corriente en superficie, a veces ni eso, tan solo un cauce seco, o sea, la huella de una vieja corriente. Una cuenca hidrográfica estará formada por uno, diez, cientos o miles de niveles de base locales definidos cada uno de ellos por los freáticos locales que además varían según el año y la estación. Como os podéis imaginar es un inmenso puzle.

Y ahora vamos ya al caso final, que no es otro que esa generalización de “río en equilibrio”

7.- La de abajo es la imagen que podemos considerar más próxima a lo que de modo habitual se malentiende por perfil de equilibrio y es la representación típica de la relación entre un río y el freático que lo alimenta.

Gradiente hidráulico vertiendo directamente al cauce (en equilibrio)

Gradiente hidráulico vertiendo directamente al cauce (en equilibrio)

Cuando esto ocurre, cuando el freático viene a la misma cota del cauce, entonces el río ensancha su cauce y el valle se amplía y suaviza.

Pero como ocurre con el dibujo de arriba, esta situación se dibuja regular o mal, siempre con esas estúpidas líneas de flujo señaladas como L. Fijaos. ¿Por qué se empeñan en dibujar esa circulación del agua bajando por debajo del nivel del río para volver a subir? ¿Es ésa realmente la situación general o solo es importante en valores de gradiente cercanos a 0?  ¿Por qué entonces se dibujan una y otra vez esas líneas cóncavas para expresar el movimiento del agua subterránea? Pues porque se copian unos a otros.

Pero mirad ahora el siguiente esquema, es el hundimiento del perfil del nivel freático en un pozo drenante, es decir, sacando agua.

perfil de superficie piezométrica en pozo drenante

perfil de superficie piezométrica en pozo drenante

Las dos situaciones a y b simplemente indican que, a mayor permeabilidad o porosidad eficaz, la depresión del nivel freático será mayor (V menor), mientras que a mayor transmisividad (algo así como la velocidad del flujo) el perfil será más o menos tendido. En cualquier caso ¿Os recuerdan algo esas uves? Pues claro, al perfil de los valles.

La erosión física o química requiere desplazamiento de masa, y cuanto mayor sea el lavado del suelo, mayor la erosión. Así que la mayor parte de la erosión tendrá lugar en la zona de percolación (si llueve) y en la superficie del freático, donde mayor es el flujo de agua.

El flujo de agua se acelera con la pendiente circule el agua en superficie o en profundidad, así que la erosión es mayor justo en la superficie del freático donde alcance mayor pendiente, que es, claro, justo por donde desagua, que en este caso es el fondo del valle.

Resumiendo:

En general, un río puede considerarse una zanja drenante, una zanja cuyo perfil tenderá a adaptarse al perfil del gradiente hidráulico a ambos lados.

1.- Si el freático está bajo el río es que el agua se mueve en vertical por gravedad, o sea que el gradiente es vertical y el río se encajará como el Tajo o el río Colorado. Una zanja de paredes vericales.

2.- Si el freático se eleva sobre el río cortando la topografía por encima del cauce se produce la “erosión remontante”, es decir, la erosión aguas arriba del río que el geomorfólogo de turno toma como referencia. Es lo que se ve en Cíjara.

Si el freático está sobre el río en una zona completamente llana éste se desborda y pierde su curso, que es lo que pasa en las Tablas de Daimiel, por ejemplo. Sigue habiendo río, pero está oculto por sus propias aguas.

3.- Si el freático viene a coincidir con el río tendremos el típico valle en V, más o menos suave dependiendo de la geometría, permeabilidad y caudal del acuífero, deometría de las capas, etc.

Entre 1, 2 y 3 hay solución de continuidad, es decir y todas estas situaciones se dan de forma habitual en cualquier cuenca hidrográfica.

 

 

 

 

 

 

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67. La gran captura, I. El descuartizamiento del Tajo y el futuro curso del Duero escritos a 30 km de profundidad.

Para los taoistas el agua era ejemplo del Tao porque allanándose todo lo podía. Como sabe cualquiera, el agua ocupa las zonas más bajas, y se dirige a ellas por el camino más corto que encuentra que no es otro que el de mayor pendiente, adquiriendo así la mayor energía cinética.

Los geomorfólogos, sin embargo, son gentes superficiales y muy supersticiosas que pretenden llegar al fondo de las cuestiones geológias a partir de la mera forma. Así que no entienden bien la potencia pasiva del agua y consideran los ríos como agentes activos del paisaje. Tan activos que incluso les atribuyen la génesis de las llanuras por las que los ríos no hacen sino allanarse.

Pero como una imagen vale por mil palabras, aquí dejo este fantástico mapa de la Península que tan bien explica tantas cosas (original: aquí).

Profundidad del Moho bajo la Peninsula

Profundidad del Moho bajo la Peninsula

Prestad atención al mapita. Miradlo bien. Es una estimación de las profundidades del Moho, es decir, de la corteza continental, calculadas a partir de datos gravimétricos, es decir, de la aceleración de la gravedad en cada lugar. Volved a mirar. ¿Lo veis? ¿Veis cómo es más gruesa en las zonas de montaña y cómo más delgada en las depresiones del Ebro o del Guadalquivir? Aquí no hay duda ni vuelta de hoja posible. Es la depresión tectónica la que ha encauzado ambos ríos. 

En realidad una depresión tectónica no es otra cosa que la evidencia en superficie de un adelgazamiento de la corteza. Una cordillera evidencia un engrosamiento cortical. La corteza está hecha de rocas más ligeras que el manto y, como un corcho en el mar, aboya. Lo encontraréis mil veces explicado por ahí buscando isostasia.

isostasia

Así que lo que veis en el mapa de profundidades del Moho es esa profundidad de flotación de la corteza, y a groso modo será un reverso del relieve. Donde la corteza sea muy gruesa, se hundirá más pero necesariamente habrá montañas, y donde sea más delgada se hundirá menos y ahí habrá depresiones. Sobre esto, claro, puede haber variaciones locales debido a ligeras diferencias de densidad y otras cuestiones, pero en general, será así. Para que os resulte más sencillo comprobarlo pongo al lado un mapa de relieve de Iberia a escala semejante, y además fijo vuestra atención sobre otras dos adelgazamientos de la corteza en La Mancha y el norte de Portugal.  

Península- profundidad del Moho y relieve

Península- profundidad del Moho y relieve

La captura del Tajo-Guadiana

Por el adelgazamiento cortical de La Mancha se encauza el río Guadiana. El mapa no muestra ningún adelgazamiento equivalente que encauce el Tajo y a mi entener eso explica el encajamiento de este río y la captura por el Guadiana de la cuenca de La Mancha.

Guadiana por Bdajoz

Guadiana por Bdajoz

A partir de la frontera con Portugal, Tajo y Guadiana llevan cursos más o menos paralelos. En Badajoz, a unos 180 km de su desembocadura, el Guadiana discurre a 165 metros sobre el nivel del mar, mientras que 90 km más al norte, el Tajo a unos 125 m.s.n.m., se encaja bajo el famoso Puente de Alcántara, quedando esta población a 230 metros.

Tajo en Alcántara

Tajo en Alcántara

Unos 300 km Tajo arriba, este río discurre encajado también unos 100 metros bajo el Alcázar de Toledo, que está a 550 m.s.n.m.

Tajo en Toledo

Tajo en Toledo

También unos 300 km río arriba de Badajoz y a 90 km al sur de Toledo, el Guadiana desborda de modo permanente su propio curso en las Tablas de Daimiel, a unos 600 m.s.n.m.

Guadiana en Daimiel

Guadiana en Daimiel

Así que entre Alcántara y Toledo el Tajo recorre algo más de 300 km de distancia y salva 325 metros de desnivel, mientras que el Guadiana, recorriendo una distancia similar salva un desnivel de 425 metros. De este modo, el curso del Guadiana se dispone unos 40 a 150 metros sobre el curso paralelo del Tajo.

Según la lógica ésa de los niveles de base, la erosión remontante del rejuvenecido Tajo debería comerse la cuenca del Guadiana, sobre todo en su zona más alta, la del paisaje senil de La Mancha alrededor de las Tablas de Daimiel. Pero lo cierto es que los mismos geomorfólogos que de entrada admiten como base de su ciencia la paradoja de los ríos (aquí, páginas 26 y 27), cuando pasan a las evidencias, admiten también sin mayores reparos que la llanura machega formaba parte de la cuenca del Tajo antes de ser capturada por el Guadiana (página 41) y que esta gran captura tuvo lugar, precisamente en Cíjara.

En rayado, la cuenca del Tajo antes de la captura de Cíjara por el Guadiana

El pantano de Cíjara es el punto donde el Guadiana se acerca más al Tajo; 45 km más al norte está el pantano de Azután. Aquí el Guadiana hace un quiebro asomándose al norte. A la salida de Azután el Tajo se encuentra a unos 330 metros sobre el nivel del mar, y a la salida del pantano de Cíjara el Guadiana está a unos 370 msnm. Entre ambos pantanos, los puertos de San Vicente y Rey son pasos naturales donde los Montes de Toledo se allanan a los 800-900 metros.

¿Cómo  pudo el Guadiana con su nivel de base a 370 metros haber robado al Tajo una cuenca que desaguaba en un nivel de base a 330 ? Esta pregunta no la responden los geomorfólogos de modo directo, y lo que hacen es marear por los montes de Toledo, cual si fuera Babia. Lo mejor es ir allí mismo y verlo nosotros.

Captura Tajo Guadiana en Cíjara

Lo que muestro en la imagen Google de arriba son los indicios con los que los geomorfólogos arman la captura.  Al norte y al sur de los Montes de Toledo se disponen acumulaciones de sedimentos semejantes y de la misma edad. Además, estos sedimentos, separados aquí por los Montes de Toledo, encuentran continuidad hacia el este, en las tierras del Toboso y Alcázar de San Juan, por donde dicen que anduvo el Quijote. O sea, que vienen a ser lo mismo, partes de una misma cuenca del viejo Gran Tajo. Pero justo en este lugar los sedimentos al sur de los Montes están, como véis, comidos por una multitud de valles interdigitados, un acarcavamiento que denuncia la fabulosa erosión remontante del Guadiana. Los geomorfólogos creen que antes de interponerse los Montes de Toledo, el desague del Ciguela, el Zánjara o el Jabalón se hacía por esta zona, por Puerto Rey y Puerto San Vicente hacia el Tajo.  Hasta que un afanoso Guadiana remontándose a si mismo socavó el paso de ese afluente y robó sus aguas para su propio rehalce y señorío, ¡Olé su tronío!

Una historia excelente, pero tan falsa como la de la Navidad. Es lo que pasa con Papá Noel, que si empiezas con las preguntas, el asunto se viene abajo. ¿Porqué se encaja el Tajo pero no remonta? ¿Por qué remonta el Guadiana pero no se encaja? ¿Por qué un nivel de base a 370 erosiona los depósitos a 600 o 700 metros pero un nivel de base a 330 no es capaz?

Bueno, podeis verlo en el mapa de arriba. Lo que dio al Guadiana el desague de la Mancha no fue su poderoso instinto remontante sino el adelgazamiento cortical entre los Montes de Toledo y Sierra Morena. Las aguas del Cigüela, Zánjara y Jabalón se allanaron a la cuenca del Guadiana porque eso es lo que hace el agua, discurrir en favor de la máxima pendiente. Mucho me temo que el Tajo sea hoy un relicto de lo que fue, el recuerdo de una depresión cortical en desarticulación y susceptible de ser rápidamente cuarteada.  El río todavía canaliza las aguas de una cubeta topográfica, pero las distintas partes ya no están articuladas entre sí por el río, sino que comienzan a repartirse y jerarquizarse conforme a las líneas estructurales de las fallas, sobre todo en la mitad oeste de la cuenca. El Tajo se está convirtiendo en un río estructural, con una red hidrográfica jerarquizada por fallas.

segmentacion del Tajo

Un río estructural está sometido al sustrato. Y el grado de sometimiento del Tajo se aprecia en el cluse o cruce del Monfragúe. Sin la ayuda del estructural Tietar, un río que funciona como cuenta perimetral del Sistema Central,  el Tajo sería incapaz de cruzar siquiera este sinclinal, y quedaría atrapado por este relieve apalachiano, un simple relieve residual.

Cluse del Tietar-Tajo en Monfragüe.

Cluse del Tietar-Tajo en Monfragüe.

El futuro Duero-Mondego. 

Aunque la definición sea muy mala, vale la pena verlo aumentado.

detalle de profundidades del Moho en el NO

detalle de profundidades del Moho en el NO

Es el detalle del adelgazamiento cortical que enlaza la Meseta con el Atlántico apuntando por el suroeste hacia la fosa de Coimbra, en Portugal, y por el noreste hacia Benavente, donde confluyen los ríos Tera, Órbigo, Esla y Cea, entre un quinto y un cuarto del caudal del río Duero y donde se encuentran las lagunas endorreicas de Villafáfila.

futuro Duero-MondegoComo se ve en la línea blanca de trazos (1), poca distancia resta entre el Dão y los Arribes del Duero, los cañones por los que el río mesetario se despeña en su curso bajo portugués. Sin embargo, este paso fluvial es imposible precisamente por el profundo tajo de los Arribes. Pero si la actual depresión en Benavente se desplazase 100 km hacia el sur, hasta Salamanca, ya no habría barrera alguna para la unión de Duero y Mondeo (2). ¡Qué cosas! ¡Coimbra y Salamanca hermanadas al fin por el mayor río peninsular!

.. quien lo viera…

 

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Tomografía Magnetotelúrica (MT) en la zona de Tui - Caldelas de Tui; Juanjo Ledo

55. Termalismo de Galicia, granitos y geotermia de media entalpía.

Hace unos años hice un estudio sobre las posibilidades de aprovechamiento de la energía geotérmica en España. Me lo encargó una empresa de energía eólica, interesada en explorar otros campos de las renovables. Eran, claro los años del bum, pero los últimos, ya con la crisis encima, y todo quedó en nada. De todas formas fue uno de los trabajos más interesantes que me llegaron a  encargar.

En 2007, cuando comencé el trabajo, rodaba ya en España una pequeña burbuja (otra) con la geotermia. Casi todo era especulación. En realidad solo había un proyecto industrial firme y con capacidad técnica, el de la australiana Petratherm, que desarrollaba proyectos de geotermia en otras partes del mundo. Yo tenía la ilusión de que nosotros íbamos detrás, pero no. De todas formas, ni siquiera Petratherm ha iniciado todavía un solo proyecto de explotación, aunque en Canarias iban bien encaminados y en compañía del ITER y la UB hicieron importantes trabajos y siguen goteando noticias. Quién sabe.

Pero voy a lo que importa. Al repasar el termalismo de Galicia como indicio de posibles yacimientos geotérmicos profundos, me saltó una relación evidente que no parecía haber levantado la atención de nadie.

1.- Como veis en el mapa del IGME escaneado de abajo, del año catapún, la relación entre termalismo y fallas es tan evidente que a nadie se le escapó. Se pinten unas u otras fallas, que en esto sí que no hay acuerdo, lo cierto es que la relación tiene que ser, como se suele decir, sí o sí.

2.- La segunda relación del termalismo de Galicia es con los ríos. Esta relación también es pública y notoria y en cierto modo está relacionada con  la anterior, puesto que los valles fluviales en Galicia se indentan sobre fallas. Según la interpretación habitual, el encajamiento de los ríos en favor de las fallas favorece la emergencia de las aguas termales por la misma razón por la que las aguas subterráneas manan a un pozo: porque profundiza en el terreno.

3.- La tercera relación, también considerada pero pero casi siempre de un modo parcial, es la del termalismo con los granitos. Lo que a menudo se ha planteado era si el termalismo estaba causado por o no por un calor magmático remanente. La respuesta general a esta posibilidad es que no. Pero más allá de esta posibilidad, no se ha planteado porqué el termalismo en Galicia aparece asociado a los granitos y no a otro tipo de rocas. 

4.- Y por último, y afinando lo dicho en 3, nunca he visto que se relacionara de forma específica el termalismo de Galicia con los granitos post-orogénicos, cosa que a mí me parece un hecho bastante claro. O para ser más preciso, con los márgenes de los granitos postorgénicos en particular y con los bordes de las masas o batolitos graníticos en general.

En el mapa anterior localizo los manantiales termales de Galicia que aparecen en el mapa del IGME sobre otro mapa con los granitos de Galicia. El color rosa y verde señala los granitos afectados por la orogenia Hercínica, es decir, plegados, fracturados e incluso metamorfizados, y el color rojo los granitos post-orogénicos, es decir, los que están tal y como se emplazaron, sin mayor cambio que su enfriamiento y la erosión de los kilómetros de corteza que los cubrían. Los puntos azules son los manantiales termales.

Como suele suceder no están todos los que son ni son todos los que están. Pero la relación es en mi opinión lo bastante fuerte como para sugerir causalidad. Además, los manantiales de mayor temperatura como Lobios, Caldelas de Tui o A Toxa se localizan dentro de los macizos. Creo recordar que la segunda temperatura más elevada de la Península se localiza en el Pirineo, también asociada a un granito de este tipo. ¿Cuál es la razón?

Las aguas termales de Galicia suelen aparecer en zonas de profunda excavación de los ríos en entornos montañosos cerrados. La máxima concentración de manantiales en O Carballiño-Rivadabia se debería a la profunda incisión del Miño-Avia en esa zona montañosa, que favorecería el afloramiento de las aguas subterráneas drenadas desde norte, sur, este y oeste. Similares configuraciones montañosas cerradas con una profunda incisión central se presentan en Baños de Molgás o Verín. Así que tenemos lo siguiente:

1.- ¿Por qué los granitos y no otras rocas?

La meteorización de los granitos genera pocas arcillas en comparación con otras rocas y numerosas grietas abiertas por las que el agua puede circular de forma limpia y con velocidad suficiente como para no enfriarse.

2.- ¿Por qué a través de los contactos?

Los contactos entre granitos y otras rocas o entre granitos post-orogénicos y pre-sin-orogénicos son a menudo son contactos mecánicos, es decir, fallas, pero en cualquier caso son superficies de debilidad que tienden a encauzar flujos de agua. Lo que tienen estas superficies de especial es su gran extensión y profundidad. Son conductos directos desde las profundidades hasta la superficie del terreno. De este modo las aguas termales no se dispersan por una divergente y fina red de fracturas y tienen menos riesgo de mezclarse con aguas frías de infiltración.

3.- ¿Qué añaden los granitos post-orogénicos?

Los granitos postorogénicos, menos fracturados y por lo general menos meteorizados que los otros, favorecen la concentración de los flujos de agua por unas determinadas grandes fracturas.  Hay menos fracturas, pero son más limpias y de mayor continuidad. Esto se ve claro en Lobios, donde una gran fractura interna alimenta el manantial de mayor temperatura de la Península.

4.- ¿Algo más?

Sí. Quizá lo más importante. Los sistemas termales profundos necesitan de un sello, una capa impermeable que  actúe como un aislante y retenga el agua caliente abajo. El granito sano no fracturado es un material impermeable, y a veces los batolitos postorogénicos  se emplazan como delgados mantos horizontales que podrían actuar como eso, como capas sellantes a la vez que facilitan el movimiento vertical del agua por fracturas localizadas.

Teniendo en cuenta lo dicho no se necesita de la existencia de anomalías geotérmicas zonales para explicar la concentración de manifestaciones termales.

Para terminar, si es así como supongo y acabo de contar, el potencial geotérmico profundo de Galicia podría ser mayor de lo que hasta ahora se ha estimado. Ourense, pero también Caldas o Tui, en Pontevedra, cuya configuración hidrogeológica es menos favorable al afloramiento abundante de aguas termales, podría esconder en profundidad importantes yacimientos geotérmicos de media entalpía con interés energético.

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49. Las aguas primigenias

El agua, las aguas, son citadas en cincuenta y seis ocasiones en el Libro del Génesis, más veces que en cualquier otro libro de la Biblia. Y según se desprende del relato, las aguas eran, con Dios mismo, lo único anterior a la creación.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.

Las aguas del abismo, o primigenias, deificadas por Nuu en la cosmogonía egipcia y por Nammu en la sumeria, eran el origen de todo y conservaban su potencia generatriz como fuentes de la renovación y de la vida eterna.

Este poderoso mito ha conocido recurrentes transformaciones para mantener su sentido evocador hasta nuestros días, interpretado en clave científica como el éter universal del siglo XIX o ya en el siglo XX, como sopa primigenia.

Tras la creación del cielo y la tierra, de la luz y la oscuridad, el día segundo Dios hizo el firmamento que separaba las aguas superiores de las inferiores, creando así dos mundos de carácter opuesto pero de una misma naturaleza inmortal: el cielo y el infierno. Este carácter dual de las aguas se advierte todavía en la iconografía zodiacal (cuyo origen se localiza en Babilonia, lo mismo que el relato del Génesis) que identifica los símbolos del agua  -cáncer, piscis, acuario- mediante signos dobles.

La asociación de lo subterráneo con la regeneración y la resurrección no era una invención babilonia, y puede rastrearse por todo el mundo antiguo -las propias pirámides egipcias no son sino cavernas en una montaña para facilitar el tránsito del faraón al mundo inmortal–. Muchos santuarios de la Grecia clásica se localizaban en cuevas o sobre ellas, a menudo asociadas a corrientes subterráneas, y estas corrientes surgían con poderes y conocimientos arcanos. Es conocido que la fuente del santuario de Apolo en Dídima, cerca de Mileto, se secó durante los cien años que mediaron entre su saqueo por los Persas y la conquista de este Imperio por Alejandro Magno.

El tránsito por el inframundo constituía para el iniciado una experiencia trascendente de la que salía renovado y a menudo reforzado por una sabiduría esotérica, y como tal formaba parte del ciclo de hazañas de los grandes héroes, como Orfeo, Ulises o Hércules.

El cristianismo ritualizó el tránsito subterráneo en el rito del bautismo, originariamente una inmersión iniciática en las aguas. Y la simbología sanadora del agua subterránea es todavía fuerte en el cristianismo católico, que conserva cientos de santuarios milagrosos -como Lourdes o Fátima-, en los que la propia divinidad se manifiesta virginal en un manantial de aguas prístinas, como agua de roca, agua mineral.

La dualidad celeste y subterránea del agua se complementa en su ciclo de regeneración –el ciclo geológico del agua- con su doble carácter mineral y orgánico. En el mundo terrestre, el agua superficial es contaminada por su uso mundano, por su proximidad con lo orgánico. Al ser bebida, o por simple contacto en un baño –sea éste ritual o no-, el agua se lleva consigo los pecados y la suciedad, haciéndose ella misma impura, residual.

La circulación subterránea naturaliza el agua superficial, la vuelve primigenia, otorgándole una pureza idéntica a la de la lluvia –el agua celeste- pero además le añade cualidades benefactoras –sanadoras- en su mineralización.

47. Las Rías Secas de Portugal

Todo el mundo sabe que en Galicia hay rías Altas e Baixas, Altas y Bajas, pero pocos reparan en que el norte de Portugal también tiene sus rías, que son Baixas, claro, aunque también son Secas.

Recordé esta historia por una sensacional noticia de ayer, en Faro de Vigo: Galicia sobreviría al deshielo, que aprovechaban una previsión (por llamarlo de alguna manera) a cinco mil años vista hecha por National Geographic .

Sin duda un buen ejemplo de cómo funciona la publicidad calentóloga. El asunto ni siquiera es novedoso, pues desde hace años funciona en internet un simulador de ascenso del nivel del mar sobre la cartografía Google. Este simulador no permite imprimir las imágenes, pero es muy fácil de usar y podéis encontrarlo aquí.

La sensacional noticia me recordó lo de las rías Secas de Poprtugal, que se verían si el mar subiese unos 50 a 100 metros. En el mapa de abajo las podéis ver con solo pensar que lo verde es el mar. El color verde muestra las tierras por debajo de los 50 metros. El amarillo pálido son las zonas de 50 a 100 metros sobre el nivel del mar, y el oscuro de 100 a 200.

También podéis ver las rías del Limia y del Cávado, y la pequeña ría del Ave con la aplicación de subida del nivel del mar.

A propósito, con esta aplicación también podéis ver la ría del Miño, que sí, tiene su pequeña ría, aunque hoy no la podamos ver  por estar rellena con los sedimentos del propio río. Con el mar a +60 metros, sin embrago, la ría del Miño aparece en su esplendor.

Lo que nos demuestra el gran río Miño es que las rías, aunque retocadas por el mar o remodeladas por los ríos, no son valles excavados por estos, pues no hay correspondencia alguna entre valle y río, sino que son valles de origen tectónico.

Las rías Bajas, inundadas o secas desaparecen a la altura de Oporto, que no, no tiene ría, o al menos no la tiene en Porto, sino en el río Mondego, y a unos 200 metros de altura. Otro día explicaré este bonito asunto, pero por el momento, quien quiera imaginar como serían las rías Bajas sin agua, no tiene más que irse a los valles del Cávado o del Limia, allí las verá.

46. El consumo de agua en España

Aún con una población de siete mil millones de personas, el caudal medio del río Miño se bastaría para dar de beber a todo el mundo. De hecho, la capacidad embalsada de la cuenca hidrográfica del Miño-Sil, -unos 3,03 km3– basta para acumular el agua que la población del planeta necesita beber en un año. Por supuesto, en nuestra vida diaria usamos el agua para otras muchas cosas, como cocinar, lavarnos, llenar piscinas o regar jardines, pero aún así la capacidad embalsada en España, -unos 56 km3-, sería suficiente para almacenar el agua de novecientos millones de personas durante un año con un uso personal de unos 170 litros diarios, que es el actual consumo doméstico medio de los españoles.

Pero esta aparente abundancia es engañosa. El consumo doméstico representa en torno a un 10-15 % del consumo total de agua; la mayor parte -alrededor de un 80 %- se destina a riego agrícola y en torno a un 5 % es consumo industrial. Así, los 170 litros se convierten en 1700 litros por persona y día, unos 28 km3 de agua consumida cada año en España, Además, este consumo no cuantifica las pérdidas por transporte, difíciles de calcular pero que se estiman entre un 10-20 % en los ámbitos urbanos y puede que más en el transporte para riego. El consumo final de 30 Km3/año supone algo más de la mitad de la capacidad de embalse del país, que dispone de una capacidad de acopio para algo más de año y medio. ¿Es esto suficiente? ¿Qué posibilidades tenemos de aumentar el consumo?

Las precipitaciones medias en España peninsular son de 650 l/m2 y año, y la superficie es de unos 480.000 km2, lo que resulta en unos recursos potenciales absolutos de 312 Km3. No obstante, a estas lluvias hay que restarles la evaporación del agua del suelo por el calor y por la respiración de las plantas. Estas pérdidas se evalúan mediante la evapotranspiración potencial –ETP- que en España alcanza valores muy altos, mayores de hecho que las precipitaciones en buena parte del territorio. Por supuesto, la ET-real no puede ser mayor que las precipitaciones, de modo que en Galicia, donde el balance hídrico es positivo la ET-real se ajusta a la ETP, y en la vertiente mediterránea, donde el balance es negativo, la ET-real se ajusta a las precipitaciones.

Con valores mayores de ETP que de precipitaciones las lluvias se evaporan y los suelos se secan, por lo que –salvo el caso de lluvias torrenciales, que generan otros problemas- no llega agua a los embalses y se produce la sequía. En todas partes -incluso en Galicia o la cornisa cantábrica- los suelos se secan en verano y los ríos pierden caudal, a la vez que la demanda de agua para consumo humano y agrícola aumenta por causa del calor.

Así que de los 312 Km3 de lluvias medias que cada año caen en España, solo un tercio, unos 100 km3 llegan a los ríos y pueden ser embalsadas. Si descontamos un 25 % de mínimo caudal ecológico para que los ríos y los ecosistemas que dependen de ellos no desaparezcan convertidos en acequias y desiertos, tenemos cada año circulan por nuestros ríos 75 km3 embalsables, de los que consumimos el 40 %.

Pudiera parecer que todavía hay margen para aumentar el consumo y volumen de agua embalsada, pero en España tenemos ya más de 1200 presas, más que cualquier otro país europeo y sólo somos superados por países gigantescos como USA, China o India. El caso es que los mejores lugares para construir presas ya las tienen y con la configuración de nuestros ríos y cuencas, el embalsado de aguas fluviales está próximo al límite de utilidad económica. Además, las zonas de excedente y déficit hídrico –Galicia y cornisa cantábrica por un lado y el Levante mediterráneo y Andalucía por otro- están en extremos opuestos de la Península, separadas por zonas montañosas que convierten los trasvases en empresas ruinosas.

Así pues, el consumo de agua actual, -que supone casi un 60 % de la capacidad de embalse-, está ya en el límite operativo que imponen las fluctuaciones meteorológicas anuales y su crecimiento se acerca al límite de marginalidad económica, de modo que ya no solo constituye una amenaza para la vida de las zonas húmedas y estuarios, sino que entra en competencia con el aprovechamiento del agua embalsada para la producción de energía hidroeléctrica y señala el punto de inflexión en el que las políticas de oferta deben ceder el paso a las del lado de la demanda, es decir, de la racionalización del consumo.

 

34. El caso del regato Margaridas, mitología científica y la red hidrográfica subterránea.

El regato das Margaridas -nombre que por lo que parece se refiere a un tal Margaritus, un romano dueño de estas tierras-, sigue en su nacimiento un constante curso hacia el sur recogiendo las aguas del Alto do Lousado, hasta que pasado este monte se despega  y dirige al este, hacia Vilachán, donde se une al Río dos Campos Redondos para formar el regato de Vilachán, otro río breve, que tras regar un par de kilómetros de esta aldea revuelve su curso al oeste recogiendo las aguas del Alto da Pedrada -hay que ver que prosaicos somos los galaicos poniendo nombres a los montes- y vierte generoso sus aguas al río Carballo o Tambre de la topografía 1:25.000, río Carballas para los vecinos del lugar, río jovencísimo también, pues surge de las aguas de la vertiente oeste del Alto do Lousado.

Apenas a  cuatro kilómetros de su nacimiento, el Carballas/Carballo/Tambre se basta para alimentar con su considerable caudal un pequeño salto hidroeléctrico, aunque ni su bravura ni sus tres nombres lo salvan del más bravo raudal nominalístico galaico, tan parco para con los montes como generoso con las aguas, y otros cuatro kilómetros más abajo, en su paso por la lujuriosa Loureza, el Carballas/Carballo/Tambre pasa a ser el Tamuxe, nombre que -al fin- mantiene hasta su desembocadura en el río Miño, o río-pai.

Alrededor del regato das Margaridas hay una buena colección de labores romanas y también una mina moderna de estaño, pero el Margaridas tiene interés geológico por méritos propios, pues su comportamiento como río es sumamente accidental, quizás en consonancia con que la hidronimia de comarca. Justo donde  la carretera de Vilachán a Burgueira cruza el Margaridas, el río cambia su curso de sureste a noreste para dirigirse a Vilachán, que como su propio nombre indica, es un rellano en medio de la sierra de A Groba. Este giro puede no parecer gran cosa, pero es que apenas a cincuenta metros al sur de donde la carretera cruza el río y éste gira al noreste para relajarse por los llanos de Vilachán, se inicia un profundo valle en una zona que los vecinos llaman Biduido -abedul- por el bosque que aquí había, y que desagua (es un decir, pues este valle o vaguada va más seco que una pasa)  en dirección sur, justo la que traía el río desde su nacimiento.

Pero el caso es aún más extraño, pues el Margaridas, ya convertido en Vilachán, retorna a ese mismo valle un kilómetro al sur tras haber dado un largo rodeo de casi cuatro kilómetros. En apariencia, el Margaridas es un simple caso de captura fluvial, uno más entre tantos, pero lo cierto es que contraviene la explicación usual de la erosión remontante, que dice que el río de perfil joven y más erosivo se come al río de perfil maduro o senil. En este caso, sin embargo, el Margaridas muestra un perfil de menor pendiente, mientras que el otro valle o vaguada, que hoy va seco y que aparenta ser un viejo curso abandonado, presenta un gradiente hidráulico mucho mayor, y en apariencia mayor potencionalidad erosiva.

Etos conceptos de erosión remonate, y río joven y senil van ligados a los de nivel de base y perfil de equilibrio, nociones básicas de geomorfología fluvial que a muchos estudiantes de enseñanzas medias tanto les cuesta -y con razón- entender,  y a los profesores explicar -como es lógico-.

El caso es que a pesar de que -como todo el mundo sabe y nadie hasta el momento ha sido capaz de desmentir- los ríos son cursos de agua que desciende -de arriba abajo-, los geomorfólogos -como obcecados lampreas o salmones tras su periplo oceánico- se empeñan en verlos desde su desembocadura, y desde esta perspectiva han inventado los conceptos de nivel de base a partir del cual se articula y evoluciona el perfil de equilibrio.

¿Pero cómo podría el río Tamuxe, ya discurriendo por tierras del Rosal, remontarse hasta Vilachán para someterlo a su nivel de base, y cómo podría el regato de Vilachán -o cualquier otro de la Tierra- saber dónde está el nivel de base del Tamuxe para adaptar a éste punto su fuerza erosiva?

Por lo que yo sé, nadie ha demostrado que una corriente superficial sobre un plano inclinado acabe por generar un perfil cóncavo exponencial, ni se han determinado cuales deben ser las condiciones para que esto ocurra, así que el perfil de equilibrio de un río es -en realidad-, un axioma de manual, pura tautología, como que el agua pura es incolora, inodora e insípida (y no digo que no, sino que quizá lo fuera si tal cosa existiese).

Pero veamos el asunto desde el principio:

Lo único cierto es que el conjunto de los ríos de la Tierra tiene un perfil que se adapta a la curva hipsométrica continental, un relieve originado por procesos de origen interno (la formación de montañas) y externo (su erosión).

 

Pero Venus, Mercurio, Marte, e incluso la Luna, -que carecen de agua y tienen historias geológicas tan diversas, presentan hipsogramas que -ya sea simples o dobles- son similares al terrestre, y que simplemente describen la probabilidad decreciente (exponencial) que una determinada superficie del planeta esté por encima o por debajo de la superficie media. Si el planeta tiene dos tipos de corteza (como la Tierra: continental y oceánica) tiene dos valores picos y si solo tiene un tipo de corteza (como Venus) pues tiene un solo valor pico.

El concepto de perfil de equilibrio comenzó a desarrollarse en el siglo XIX cuando la Geología era una ciencia descriptiva y taxonómica, y aportó una estructura narrativa que servía para explicar gran variedad de situaciones, a menudo contradictorias. A principios del siglo XX, el geomorfólogo W.H. Davis extendió aquella la noción a su célebre ciclo, que otorgaba a los paisajes -como si fueran seres vivos- una etapa juvenil que correspondía a la formación de montañas, una fase madura y última fase senil, en la que aquellas montañas habían sido arrasadas y convertidas en llanuras.

Por supuesto, el ciclo de Davis no era otra cosa que una metáfora biologicista que ayudaba a estructurar la descripción de un paisaje cualquiera, al modo como lo hacen los mitos, y como tal ha resultado completamente estéril como herramienta científica y apenas alumbró nuevos conocimientos o desarrollos. Hoy, el ciclo de Davis es un atavismo conservado por ciertos sectores académicos con el único fin de su propia perpetuación -de esos académicos-, para la desgracia de los estudiantes de medias e incluso algunos universitarios, obligados a este trágala, que en el mejor de los casos debería ser entendida como una fábula sobre la finiquitud y transitorio de los paisajes.

El trasfondo mítico del ciclo de Davis -que otorgaba a los paisajes un orden biológico de nacimiento, madurez y senilidad, según las propias edades del hombre-, ayudó en su día a darle enorme popularidad y amplió el concepto de perfil de equilibrio de un río para añadirle una dimensión temporal de la que en principio carecía. De este modo el perfil de equilibrio de un río pasó a definir un estado estacionario a través del que el río evolucionaba, embrollando aún más el confuso concepto inicial: los ríos evolucionan de jóvenes a seniles a través de sucesivos estados de equilibrio.

Según el estructuralismo, los mitos incorporan elementos contradictorios sin menoscabo de su función general, que es la de relacionar conceptos y realidades y codificar el mundo. Los conceptos son puestos en oposición, en yuxtaposición o en concordancia, pero lo que importa es el panorama general, que el poder relacional del mito unifica.

Como corresponde a esta función relacional, no es difícil encontrar la idea de perfil de equilibrio de un río asociado a todo tipo de propiedades y funciones diversas, a menudo contradictorias, pero que sirven -como el río mismo- para dar unidad a los perfiles visuales que el geomorfólogo advierte en el paisaje.

Así, incluso en un mismo texto, nos encontramos con que puesto en relación con una situación de descenso del nivel de base, el perfil de equilibrio es aquél que mantiene su forma mientras se encaja, y puesto en relación a los procesos de erosión y sedimentación (como fue primeramente definido) el perfil de equilibrio es aquel que minimiza aquellos, es decir, aquél río en el que no hay ni erosión en la cabecera ni sedimentación en la parte baja.

La contradicción no es un problema para el mito, ni en sus diversas versiones e interpretaciones, ni en su confrontación con la realidad. Quizá el ejemplo más sintomático es el de las presas, que según la teoría constituyen niveles de base locales que fuerzan la división del perfil longitudinal del río en dos nuevos perfiles de equilibrio. Existen multltitud de evidencias y estudios sobre las graves consecuencias que la construcción de presas tiene aguas abajo, aunque nadie ha sido capaz de demostrar cambios en el perfil del río arriba de la presa, cambios que deberían ser -al menos- tan evidentes como los que tienen lugar río abajo de la presa.

En realidad, creo que (casi) nadie espera que la mágica erosión remontante comience a erosionar el valle aguas arriba de la presa tal y como predice la noción de perfil de equilibrio, y por eso la mayor parte de los geomorfólogos eluden más o menos discretamente pisar este jardín (The dam create local upstream effects that are not the subject of this paper). Algunos, sin embargo no cejan en su empeño por extender la continuidad de su relato aguas arriba, y para lograrlo son capaces hasta de dibujar el perfil del equilibrio bajo el nivel de base, es decir, que sumergen y continúan el río bajo las aguas del embalse.

Lo dicho, a los mitómanos no les importan las contradicciones sino la continuidad del relato y su expansión, pues lo que pretenden del mito no es tanto una explicación -mejor cuanto más corta- cuanto una narración del mundo -mejor cuanto más larga-. Sin embargo, a los paisanos de A Groba -que son gente práctica- les importa un bledo la continuidad y menos les apetece que les vengan con largas explicaciones, y por eso dan un nombre -o varios, si se tercia- a cada tramo del río conforme sus genuinas propiedades …o propietarios, como es el caso del río de Margaritus.
Seamos prácticos pues, olvidemos mitologías y vayamos a lo que importa, la gran y corta verdad que todo gallego conoce desde la cuna:
El agua no erosiona, mina o, en todo caso, socava. 
Lo que se ve arriba es una mina natural de agua que apareció en la prospección del terreno para una vivienda unifamiliar. El granito encima del regato subterráneo se encuentra muy meteorizado, convertido en el típico xabre arenoso. El caso es que este regato no era el único, pues a menos de treinta metros de esta afloraban otras dos minas  dispuestas según la misma dirección estructural del granito, una de las cuales podéis ver en la foto de abajo. El lugar es Crecente, a un par de kilómetros del Miño.
Como en cualquier otro lugar de Galicia, unos metros ladera abajo de estos manantiales una levada recogía las aguas de estos manantiales para regar campos y leiras.
En la mayor parte de España los ríos son extraños caminos que vienen de lejos y que tras un más o menos breve pasar de nuevo se pierden a lo lejos tal cual vinieron, y tanto su nacimiento como su fin tan solo se vislumbran en el horizonte, el mismo horizonte por el que pasan las nubes y las lluvias que, lejos también, descargan sus aguas. En Galicia, sin embargo, vemos cómo toda la tierra se empapa de un incesante llover, y cómo rezuma y se forma el río sólo donde la tierra le indica, que es donde habita la moura.
Así que los gallegos sabemos (como los antiguos) que los ríos nacen de la tierra, no de la lluvia, que sí, moja y riega, pero que más allá de un ocasional charco o una chea, ni encauza ni hace río. Es la piedra la que guarda el agua en recónditas y subterráneas Lagoas para devolverla después a través de escogidas puertas entre las peñas, rendijas pétreas dotadas del poder de la naciente. En Galicia, un río es una corriente de agua aflorada por una potencia subterránea.
Por lo general, a los geomorfólogos y a los hidrogeólogos de salón no les gustan los ríos subterráneos, y salvo en zonas calizas, donde las grandes y accesibles cuevas se convierten en atracciones turísticas y resulta imposible negar la evidencia pública de que por ellas discurren verdaderos ríos, consideran estas corrientes subterráneas hechos aislados, excepcionales.
La realidad -sin embargo- es terca y las evidencias se acumulan en forma de titulares que anuncian el descubrimiento de nuevo ríos subterráneos en México, en China, en Romabajo el Mediterráneo, e incluso bajo el mismísimo Amazonas,  a nada menos que 4000 metros de profundidad.
La existencia de ríos subterráneos es un saber común de los gallegos. Nadie duda de ello. Yo tampoco. Son estos ríos subterráneos -como venas- los que lavan y minan la piedra, convirtiendo los más sólidos granitos en los arenosos xabres. Y son estos ríos subterráneos los que minan y socavan, desintegrando el granito, oxidando las micas, caolinizando los feldespatos, disolviendo incluso el resistente cuarzo, dejando en superficie unas huellas que no son sino el valle y la vaguada.
Muchos propietarios de pozos  (medio millón en Galicia, a decir de algunos) advierten cómo con el paso de los años su pozo da más y más agua. Bien saben por qué, pues cada tanto deben limpiar el filtro de la bomba de agua, colmatado por las arenas y limos que el pozo mismo erosiona. Lo que ocurre es que el agujero del pozo se va ensanchando por erosión, de modo que aumenta su caudal.
Las evidencias están ahí, aunque no a la vista. Los mil ríos de Galicia se caracterizan por sus límpidas aguas. En verano o en invierno, incluso durante las mayores crecidas, los ríos bajan sin apenas carga erosiva visible. Los niveles naturales de erosión son tan bajos que los ríos de zonas urbanas -como el Lagares, en Vigo- multiplican por decenas o incluso cientos de veces las tasas de erosión natural. Pero siendo baja, lo crucial es su distribución: no hay apenas datos sobre la carga de fondo, aunque se presume irrelevante; la mayor parte de la carga va en forma de partículas en suspensión y ¡¡atención! como ¡¡carga disuelta!! De hecho, según los valores publicados en este trabajo, en los ríos menos antropizados la carga disuelta multiplica por diez la carga en suspensión, una carga alimentada por las aguas que circulan bajo tierra y vuelven a manar y a fluir por superficie.
La repanocha. Éste es el gran asunto, he aquí la la clave. Las grandes cuestiones de la geomorfología de Galicia tienen esta respuesta: la erosión química subterránea.
Pero aunque no esté entre los grandes asuntos -vuelvo al hilo-, lo que tengo pendiente es el río Margaridas, ¿como aplicamos lo dicho al Margaridas? Pues de este modo: el valle de Biduido no es un curso abandonado, sino un valle en construcción por el que discurre el río Biduido, un río subterráneo.
No vemos el río Biduido ni vemos la erosión de su valle porque todo sucede bajo la superficie, pero haberlos haylos, y es esta erosión subterránea la que ahondando y agrandando el valle acabará por desviar hacia sí el Margaridas, que para entonces ya no será conocido como Margaridas ni como Vilachán, sino como río Biduido, como es lógico.