Archivo de la categoría: Montouto

laguna endorreica de Chan dos Mouros

57. Tercera y última visita al Montouto.

Nos lo habíamos prometido y aunque tardamos en volver, al fin lo hicimos. Una última oportunidad al impacto meteorítico de Montouto. Para la ocasión nos acompañó el amigo Evaristo.

Bueno, pues la cosa era hacer un perfil de 62 metros con 32 electrodos espaciados 2 metros en IP, es decir, polarización inducida, para comprobar si había alguna metalización asociada. Por si sonaba la flauta, más que nada, por intentarlo todo, por hacer pruebas que no sea. El dispositivo elegido fue Wener, por su sencillez, la robustez de las medidas y la reducción del tiempo de medida. A cambio hay una pérdida en la densidad de puntos de medida y en el alcance en profundidad respecto de dipolo-dipolo, que es con la que hicimos el resto de perfiles, pero para hacer la prueba bastaba.

Debajo, en una imagen Goggle Earth del 2/12/2000, la laguna con el perfil hecho sobreimpreso en rojo y la posición de las tres mámoas que la bordean, además de el afloramiento rocoso y las piedras hincadas -menhires- y restos de muro. O sea, todo el conjunto monumental que forma un semicírculo hacia el naciente.

Bueno, pues el resultado: nada. Una mínima señal a unos 9 metros de profundidad, pero demasiado pequeña y localizada para poder calcular la inversión, o sea, para tener un dibujito. Se siente. Esta vez no hubo sorpresas.

No se trata de que la falta de metalización excluya la posibilidad de que la laguna sea un cráter meteorítico, es que faltan evidencias en superficie. No hay restos de brechas de impacto, tectitas e incluso el perfil topográfico del borde de la laguna no es el típico de los cráteres. Nada hay que permita pensar que la laguna es un cráter de impacto colmatado.

Sí, queda por resolver la misteriosa estructura de aparente cubeta bajo la laguna. Quizá sea un enclave de esquistos en el granito. En la pista por la que se sube a la laguna, a mano izquierda, hay una pequeña excavación para extraer el xabre para el camino que muestra eso mismo, un enclave esquistoso en el granito con forma de cubeta y su centro completamente alterado.

La foto no es muy buena por la sombra, pero se adivina la geometría del enclave. Podría ser algo así. Por lo demás, la laguna, pues, bueno, es la mayor de la zona y está en un sitio curioso, pero desde luego no es la única, y la forma circular es típica de las lagunas de micro-cuencas endorreicas, por ejemplo, esta pequeñísima que encontré a setenta metros de la excavación anterior.

Con más agua forma una sola laguna, pero a medio secar, como el día que la vi, dibuja dos charcos redonditos. Al fondo está A Cañiza.

Bueno, no quiero enrollarme mucho más. O Chan dos Mouros no es más que eso, una pequeña cuenca endorreica en lo alto de un monte. Pero no deja de ser un sitio excepcional.

Lo que parece evidente es que la lagoa central forma parte del conjunto arqueológico que la rodea, como bien notó Evaristo. Es decir, las mámoas están ahí colocadas remarcando la excepcionalidad del sitio. Pero hay más, algo que no se le escapó al ojo clínico de Gustavo.

Parte del semicírculo aparece marcado por los restos de un muro perimetral que completa el semicírculo. De este viejo muro todavía quedan en pie unas grandes piedras hincadas en el terreno todavía en pie, unas pequeñas pedrafitas o menhires.

Bueno, pues lo hemos pasado bien. Yo creo que el sitio Chan dos Mouros, con su lagoa central y su conjunto semicircular de mámoas y pequeñas pedrafitas es excepcional, mucho más de lo que hasta ahora se le había reconocido.

Espero que los comuneros o quien sea que limpia y cuida la zona sepa protegerlo, mantenerlo y, estaría bien, incluso podrían promover una excavación arqueológica en condiciones de la lagoa y su entorno. Quién sabe, puede que guarde algún secreto más. Ya es hora que las comunidades de montes empiecen a asumir su responsabilidad con el patrimonio de todos que tienen en administración.

Por lo pronto gracias a los paseos al Montouto ya hemos descubierto algunos otros secretos que pronto contaré, y hemos conocido a Evaristo, que nos ha hablado de galerías mineras y otras cosas.

Todo se andará.

21. No hay dos sin tres. Segunda visita al posible cráter de Montouto.

Pues eso. Que tras la segunda visita, la conclusión es que hay que hacer una tercera. Como esto siga así vamos a tener que crear una comisión de investigación. (Ahora que se abre la temporada del cocido, no faltarán expertos y competentes…)

En resumen. Hicimos tres tomografías de 77,5 con 32 electrodos separados 2,5 metros. La intención era hacer cuatro, cruzadas dos a dos, como un tablero de tres en raya, pero ahí nos quedamos. En el segundo perfil, uno de los electrodos dejó de funcionar. Nos quedamos con 31. Tampoco pasa nada. Terminamos. Volvemos a casa.

Descargo las tomografías. Tengo prisa, ya no recuerdo por qué. Solo tengo tiempo de echar un vistazo a los resultados muy por encima. Primer perfil: la estructura del posible cráter no se ve por ninguna parte. La cubeta del primer día parece ya un espejismo. Segundo perfil: se ven unas estructuras extrañas, y el error cuadrático es alto. Deshecho. Tercer perfil: ni fu ni fa; la estructura general pinta más bien horizontal.  Bueno, lo dejo para mañana. Me tengo que ir.

Pero mañana es otro día. Ya con calma, lo primero es igualar las escalas de resistividad para comparar mejor los perfiles. Elimino valores anómalos y refino un poco los ajustes reduciendo el tamaño de celda pero, sobre todo, me pongo con el segundo perfil. El error cuadrático disminuye algo pero, haga lo que haga, la geometría del perfil se muestra estable. No cabe duda, la geometría es real, no se trata de un artefacto. Es la propia geometría anómala la que causa el error cuadrático, no al revés. Y lo cierto es que a la luz del segundo perfil, el tercero e incluso el primero adquieren un nuevo interés y sentido. Se trata de una estructura de cono invertido, con una clara anisotropía de altos y bajos valores de resistividad en los “lados” del cono. Esta anisotropía se ve peor en el perfil 1, pero es clarísima en 2. Y 3, que es perpendicular a 1 y a 2, pues muestra un perfil más simétrico.

Para que se vea mejor, señalo los límites de una estructura cónica cuyos límites coincidirían con los bordes de la laguna sobre las tomografías de los tres perfiles. Las líneas verticales muestran el lugar por donde el perfil 1 es cortado por el 3, el 2 por el 3, y el 3, pues –en buena lógica- por el 1-a los 30 metros de perfil-y por el 2 –a los 41-. Las líneas de puntos señalan los materiales más superficiales del lago, puede que un relleno sedimentario.

Aunque por desgracia no encontré en internet tomografías de cráteres de impacto de un tamaño y edad comparable, las estructuras asimétricas son características de estos cráteres. Por ejemplo, en el gráfico de abajo se muestra (en plano, no sección) la anomalía de gravedad debida a la densificación de las rocas tras el impacto que originó el lago Tüttensee, en Alemania. Y a la izquierda, la exploración mediante tomografía de resistividad en el cráter de Araguainha, en Brasil, muestra también estructuras de alta y baja resistividad inclinadas que se corresponden con brechas de impacto y materiales fundidos.

Y qué pasa ahora. Pues que volveremos. Aunque poco queda ya por hacer sólo con geofísica de resistividad. Haremos una, quizá dos tomografías más, con el método de polarización inducida -PI-, para ver definir mejor la geometría de la estructura y ver si existe alguna mineralización de ferromagnéticos asociada a ella, lo que sería un indicio más en favor del impacto; eso sí, un indicio, porque evidencia, por el momento, no tenemos ninguna.

En superficie no se ven brechas, ni tectitas, ni está levantado el borde de la laguna como suelen hacerlo los bordes de los cráteres de impacto. O sea, que no tenemos más que una pequeña laguna estacional de un par de palmos de profundidad ocupando una depresión circular de un metro de profundidad poco más o menos en su borde. Suficiente como para –al menos- una visita más. Una tercera.

 

19. Hai que roelo!! Primera visita al posible cráter de Montouto.

Pues eso. Que hay que roerlo. En gallego suena mejor, pero también en castellano se puede entender. Y cuando acabe el post, se entenderá del todo.

Ayer Cirroestrato me llevó a ver el cráter del Montouto. La cosa tiene bemoles, porque un tal E. Alfaya -al que no conocemos- dice que allí hay un cráter de impacto de 110 metros de diámetro, e incluso señala la existencia de brechas de impacto, conos astillados, y otras pruebas que, más que probar que aquello es un cráter de impacto, prueban que el amigo Alfaya no es geólogo y tiene poca idea de lo que dice.

La cosa tiene bemoles, digo, porque la Earth Impact Database del PASCC de la University of New Brunswick (Canadá), recoge solo 182 cráteres de impacto confirmados en todo el mundo, con el agravante de que muchos de ellos son de hace hace millones de años y se conocen solo por labores mineras, sondeos petrolíferos y estudios geofísicos, enterrados como están bajo centenares de metros de sedimentos, e incluso plegados y replegados.

Así, aún contando con que en los últimos años Google Earth ha permitido localizar algunas nuevas estructuras de impacto en zonas remotas y poco pobladas, son muy pocos los cráteres de meteoritos bien conservados y un hallazgo de este tipo siempre es noticia.

Por cierto que en la Penínusla Ibérica, a pesar de algunas propuestas polémicas y hoy bastante desacreditadas como la estructura de Azuara en Teruel, que recoge el registro de impactos de Steven Dutch, de la U de Wiisconsin (USA), no hay ninguna evidencia de impacto confirmada.

Así que con la misma ciega ilusión con la que compro el cupón de la ONCE, ayer me eché al monte para ver el improbable cráter del Montouto. El caso es que la tarde estaba espléndida para pasear por el monte, y el sitio bien lo merece, pues incluso con la típica neblina las vistas son excelentes, y si por el oeste se alcanza a ver el Tecla y la sierra del Galiñeiro -y en días buenos hasta el mar de Vigo ..onde levastes meu amigo.., por el sur se ve A Peneda y al este se ve serpentear el valle del Miño hacia Ourense.

En el sitio hay también unas mámoas y en el entorno varios castros que Gustavo me fue enseñando mientras me explicaba la estructura del poblamiento y otras cosas de la edad del Bronce y de la época castrexa. Como digo, un paseo espléndido.

Del resto, además de la laguna, -seca, pero con su perímetro bien marcado por una curiosa depresión circular que parecía indicar que de allí habían sacado tierra o bien que existía un sumidero pseudokárstico- lo único visible por todas partes era la típica desfeita: bloques y piedras de todos los tamaños denunciaban una labor de cantería continuada y que incluía las señas de cuña de la cantería tradicional y otras del todo irregulares, todo superpuesto de un modo caótico, superficies rocosas sin pátina que señalan roturas recientes, gravillas y acumulaciones de suelos y piedras de todos los tamaños que mostraban de modo inequívoco el trabajo de máquinas excavadoras. Total, que las ejectas, conos astillados y demás evidencias petrológicas del impacto quedaban reducidas a la escombrera de una cantería irregular. Conclusión: la laguna tan solo es eso, una laguna especialmente redondita. Nada del otro mundo.

Estuvimos en un tris de largarnos sin hacer la tomografía que habíamos planeado, ya con la cabeza puesta en las minas romanas y la próxima salida de campo en Gondomar, O Rosal  y Tomiño, pero como dije, la tarde estaba espléndida y así, con la excusa de “..ya que estamos…” pero solo por alargar el paseo y demorar el regreso nos pusimos manos a la obra y montamos el tinglado. Un tinglado de mínimos, con 16 electrodos separados 5 metros. Ni siquiera me paré mucho a ver la dirección del perfil, que quedó N150. No importaba. Solo era para poder decir que habíamos hecho lo que habíamos dicho que íbamos a hacer.

Y llegado a casa, sin prisas, ya a las once, paso los datos al ordenador, hago la inversión… y …me sale esa cubeta. Repito, cambio ligeramente los parámetros y… ¡la misma cubeta! Hai que roelo!. Miro y remiro, pero el error cuadrático del ajuste es bajo y el resultado es bueno. Las paredes de la cubeta, de unos 4 metros de profundidad, coinciden con los límites del lago, con los límites de la depresión circular.. La tomografía no dice que allí haya un cráter, pero tampoco lo desmiente…

Estas cosas pasan. Tomas una medida y la cosa no es como esperabas. Habrá que volver, hacer más tomografías, ahora con más detalle, con más cuidado. Y quizá alguna otra prueba. Pero esta vez es como si te dicen que tienes la terminación del premio en un boleto que ya dabas por perdido. ¿Qué será? El reintegro… o el premio gordo? Vuelve la emoción.