19. Hai que roelo!! Primera visita al posible cráter de Montouto.

Pues eso. Que hay que roerlo. En gallego suena mejor, pero también en castellano se puede entender. Y cuando acabe el post, se entenderá del todo.

Ayer Cirroestrato me llevó a ver el cráter del Montouto. La cosa tiene bemoles, porque un tal E. Alfaya -al que no conocemos- dice que allí hay un cráter de impacto de 110 metros de diámetro, e incluso señala la existencia de brechas de impacto, conos astillados, y otras pruebas que, más que probar que aquello es un cráter de impacto, prueban que el amigo Alfaya no es geólogo y tiene poca idea de lo que dice.

La cosa tiene bemoles, digo, porque la Earth Impact Database del PASCC de la University of New Brunswick (Canadá), recoge solo 182 cráteres de impacto confirmados en todo el mundo, con el agravante de que muchos de ellos son de hace hace millones de años y se conocen solo por labores mineras, sondeos petrolíferos y estudios geofísicos, enterrados como están bajo centenares de metros de sedimentos, e incluso plegados y replegados.

Así, aún contando con que en los últimos años Google Earth ha permitido localizar algunas nuevas estructuras de impacto en zonas remotas y poco pobladas, son muy pocos los cráteres de meteoritos bien conservados y un hallazgo de este tipo siempre es noticia.

Por cierto que en la Penínusla Ibérica, a pesar de algunas propuestas polémicas y hoy bastante desacreditadas como la estructura de Azuara en Teruel, que recoge el registro de impactos de Steven Dutch, de la U de Wiisconsin (USA), no hay ninguna evidencia de impacto confirmada.

Así que con la misma ciega ilusión con la que compro el cupón de la ONCE, ayer me eché al monte para ver el improbable cráter del Montouto. El caso es que la tarde estaba espléndida para pasear por el monte, y el sitio bien lo merece, pues incluso con la típica neblina las vistas son excelentes, y si por el oeste se alcanza a ver el Tecla y la sierra del Galiñeiro -y en días buenos hasta el mar de Vigo ..onde levastes meu amigo.., por el sur se ve A Peneda y al este se ve serpentear el valle del Miño hacia Ourense.

En el sitio hay también unas mámoas y en el entorno varios castros que Gustavo me fue enseñando mientras me explicaba la estructura del poblamiento y otras cosas de la edad del Bronce y de la época castrexa. Como digo, un paseo espléndido.

Del resto, además de la laguna, -seca, pero con su perímetro bien marcado por una curiosa depresión circular que parecía indicar que de allí habían sacado tierra o bien que existía un sumidero pseudokárstico- lo único visible por todas partes era la típica desfeita: bloques y piedras de todos los tamaños denunciaban una labor de cantería continuada y que incluía las señas de cuña de la cantería tradicional y otras del todo irregulares, todo superpuesto de un modo caótico, superficies rocosas sin pátina que señalan roturas recientes, gravillas y acumulaciones de suelos y piedras de todos los tamaños que mostraban de modo inequívoco el trabajo de máquinas excavadoras. Total, que las ejectas, conos astillados y demás evidencias petrológicas del impacto quedaban reducidas a la escombrera de una cantería irregular. Conclusión: la laguna tan solo es eso, una laguna especialmente redondita. Nada del otro mundo.

Estuvimos en un tris de largarnos sin hacer la tomografía que habíamos planeado, ya con la cabeza puesta en las minas romanas y la próxima salida de campo en Gondomar, O Rosal  y Tomiño, pero como dije, la tarde estaba espléndida y así, con la excusa de “..ya que estamos…” pero solo por alargar el paseo y demorar el regreso nos pusimos manos a la obra y montamos el tinglado. Un tinglado de mínimos, con 16 electrodos separados 5 metros. Ni siquiera me paré mucho a ver la dirección del perfil, que quedó N150. No importaba. Solo era para poder decir que habíamos hecho lo que habíamos dicho que íbamos a hacer.

Y llegado a casa, sin prisas, ya a las once, paso los datos al ordenador, hago la inversión… y …me sale esa cubeta. Repito, cambio ligeramente los parámetros y… ¡la misma cubeta! Hai que roelo!. Miro y remiro, pero el error cuadrático del ajuste es bajo y el resultado es bueno. Las paredes de la cubeta, de unos 4 metros de profundidad, coinciden con los límites del lago, con los límites de la depresión circular.. La tomografía no dice que allí haya un cráter, pero tampoco lo desmiente…

Estas cosas pasan. Tomas una medida y la cosa no es como esperabas. Habrá que volver, hacer más tomografías, ahora con más detalle, con más cuidado. Y quizá alguna otra prueba. Pero esta vez es como si te dicen que tienes la terminación del premio en un boleto que ya dabas por perdido. ¿Qué será? El reintegro… o el premio gordo? Vuelve la emoción.

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