28. La minería colonial española en América y el oro hispano-romano del siglo I.

El aluvión de oro que Hispania proporciónó a Roma no se volvió a ver en Europa hasta el siglo XVI, cuando los españoles descubrieron y conquistaron América. Los paralelismos entre uno y otro suceso no escaparon ni a los españoles de aquel siglo ni a los historiadores de los siguientes, hasta nuestros días.

Lo que haré aquí es aplicar la expresión de Hubbert a la producción de metales preciosos en América durante el periodo colonial español, y con propósito doble: contrastar que la curva de Hubbert permite una buena modelización histórica de un periodo minero preindustrial -para aplicarla a la minería romana en el NO de Hispania-, y una vez hecho esto, utilizar la curva como herramienta para un análisis histórico comparado, no solo de la minería romana con la colonial americana, sino con la del presente.

Vamos allá.

Los datos de producción de oro (década a década) los tomo de TePaske y Garder y las referencias para el ajuste según Hubbert las encontráis en mi entrada anterior, así que si alguien quiere mejorar el ajuste, le basta con esto y una hoja de cálculo. De cualquier modo, a mí este ajuste (R2:0,92) me resulta suficiente:

producción real para todo el periodo: 1.685 Tn de oro

producción calculada para todo el periodo (Ciclos I + II): 1.645 Tn de oro

El ajuste demuestra que la minería de del oro en la América colonial española puede ser expresada mediante la curva de Hubbert, y que en estos tres largos siglos se pueden diferenciar dos claros ciclos mineros, un primer ciclo que comenzó inmediatamente al descubrimiento y que tuvo su cenit hacia la década de 1570; y un segundo ciclo que comenzó solapado al anterior en la segunda mitad del siglo XVII para alcanzar su máximo en torno a 1770, dos siglos después del primer máximo.

Para mi sorpresa, este segundo ciclo fue mucho más potente que el primero, y su producción máxima multiplicó por 9,5 la del primero. En su conjunto (y aquí hay que tener en cuenta que no aparecen los datos de la decadencia del ciclo II, que por tanto se infiere) el volumen minado en el segundo ciclo fue de unas 1.650 Tn,  mientras que el volumen minado en el ciclo I fue de 230 Tn (¿os suena?, ¿casualidad?). Así, cabe concluir que el ciclo II estaba prácticamente agotado cuando los americanos iniciaron las guerras de la Independencia contra la monarquía española.

Ay!, qué gran ocasión, mil ochocientos trece…

si no hubiera en España un Borbón-bribón.

(Bueno, quizá en 2013)

Y para redondear este bonito análisis, hacemos lo mismo con la plata, ya que el bueno de TePaske y su simpático colega Garner nos regalan también sus detallados datos de la plata extraída entre 1492 y 1810. ¡Que grandes tipos!

Y ahí tenéis el resultado. Parecido, pero ligeramente distinto. Y como antes, para empezar, los datos del ajuste (R2:0,94):

producción real para todo el periodo: 85.991 Tn de plata

producción calculada para todo el periodo (Ciclos I + II): 83.475 Tn de plata

Los dos ciclos de producción de plata son también claros, pero aquí la diferencia entre ambos es menos acusada, pues la producción máxima del segundo ciclo (en la década de 1620) tan solo dobla la del primer ciclo (ya casi en 1800). En cuanto a los volúmenes totales minados, al primer ciclo corresponden  35.000 Tn de plata, y 85.000 Tn de plata al ciclo II.

Un detalle de gran interés es que los ciclos del oro y de la plata sucedieron de modo ligeramente diacrónico, retrasándose el de la plata unas tres décadas respecto del ciclo del oro. Esto permite resolver la vieja controversia sobre si hubo o no hubo crisis minera en el siglo XVII (aquí podéis encontrar un buen resumen sobre esta polémica). Los ajustes demuestran que sí hubo crisis, pues la fase descendente del ciclo I tardó en ser contrarrestada por la fase ascendente del ciclo II, aunque el desacople entre la minería del oro y la de la plata encubrió ligeramente esta tendencia, y finalmente, la enorme potencia del ciclo II acabó por desvalorizar la propia cuantía de la crisis. En cuanto a la razón histórica de esta crisis, pues por el momento no lo tengo claro, aunque me atrevo a decir que fue más por causa de la organización colonial que por agotamiento de los recursos respecto de las mejores técnicas disponibles; en 1572, coincidiendo con el cenit del primer ciclo del oro, todas las minas del Virreinato del Perú -que en ese momento concentraba la mayor producción- pasaron a la Corona, con lo que el desarrollo minero se hizo aún más dependiente de la venalidad administrativa.

Pero sin dejarme entretener demasiado por el Dorado americano, retomo el oro asturgalaico del silgo I, y a modo de comparación, superpongo a la gráfica de producción de oro colonial la estimada en la entrada anterior para el NO hispánico según los mejores datos disponibles: Plinio y Sánchez-Palencia.

El resultado es elocuente. Si los datos de Plinio -máxima producción- y Sánchez-Palencia -producción total- son correctos, los romanos extrajeron oro del NO hispano a un ritmo unas tres veces superior a la de los españoles en América. Aunque el ciclo romano y el segundo ciclo colonial parecen similares, el factor b de la curva  es 2,5 veces mayor en el caso del NO hispano (y 3,25 veces mayor que el del ciclo I).

Así que, con este panorama, queda por ver si fue posible que los romanos obtuvieran -al menos- tanto oro en apenas medio siglo como lo que los españoles sacaron de América en siglo y medio en América. 

Es mi impresión que los historiadores, al tener presente la minería española en América han puesto ésta como límite de la primera, y se resisten a aceptar que los romanos hubieran podido superarla. Sin embargo, hay algunos indicios que nos permiten sospechar que así fue. Por ejemplo, el nivel de contaminación por plomo en las turberas de Galicia alcanzó en los inicios de nuestra era niveles no repetidos hasta la revolución industrial del siglo XIX, y el beneficio de la plata extraída en las minas del sur de Hispania fue la responsable de aquella contaminación. La exahustividad de la minería romana fue tan intensa que sus consecuencias se dejaron notar hasta la segunda mitad del siglo XVIII, cuando nuevos avances cualitativos en las técnicas permitieron superar ya claramente las profundidades y los problemas que habían detenido la minería romana. Esto es lo que nos dice Julio Sánchez Gómez (De Minería, metaúrgica y comercio de metales, 1450-1610) y señala a modo de comparación el buen desarrollo de la minería medieval al norte del limes romano, principalmente en la Germania.

Hecho este inciso, según Sánchez-Palencia los romanos removieron un 680 millones de metros cúbicos y sacaron 230 Tn en todas sus minas del NO hispano. De esto resulta una ley media de 0,388 g/m3 de todo-uno, muy similar a los 0,305 g/m3 de unas terrazas fluviales en explotación en Salvatierra de Miño (Brais Currás y López-González, 2012), en las cuales el oro se obtiene como subproducto, y es una ley semejante a la de otros sedimentos fluviales del valle del Duero que los romanos no llegaron a explotar, una ley razonable en cualquier caso.

Hay sin embargo alguna trampa en estas cuentas, y es que los datos de Sánchez-Palencia se refieren no solo a estos viejos sedimentos fluviales, sino también a los primarios, aquellos en los que el oro está en la roca madre en forma de vetas y filones, donde se encuentra mucho más concentrado.Así, las 230 Tn de Sánchez-Palencia incluyen por ejemplo unas irrisorias 4,7 Tn de las Médulas, la explotación a cielo abierto más importante del NO de Hispania y a la que el mismo autor atribuye un movimiento de 150 millones de m3, siendo que en conjunto la ley de las Médulas sería según estas cifras de 0,03 g/m3, diez veces menos que las leyes constatadas en Salvatierra de Miño. 

Me resulta del todo inconcebible que la que posiblemente fue la mayor mina de oro de la Antigüedad  hubiera dado tan cortos beneficios. Es algo que no tiene justificación posible. Aún cuando las economías de escala permiten ahorrar costes al aumentar el tamaño de la explotación, estos beneficios van casi siempre asociados a la inversión tecnológica, lo que  desde luego no es el caso, pues no hay en las Médulas ninguna tecnología especial que no haya sido empleada en otro lugar cualquiera del NO, y si quedaron -como en Salvatierra- terrazas con leyes de 0,3 g/m3 sin explotar, no tiene sentido que hayan sido explotadas los sedimentos de las Médulas, con leyes diez veces menores. Eso no ha pasado jamás en ninguna fiebre minera en ningún lugar del mundo.

Las cuentas suenan aún más descabelladas en dinero romano. Una ley de 0,03 g/m3 supone un costo de extracción y laboreo de 33 m3 por gramo de oro, 257 m3 por áureo, 2,57 m3 por sestercio. Con la referencia de la mina de Alburnus Maior, en Dalmacia a mediados del siglo II, donde se pagaban unos unos 5-7 ases por el trabajo diario de un minero (1,5 sestercios), tenemos que cada día, cada minero hispano de las Médulas debería extraer, desagregar, tamizar, lavar, acarrear y batear 3,8 m3 de piedras y tierras tan solo para pagar su propio salario, algo más de 7 Tn al día, casi 600 kg cada hora en jornadas de 12 horas, 10 kg cada minuto, todo eso para reunir los miserables 0,12 gramos de oro de su salario diario (5 euros al precio de hoy, con el oro a 42 euros/g).

Sencillamente imposible.

He aquí mis cuentas: Plinio da la cifra de 20.000 libras de producción anual , y atendiendo a su descripción la fiebre minera del NO estaba en su apogeo, por lo que de este valor obtenemos el ápice de producción (63 Tn). Según Sánchez-Palencia los romanos extrajeron 230 Tn de oro, y la relación entre esta producción total y la máxima puntual nos da el parámetro b 1,1, que marcará los mínimos de cálculo (cuanto menor es b, más tendida es la curva). Para limitar el cálculo por arriba, usaré los valores de b de los ciclos mineros del oro de la américa colonial española: 0,34 para el ciclo I y 0,46 para el ciclo II.

Así pues, si el ciclo minero romano en el NO de Hispania fuese de verdad semejante a los ciclos mineros de la América colonial, habrían extraído no 230 Tn de oro, sino entre 550 y 750 Tn. En cualquier caso, en el inicio del siglo II habría sido extraído ya el 80 % o el 73 % de la producción total respectivamente, y la minería hispana del oro se vería en plena decadencia.

2 pensamientos en “28. La minería colonial española en América y el oro hispano-romano del siglo I.

    1. Evaristo Alfaya

      He visitado las Médulas y la guía nos contó los datos de Sanchez-Palencia que de primeras me resultaron inverosímiles. Tus datos tienen mayor rigor y creo que se ajustan más a la realidad. Enhorabuena.

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