Panorama Cova da Moura

50. Minería pre-romana en Ons, I

En la isla de Ons, la Aunios de Plinio, hay un par de castros, un sarcófago medieval excavado en la roca, una gran furna con sifón colapsado, evidentes restos romanos, playas, un gran faro del siglo XIX, historias de la Santa Compaña, varias fuentes, una mina de galería para recoger el agua subterránea y una gran escombrera minera, posiblemente pre-romana.

La escombrera se localiza en el talud tras la playa de Canexol, el mismo que deja a la vista los restos romanos de una fábrica de salazón.

En el talud se distinguen tres niveles, uno basal formado por un paleosuelo arenoso, un nivel intermedio con clastos de cuarzo rotos por machaqueo, y un superior, también cultural, es decir, con huellas humanas, que va desde el establecimiento romano hasta la superficie. Señalo en amarillo los contactos entre los niveles.

En la foto de arriba se ve el contacto entre la escombrera y el paleosuelo inferior. Se puede apreciar que el contacto es neto y erosivo.

En esta otra foto se ve el mismo contacto erosivo en otro lugar. Paralelo al contacto se ve un frente de precipitación de oxihidróxidos de hierro, pero además entre este frente y el nivel inferior natural se ve…

..pues una macla de cuarzo en una matriz arenosa. La macla apenas tiene señales de desgaste, lo que indica que no fue erosionada sino que fue arrancada y partida junto al resto de los clastos de cuarzo.

Pero hay más. De forma ocasional, entre los clastos irregulares de los cuarzos fracturados, aparecen cantos de cuarcita perfectamente redondeados que evidentemente fueron recogidos en las playas y posiblemente utilizados como herramientas. En cualquier caso, estos cantos pulidos y redondeados entre los clastos de cuarzo roto son otra señal del carácter cultural de este nivel.

El límite superior del nivel de escombrera está peor definido que el basal. En la foto de abajo, como en la primera del talud, en la que marcaba los tres niveles, unas lajas de granito parecen marcar la superficie superior de la escombrera.

Pero en otras ocasiones los niveles conglomeráticos se superponen en una estructura interdigitada compleja, y no es posible definir una superficie de techo del nivel.

Todas las fotos anteriores están tomadas en el talud al norte de la construcción romana.

De esta construcción, que está siendo erosionada por el mar, se conservan varias paredes y la cimentación, incluyendo un fantástico suelo de un apisonado de gravas de cuarzo. Dentro y fuera de los muros se pueden ver los restos del tejado derruido. 

La construcción se ha interpretado como una fábrica de salazón, ya que en sus inmediaciones aparecieron grandes cantidades de restos de pescado y mariscos. En efecto se pueden ver en el talud restos de espinas de pez y ostracos.

Además de los grandes restos, el nivel tiene una matriz arenosa formada en buena medida por restos finos de conchas. ¿Acaso machacaban el marisco? Quizá hacían alguna especie de garum. A saber. Pero lo que nos importa es que estos restos permiten posicionar el nivel romano asociado a la supuesta salazón con el nivel de escombrera. Y está claro que lo romano se superpone a la escombrera.

Gustavo, de Masquepetroglifos, nos señala la superficie de contacto entre la escombrera y el vertedero de pescado y marisco.

Al sur de la salazón romana, también tenemos conglomerados, pero estos son enteramente de granito. Apenas hay en ellos cuarzos.

Estos conglomerados graníticos tan semejantes a la escombrera y tan cercanos a ella dan que pensar. ¿Separaban en primer lugar el granito del cuarzo de los diques y filones para luego revisar con cuidado los cuarzos en busca del mineral?  ¿O son simplemente las huellas de la deforestación y subsiguiente erosión que sin duda produjo la explotación minera? Por el momento no puedo contestar.

Tampoco sé donde están las minas, ni que extraían. Gracias a la ayuda del Club de Espeleología Aradelas, Gustavo y servidor pudimos meternos dentro de A Cova da Moura, una cueva justo en las murallas del castro conocido como Castelo dos Mouros. Estuvo bien, aunque no encontramos evidencias de minería. Lástima.

La cueva no mostraba ningún indicio de galerías ni señales de excavaciones. En realidad, es poco más que un hueco de colapso. Todo el suelo está formado por tierra y rocas caídas de techos y paredes. La causa de la inestabilidad es la meteorización (greisen) asociada a diques pegmaplíticos de dirección N-S.

Claro que el colapso podría haber sido iniciado por una excavación minera previa ahora sepultada por los derrubios, pero por el momento tan solo es una suposición difícil de contrastar.

En cualquier caso, lo que se ve es una serie de cicatrices de derrumbes marcadas por direcciones estructurales comunes en los granitos de la región. La cueva la forman dos “salas” N-S como la que se ve arriba comunicadas por el galerías abiertas a favor de la fracturación N70. Los colores blanquecinos indican el granito greisinitizado y muy alterado, en forma de jabre arenoso que va colapsando. Las superficies del diaclasado N70 están mucho menos alteradas que las N-S.

Pero si no sacaron el mineral de A Cova da Moura ¿De donde? Pues en eso estamos Gustavo y servidor.

Para acabar, ahí tenéis la panorámica del Castelo dos Mouros, con su triple foso. Resulta muy sugerente que este castro superfortificado, con fosos excavados en roca viva, se encuentre justo encima de esa gran escombrera minera. ¿Están relacionados? Si os interesa saber más sobre este castro y su relación con otros de la costa de rías, la minería y el comercio pre-romano, pues os pasáis por aquí.

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