17. Os Buratos dos Mouros, II. La minería romana del oro entre el valle Miñor y el río Miño.

La mina romana de Os Buratos dos Mouros no es una explotación aislada. Es un buen ejemplo -bien conservado y de buen tamaño, pero uno más-, de la explotación extensiva del oro primario en la zona de cizalla que va de Caminha a Baiona, en la región del Baixo Miño y, de modo general, en todo el noroeste peninsular.

Es un viejo secreto bien conocido: los romanos explotaron todos –todos- los yacimientos de oro superficiales. Ya en 1835, en su Descripción geognóstica del Reino de Galicia, acompañada  de un mapa petrográfico de este país, Wilhem Schulz, geólogo Inspector de Minas, decía que:

la mayor parte de los referidos terrenos de conglomerado diluvial de Galicia se hayan removidos y saqueados al parecer por haber sido auríferos

y más adelante:

Se debe suponer que estos conglomerados hayan sido los terrenos que dieron gran parte del oro que según los historiadores sacaron los Romanos de España.

Y así fue. Era un secreto a voces. Tanto que hasta hace bien poco las labores romanas constituían el primer inicio para la búsqueda de oro en España. Pero parece que  los restos de minería romana diseminados por toda Galicia apenas han merecido interés arqueológico y el interés histórico, la impronta económica y vital de la minería romana en la configuración del espacio romano-galaico del que surgió la Galicia medieval sólo está comenzando a ser desentrañado en la actualidad. En fin, la mayor parte de estas minas no están catalogadas ni protegidos, y en las últimas décadas la extracción de áridos y el urbanismo ha destruido buena  parte de ellos, sin duda algunas de los mejores y las más accesibles  (y la Administración lo sabe, vaya si lo sabe).

Bueno, desde aquí intentaré que esto cambie un poco. Por fortuna, Brais Currás, arqueólogo del CSIC, está haciendo su propio catálogo de minas romanas en el Baixo Miño para su tesis doctoral sobre la construcción de ese espacio galaico-romano al que me refería, y el amigo Gustavo de masquepetroglifos nos prepara también alguna sorpresa que espero saque antes que después. Seguro que el panorama cambiará completamente de aquí en un par de años.

Bueno, vuelvo al tema que pierdo el hilo. Os Buratos no es un espacio cerrado y aislado. las zanjas continúan unos 750 metros -al menos- hacia el norte explotando los mismos filones de dirección E-O. Estas zanjas siguen filones y grupos de filones, y hoy aparecen como suaves depresiones aisladas de 1-2 metros de profundidad en la ladera del monte, 2-3 metros de ancho y unos 25 metros de longitud, todas en dirección E-O (N285-265). Según descendemos la ladera estas excavaciones ganan profundidad y anchura –aunque no aumentan su longitud- haciéndose más evidentes en el terreno para, justo en el último tramo explorado, formar una extensa y única excavación constituida por una irregular sucesión de suaves lomas y crestas en las que resulta difícil discriminar las zanjas individualizadas. Todos estos trabajos se encuentran en la ladera del monte que mira al oeste, aunque muy cerca de la divisoria de aguas en la aparecen algunos los afloramientos graníticos. En estos afloramientos se pueden ver huellas de cantería y hasta una pequeña hendedura de unos 60 centímetros de ancho y dirección E-O abierta en la roca viva.

Los trabajos descritos amplían la extensión de la zona explotada de Os Buratos dos Mouros hasta alcanzar una longitud total de unos1,3 km. Pero es que a poco más de 100 metros al sur –y también explotando estos mismos filones- existe otra buena zona de excavaciones de unos 150 metros de longitud y unos 30-40 metros de anchura. Esta excavación parece formar dos pequeños valles o vaguadas enfrentadas a ambos márgenes de un pequeño regato, aunque los perfiles cóncavos bien marcados de estas vaguadas y algunas pequeñas lomas de dirección E-O en su interior denuncian su inequívoco origen minero.

Aguas abajo de esta última excavación, a unos 400 metros en línea recta, el valle por el que circula el regato pasa a tener el fondo plano por estar relleno de sedimentos. El efecto de esta acumulación de sedimentos es muy llamativo pues da al valle un aspecto de anfiteatro. Además, buena parte del caudal del regato desaparece por entre estos sedimentos para discurrir de modo subterráneo, lo que da al vale un aspecto todavía más curioso. Aunque es evidente que estos rellenos proceden de la excavación de la zona mineralizada aguas arriba, no está claro cuál era la forma de trabajar, si usaban el regato para deshacerse de los estériles de la mina o bien lo usaban como parte del proceso de selección y concentración -hidráulico- del mineral. Sin duda, un estudio sedimentológico de estos rellenos podría determinar si fue lo uno o lo otro. Echo en falta este tipo de estudios en los trabajos arqueológicos; las escombreras pueden aportar tanta información como las propias excavaciones sobre las técnicas mineras de la antigüedad.

Lo que se desprende de esta variedad de excavaciones es una adaptación de la técnica minera a las características particulares de cada mineralización y de su entorno inmediato. Se trata a la vez de una minería extensiva e intensiva, por cuanto maximiza las posibilidades de explotación de cada filón individual pero a la vez extiende los trabajos a lo largo de todo la región minera, de modo que no se aprecia solución de continuidad entre la prospección y la explotación. Como resultado de esta forma de trabajar, en un mismo yacimiento e incluso en una misma explotación pudieron emplearse numerosas técnicas mineras, y no hay que buscar sistemas o tipos de explotación característicos ni predeterminados. En cada caso la explotación se iba haciendo sobre la marcha, y sin duda eran los resultados obtenidos los que determinaban la continuidad de los trabajos.

 

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