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1. La Geología es una ciencia muerta

Como el latín y el griego. Es lo que me decía una novia hace ya mil años. Y no le faltaba razón. El horizonte de la Geología es mucho más limitado que el de la física, química o la biología. Circunscrita a los límites de la Tierra como la biología, la variedad de materiales que construyen la Litosfera es incomparablemente menor que los que forman la sutil Biosfera.

El simple recuento de las especies vivas en la actualidad es una tarea sobrehumana. Los distintos organismos de investigación cifran entre 1,5 y 2 millones el número de especies vivas descritas, y tan sólo el hecho de contarlas, o lo que es lo mismo, de ordenarlas e incluirlas en un único registro es un problema enorme. Los biólogos especulan además que el número total de especies terrestres es de 5 a 50 millones, de las que cada año describen unas 18.000, por lo que -al ritmo actual- completar la lista les llevaría entre 200 y 2.500 años. Claro que la extinción masiva en marcha les echa una mano, al borrar de la faz de la Tierra decenas de miles de especies al año. Pronto, la Paleontología Holocena (de los últimos 10.000 años) estará más nutrida que la que se ocupa del resto de los 3.600 millones de años que tiene la vida en la Tierra.

Bueno, pues en comparación de los retos a los que se enfrenta la biología, las especies minerales descritas y aceptadas por la IMA/CNMNC (sopa de letras que nombra la International Mineralogical Association y su Commission on New Minerals, Nomenclature and Classification), rondan las 4.500, y en la actualidad cada año se añaden unas 80-90 nuevas especies a la lista. No obstante, no existen estimaciones de cuántas especies minerales pueden existir en la Tierra, y resultaría sorprendente que se encontrasen otros tantos 4.500 minerales, de modo que un horizonte de 50 años parece más que holgado para cerrar la lista y clausurar la CMNMNC. Los laboratorios ya son capaces de reproducir las condiciones PT del manto profundo y en agosto de 2011 saltó la noticia de que el petrólogo japonés Kei Hirose, del Instituto Tecnológico de Tokio, reprodujo por primera vez las condiciones del núcleo sobre un compuesto de Ni-Fe obteniendo un mineral sintético

La diversidad mineral está limitada por la química inorgánica, -mucho más restrictiva que la orgánica- por las condiciones naturales de presión y temperatura –restringidas a una cierta variación sobre el gradiente medio- y por la propia abundancia de los elementos que constituyen la corteza terrestre, de la que sólo el oxígeno constituye el 47 % del peso de la corteza (el porcentaje de oxígeno en la corteza terrestre dobla de forma sobrada el de la atmósfera) y el silicio un 27,5 % y el aluminio un 8%. De este modo, una veintena de minerales forman el 99% de la masa cortical, y la variedad composicional y mineralógica en manto y núcleo es todavía menor.

La escasa geodiversidad limita la expansión de la ciencia geológica pero a cambio la vuelve asequible, la humaniza. Un mineralogista especialmente dotado puede guardar memoria de todos los minerales conocidos, sus fórmulas y su estructura cristalográfica, alguna característica llamativa, su paragénesis natural, y otras cualidades de interés; es excepcional pero está dentro de las capacidades humanas. Y lo que es más importante, este especialista puede dominar su parcela manteniendo un entendimiento aceptable del resto de las especialidades de su ciencia, de modo que en cualquier nuevo descubrimiento de la geodinámica, la geología ambiental o la geología minera encuentra la relación con su propia especialidad.

Los ecosistemas cambian y los seres vivos se multiplican, la ingeniería evoluciona, las matemáticas o la química se ultraespecializan, pero el ámbito de la geología permanece estable y relativamente inalterado. Las montañas siguen donde estaban, los yacimientos minerales que explotaron los romanos se vuelven a explotar una y otra vez, las olas, la nieve, los ríos o el viento se repiten en toda la Tierra, los terremotos vuelven sobre los mismos lugares una y otra vez y los volcanes despiertan y se calman con recurrencia y enorme parsimonia. Las escalas temporales en las que la Tierra se mueve son demasiado vastas para la vida humana pero la amplitud de su desplazamiento es tan grande que no será raro ver su rastro en nuestro entorno si somos capaces de sintonizar con su cadencia. Esta extraordinaria continuidad en el tiempo y en el espacio es la que limita el horizonte de la ciencia geológica, pero a cambio nos ofrece una perspectiva unitaria, una vista limpia y abierta.

MINERALES GALLEGOS

Por cierto, que de los 6.500 nombres que maneja la IMA/CNMNC (además de los 4.500 aprobados hay un par de miles desacreditados, cuestionados, hipotéticos e históricos [grandfathered], para los minerales descritos y comúnmente aceptados antes del establecimiento de la IAS), sólo 29 minerales tienen su mineral tipo en España, y de ellos sólo 4 tienen relación con Galicia: la zaraíta (Ni3CO3(OH)4 4H2O – cuestionado), la morenosita (NiSO4 7H2O – histórico), la cervantita (Sb3+Sb5+O4redefinido) y la bolivarita (Al2PO4(OH)3 4H2O; cuestionado)

Los dos primeros, sulfuros de níquel, fueron descubiertos y descritos en 1850-1851 por el monfortino Antonio Casares Rodríguez, primer catedrático de Química de la universidad de Santiago, quien los dedicó al dramaturgo liberal Gil y Zárate y a un tal M. Moreno, también mineralogista y del cual nada más sé.  Ambos fueron encontrados en Teixeidelos, en Cabo Ortegal, como productos de alteración de la millerita, otro sulfuro de niquel. Contemporánea a los dos anteriores nació la cervantita (1850) aunque de padre mucho más famoso, nada menos que el mineralogista norteamericano James Dwight Dana, que aunque parezca raro para su oficio, fue una celebridad en su tiempo. El nombre de cervantita le viene de la localidad lucense de Cervantes, donde primero encontró y describió este óxido de antimonio Luis de la Escosura Morrogh, asturiano y hermano de Patricio de la Escosura, que fue ministro español, dramaturgo y escritor. Dana, que encontró el mismo mineral en tierras americanas, respetó el nombre que Luis (padre natural de la cervantita) diera al mineral, pero lo prohijó inscribiéndolo en su propio registro mineral y por tanto a él se atribuyó su paternidad oficial. Cosas del notariado.

El último mineral, la bolivarita, fue encontrada por los mineralogistas Lucas Fernandez Navarro y Pedro Castro Barea en Campo Lameiro (Pontevedra) y descrita en 1921. Lucas y Pedro le pusieron su nombre en homenaje al zoólogo español Ignacio Bolívar, director del Museo Nacional de Ciencias Naturales que acabría exiliado en Méjico tras la guerra civil. Como los otros tres, la bolivarita es un mineral secundario, es decir de alteración, aunque en su caso no existe un mineral primario, pues aparece aquí y allá como precipitados amorfos rellenando grietas del granito y resulta de una combinación de aluminatos y fosfatos muy similares a otro mineral casi idéntico: la evansita.

Las fotografías que se muestran son de un depósito localizado en A Ramallosa, Pontevedra, y la relación Al:P medida por FRX en este yacimiento fue de 1,40, (3:2) inusualmente baja pero que lo acerca más a la bolivarita que a la evansita.

2 pensamientos en “1. La Geología es una ciencia muerta

  1. Julian

    Otra diferencia es que un geólogo minero la junta en pala mientras que un biólogo zoólogo o experto en plantas se muere de hambre, a nadie le importa lo que tengas para decir sobre los pingüinos o de los millones de insectos que estan sin clasificar en el mundo. Un geólogo experto en hidrología tambien es muy solicitado. Y nos estamos olvidando de algo la tierra es un planeta, luego hay billones de sistemas planetarios ahí afuera esperando ser comprendidos explorados y eventualmente explotados por geólogos. No sabemos cuando encontraremos vida en el espacio, pero en el aspecto geológico diría que estamos saturados de trabajo. salud!

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  2. José

    La “geología ciencia muerta” que durante tantos siglos a creado fortunas y acrecentado pueblos pequeños continua dando vida y de comer a millones que dependen de las minas en explotación y los productos que de ellas provienen son importantes para el desarrollo de productos de uso diario de los cuales no queremos prescindir………… las que esperan abrirse……..entonces la geología no es ciencia muerta …… es ciencia de vida y fortuna. y lo que nos espera en el Universo…………………

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