Archivo de la etiqueta: Antropoceno

77. El Antropoceno, entre los marcianos y el calentamiento global, II.

En Geología debemos tener siempre presente el factor de escala. La interpretación de un mismo suceso puede ser muy distinta según la veamos a una u otra escala. Muy a menudo nada tienen que ver las causas con las consecuencias y al intentar atribuir un sentido u otro al suceso, según lo hagamos fijándonos en las unas o en las otras , el juicio será completamente distinto.

Por ejemplo, la aparición de las cianobacterias fue un suceso insignificante del que se han encontrado levísimos rastros datados en más 2800 millones de años, pero generó 300 millones de años después el cambio más trascendental y drástico de la historia el planeta desde entonces. Los geólogos conocen este evento como la Gran Oxidación, aunque todavía no tienen muy claro cómo explicar ese larguísimo larguísimo lapso en el que las cianobacterias ya estaban ahí pero no provocaban ningún cambio sistémico.

Estaban pero como si nada, ahí esperando trescientos millones de años. Y de repente. ¡Bum! La Gran Oxidación; como si dijñeramos: la Gran Consecuencia.

La novedad de las cianobacterias respecto de las otras bacterias fotosintéticas era que para fijar el CO2 captaban electrones rompiendo la molécula de H2O y desprendían O2 como residuo. Es decir, que al fijar el CO2 disuelto en el agua, las cianobacterias comenzaron a emitir oxígeno y a oxigenar el ambiente alrededor. Pero lo que desconocemos es por qué, de repente, trescientos millones de años después de empezar a hacerlo, tuvieron tal éxito que consiguieron dominar el planeta y cambiar la química de los océanos y la atmósfera. Según una teoría durante ese lapso se mantuvo un equilibrio entre microorganismo metaníferos y las nuevas cianobacterias oxidantes, pero eso tampoco explica qué rompió el equilibrio.

Una ventaja competitiva de las cianobacterias citada a menudo es que el O2 envenenaba el ambiente del resto de microorganismos, todos anóxicos. Hoy, cuando la mayor parte de la vida se ha adaptado a respirar O2 muchas cianobacterias siguen envenenado las aguas de otros modos. Pero esta ventaja es una consecuencia, ganada a posteiori, por lo que tampoco explica el lapsus de los 300 MA.

Pero esto no era más que un ejemplo. Lo que ahora importa es el Antropoceno, y aquí tenéis la historia de su éxito.

Libros con Anthropocene o anthropocene en Google Books

Libros con Anthropocene o anthropocene en Google Books

La historia del éxito del Antrhopocene comenzó el año 2000. ¿Por qué ese año? Pues en wikipedia encontraréis la respuesta: ese año Paul Cruzten, premio Nobel en química en 1995 por su descubrimiento del efecto de los CFCs sobre la capa de ozono, defendió este término en un congreso para sustituir al viejo Holoceno y comenzó a promocionarlo enre sus colegas.

Pero Crutzen tampoco inventó el Antropoceno. Ngram nos señala que el término aparecía en algunos libros de 1960 y algunos más de la década de 1980. En general, las pocas referencias accesibles lo muestran como una traducción o sinónimo ruso del Cuaternario. Fuera de ahí, nada constatable por mucho que algunos quisieran apuntarse el tanto con lo de: eso ya lo decía yo.

Holoceno es un término antiguo cuyos primeros rastros se remontan a la segunda mitad del siglo XIX. En este artículo de 1873 el geólogo norteamericano Jhon B. Perry explica el significado del vocablo: el Holoceno data sedimentos y rocas posteriores al Plioceno, y relaciona el Plioceno con los depósitos glaciares y los depósitos fluviales de terrazas colgadas. Así que el Holoceno incluía los depósitos desde el final de la última glaciación hasta el presente. Lo mismo que hoy.

Pero lo más interesante es la explicación que hace de lo que llama sedimentos y formaciones “recientes”,que incluye dentro del Autoceno. Éstos son los depósitos relacionados con el hombre, que pueden fecharse como prehistóricos o históricos, así pues: el Antropoceno.

Es decir, que los geólogos americanos del siglo XIX ya consideraban una subdivisión reciente del Holoceno que incluía aquellos sedimentos datables y correlacionables por la arqueología o la historia.

Caminamos senderos trillados…

Lo de Autoceno desde luego no cuajó, pero de forma casi paralela al creciente interés por el Holoceno fue extendiéndose un nuevo concepto: la antropogenia, y derivada de ella, lo antropógenico.

Ngram

Libros con Holocene, anthropogenic y Antrhopocene en Google Books. Para las primeras y más antiguas referencias, Ngram lee Antropogenic donde en realidad pone: Anthropogenie.

La Antropogenia es un invento del relevante pensador y biólogo Ernest Haeckel, para quien la evolución y el progreso eran casi una misma cosa. Con este neologismo Haeckel se refería a la evolución humana, o más bien a la transformación evolutiva de un mono en hombre. Anropogenia era la versión evolutiva y natural de la Creación bíblica y de este vocablo se derivó antropogénico, primero referido a lo humano de un modo entre antropológico y genético y más tarde de un modo genérico. A Haeckel, que gozó de una influencia inmensa, se le atribuye también la invención del vocablo ecología.

Busquedas relativas en Google

Busquedas relativas globales en Google de Holoceno (azul) y Anthropoceno  (rojo) arriba y Holocene (azul) Anthropocene (rojo) abajo. El interés público que refleja Google Trends por Antropoceno y Anthropocene es muchísimo mayor que la penetración académica del Anthropocene que refleja Ngram.

La cuestión es que el Antropoceno no añade ningún sentido geológico nuevo al Holoceno, sino una nueva moral. El pretendido debate sobre si el Antropoceno debe comenzar con el Neolítico, en 1610, con la revolución industrial o con explosión de las bombas atómicas  está amañado, no es más que una excusa, unan tapadera. Lo que se pretende es un interpretación ideológica, política en su sentido más profundo, cosmológica.

No es la primera vez ni la segunda que la Geología se convierte en terreno de una lucha ideológica, pero esta vez el resultado será un descrédito y bochorno sobre el propio sistema de autoridad científica -no veo otra salida cuando por fin se desacredite el CO2 como causa del cambio climático- por cuanto esta vez el acuerdo dentro de la comunidad científica con que el CO2 causa del calentamiento global es casi del 99 % y la percepción contraria nos pertenece, casi en exclusiva, a personas ajenas a esa comunidad.

Lo que cambia del Holoceno al Antropoceno es el juicio moral. El Antropoceno es malo, culpable, culposo, una edad geológica claramente oscura por el crimen del hombre sobre la naturaleza, por su perversa avaricia. No exagero en absoluto. Si el Antropoceno bueno o malo ya está en cuestión y se ha convertido en un debate público (1, 2, 3)

Hace un par de entradas me reprochaban en un comentario que el debate sobre el Antropoceno era más importante que lo que yo hacía ver. Es cierto, lo minusvaloré. Aunque la importancia no está en si el Antropoceno empieza aquí o allá, lo que tan solo es una excusa, sino en las dicotomías que lo acompañan, en el sistema de referencia que debe regir esta Nueva Era:  sostenibilidad o contaminación, control o cambio climático, tecnocracia o mercado, bien o mal,diversidad o extinción, vida o muerte.

Lo más gracioso del asunto es que, siendo ingenuos, es decir, entrando al trapo del planteamiento del congreso al que hacía referencia en esa primera entrada sobre el Antropoceno y en el que se debatirá cuándo debe empezar esta Nueva Era Geológica, será ineludible hablar de extraterrestres. Y es que a la hora de decidir los límites del Antropoceno debemos decidir primero la escala de nuestra aproximación, que es el rollo con el que comenzaba esta entrada.

Si el punto de vista para definir el Antropoceno somos nosotros hoy mismo, el nivel de detalle al que podemos acceder nos lleva, como poco al Neolítico, pues para definir el comienzo en 1956 no necesitamos un criterio geológico, nos basta mirar la fecha de caducidad de la basura que nos encontremos en los sedimentos (es broma, pero poco menos). Pero si planteamos una escala de aproximación mayor, digamos de una huella que podamos reconocer de forma más o menos clara dentro en todo el planeta de cien mil años, pues ya quizá podamos discutir que si contaminación, CO2 atmosférico, huellas radiactivas o qué. Pero en cualquier caso estamos metidos en historias de extraterrestres. ¿Pues qué otro sentido puede tener reflexionar sobre nuestra propia huella geológica en cien mil o un millón de años si no es para buscar otra huella semejante poculta entre las huellas de Marte o Júpiter? Para nosotros, la utilidad de esta  discusión solo podría ser la de aplicar sus resultados en la exploración alienígena de otros planetas o estrellas, como hace la NASA

Douglas-A.-Vakoch (1)

Así que juzgando la historia ésta del Antropoceno y su éxito no ya desde el punto de vista de sus causas sino por sus efectos o consecuencias, el planteamiento es: ¿qué podríamos encontrar las trazas de una extinta raza de marcianos? ¿Cuál será su firma y rastro sobre ese planeta? ¿Cómo podríamos saber de su existencia tras un millón de años?

Y ya para terminar vuelvo a las cianbacterias, a sus causas y sus consecuencias.

Quizá lo qué pasó en esos trescientos millones entre la aparición de las fotosíntesis oxigénica y la Gran Oxidación fue que las cianobacterias se hicieron ellas mismas inmunes al ambiente oxidante. Quizá, cuando empezaron a oxigenar las cianobacterias estaban tan amenazadas por su propia basurilla oxigénica como nosotros por nuestros artificios . Porque lo que no debemos pensar es que el oxígeno, que es la consecuencia de las respiración oxigénica, haya sido su causa. De ninguna manera. La causa de la respiración oxigénica sin duda fue el agua. Sacar los electrones del agua suponía un recurso inagotable. Pero hasta que ellas mismas aprendieron a respirar oxigeno quizá no pudieron progresar. Quién sabe.

76. El Antropoceno, entre los marcianos y el calentamiento global.

A través de uno de esos pintorescos sitios de noticias a los que estoy suscrito, me entero de que un reputado físico norteamericano, el Dr. John E. Brandenburg, presentó en la 46th Lunnar and Plannetary Conference una hipotesis francamente extravagante: que Marte fue habitada por una especie civilizada aniquilada por otra raza alienígena mediante un ataque nuclear.

Investigando un poco más, averiguo que el Dr. Brandenburg lleva media vida con esta historia. Empezó nada menos que en 1991, cuando publicó, con otros dos colegas The Cydonian Hypothesis, un artículo científico que exploraba las famosas caras de Cydonia.

Cara de Cydonia - foto Viking 1 1976

Cara de Cydonia – foto Viking 1 (1976)

Lo que ocurrió con esas y otras formas aparentemente inteligentes fue lo que con los canales de Marte a caballo de  los siglos XIX y XX: telescopios mejorados demostraron que de  canales nada. En el siglo XXI, las imágenes de mayor precisión de la zona de Cydonia de las sondas Mars Global Surveyor y Mars Reconaissance Orbital probaron también que la inquietante cara y las demás supuestas megaconstrucciones artificiales no eran más que un juego de sombras chinescas.

Cara de Cydonia. MOC (2001)

Cara de Cydonia – foto Mars Global Surveyor (2001)

En 1999, el Dr.Brandenburg coescribió Dead Mars, Dying Earth, libro de divulgación científica y tono apocalíptico en el que defendía que Marte había tenido océanos, una atmósfera rica en oxígeno y vida como la Tierra, y que si no dejábamos de quemar combustibles fósiles y cometer otros desmanaes nuestro planeta acabaría como aquél.

Libro 2001

El libro proponía además que el fin de la vida en Marte hace 500 millones de años fue consecuencia del choque contra el planeta  de un cuerpo del tamaño de la Luna terrestre y que la eyecta de este choque brutal alcanzó la Tierra provocando una revolución en las formas de vida terrestre, lo que se conoce como la explosión (de vida, nada que ver con el supuesto choque) Cámbrica. Extraordinariamente atrevido, incluso visionario, el libro fue un éxito y se publicó en US, Reino Unido, Alemania y Japón.

En 2001 las nuevas imágenes de Marte desacreditaron la cara de Cydonia y aunque las misiones espaciales fueron añadiendo evidencias casi incontestables sobre la existencia de agua en Marte, ni la NASA ni la comunidad científica aceptaban todavía pasados océanos ni mucho menos la existencia de vida.

Así las cosas, el Dr Brandenburg se entregó a la ciencia ficción y en 2009 publicó una novela bajo el seudónimo de Victor Norgarde que incluso tuvo una secuela. Sin embargo, el año 2011 Brandenbug presentó en la 42th Lunnar and Planetary Conference un nuevo artículo sobre Marte con el sugestivo título de Evidence for a large, natural, paleo-nuclear reactor on Mars a la vez que publicaba un nuevo libro titulado: Life and Death on Mars: The New Mars Synthesis en el que ya no solo divulgaba los últimos avances en la exploración exploración de Marte sino que recuperaba sus viejas hipótesis sobre la vida en Marte, las mezclaba con las muy desacreditadas interpretaciones de Cydonia como ruinas arqueológicas y añadía a este peligroso cóctel un ingrediente explosivo: que la civilización marciana no había sucumbido al impacto de un meteorito sino ¡¡al ataque termonuclear de una raza alienígena!! En este divertido video encontraréis un resumen de todo esto y podéis conocer al Dr Brandenburg.

Libro 2011

Por supuesto, las hipótesis del libro del Dr. Brandenburg eran ciencia ficción, pero nadie dice que se hubiera vuelto estúpido. A la vez que hacía públicas sus más singulares y heterodoxas opiniones en un libro -y nadie podría atacarlo por ello del mismo modo que nadie le atacaría por creer en la vida despues de la muerte o en la salvación de los justos- mantenía sus publicaciones científicas dentro de la más estricta ortodoxia. Al fin y al cabo su porpuesta de un paleo-reactor natural en Marte no constituía ninguna extravagancia, explicaba la anomalía radioactiva detectada en la superficie del planeta y se basaba en un modelo terrestre. Así que, todo bien.

En 2014, sin embargo, saltó el escándalo. En noviembre el Dr Brandenburg presentó sus controvertidas teorías a calzón quitado. En la Annual Fall Meeting of the American Phisical Society, aparentemente un congresillo de físicos teóricos, Branderburg presentó: Evidence of Massive Thermonuclear Explosions in Mars Past, The Cydonian Hypothesis, and Fermi’s Paradoxe, una ponencia que defendía que una explosión termonuclear superficial -ya no una mera fusión natural de la corteza marciana- había acabado con la civilización marciana cuyas gigantescas, enormes, supermonumentales huellas están a la vista en Cydonaia desde hace nada menos que 500 millones de años, una edad en la que la Tierra ni siquiera existían las plantas verdes o forma alguna de vida terrestre.

Según el programa de comunicaciones lo hizo en la sección G1: Astrophysics, Cosmology and Astronomy II junto a tan solo otras dos comunicaciones, una sobre la masa del Bosón Higgs en el contexto de la teoría Unificada y otra sobre la generalización de las leyes de Newton y la gravitación. O sea, que allí no estaba ninguno de los investigadores de la Nasa y centros de investigación que conocen y trabajan los mismos datos que maneja Branderburg, planetólogos que pudieran ya no rebatir o desacreditar a Branderburg, sino incluso haberle rechazado su propuesta por rarita. Digamos que Branderburg coló su teoría de forma un tanto trapacera, pero una vez publicada y sancionada por la API, como quién dice sacramentada, se convertía en una opinión científica y, de uno u otro modo, autorizada. Así la idea de una civilización marciana achicharrada por un ataque nuclear alienígena dejaba de ser una extraña ocurrencia particular y se convertía en noticia, como poco.

Las ideas de Brandenburg empiezan a causar sensación. Evidentemente no faltará quien le tache de chiflado, o de oportunista, de buscar la fama y ganar dinero. Pero desde luego sabe cómo hacer llegar su propuesta. En febrero de 2015 Brandenburg sacó nuevo libro: Death on Mars: The Discovery of a Planetary Nuclear Massacre.

libro 2015

Y como decía al principio del post, hace solo unos días presentó en la 46th Lunnar and Planetary Conference dos posters con los títulos siguientes:

1.- Large, Anomalous Nuclear Explosions, on Mars in the Past.

2.- The NMS (New Mars Synthesis), Recent Data from Gale Crater and NWA 7034: Evidence for a Persistent Biologically Stabilized Greenhouse on Mars.

La presentación de posters en los congresos científicos suele ser mucho más abierta que la de las comunicaciones orales. A menudo no se pide más que un breve párrafo explicativo sobre el contenido, apenas para poder situarlo dentro del propio congreso. En este caso los posters fueron a caer en la sección de GEOCHEMISTRY AND PETROLOGY OF MARTIAN METEORITES . En el programa de este congreso los posters se presentan con una sola frase:

1.- It was hypothesized that large natural nuclear reactors ran on Mars but the xenon isotopic spectrum and lack of craters shows the explosions are anomalous

2.- Existence of aqueous, highly oxidized, carbonate-poor sediments in a Hesperian-aged formation constitutes evidence for a persistent bio-greenhouse on Mars.

Ni una palabra de Cydonia o de ataques alienígenas. Brandenburg soltó la bomba en el propio congreso y de nuevo la convirtió en noticia, que esta vez llegó hasta mí. Aunque pueda acusársele de actuar de forma torticera, el caso es que ha conseguido colar sus ideas en el debate científico y ha utilizado ese mismo entorno científico para darle un alcance global a su propuesta.

Como tantos científicos Brandenburg usa la corriente dominante y los trucos del sistema en su provecho. En el título de su primer poster obvió toda mención a la guerra nuclear alienígena y formuló su hipótesis desde la perspectiva de los meteritos, eso sí, un meteorito anómalo, que explosiona sin generar un cráter. En el segundo poster usó el muy políticamente correcto efecto invernadero como caballo de Troya para colar la verdadera noticia, y es que Marte tuvo vida de un modo semejante a como hoy la tiene la Tierra.

En realidad muchos científicos hacen esto. Por ejemplo, si te dedicas a estudiar las variaciones del nivel del mar o la edafología de la Patagonia , solo tienes que mencionar -aunque sea de pasada- sus implicaciones en el efecto invernadero para ser incluido en los programas gubernamentales que financian su estudio o para colarlo en un congreso. Son cosas que se hacen todos los días. Si no lo haces así, te quedas sin dinero para seguir investigando y no consigues audiencia.

Por ejemplo, estos días ha aparecido otra noticia más ridícula aún que la de la guerra termonuclear en Marte y desde luego más fácilmente falseable, pero esta fue publicada nada menos que en Nature por lo que será considerada con enorme respeto, atención mundial y sin duda será citada y utilizada como argumento de peso. Es una propuesta para fechar el inicio del Antropoceno en 1610. Básicamente, lo que dice es que tras la conquista de América por los españoles y la subsecuente muerte de 50 millones de nativos americanos, los bosques americanos recuperaron 65 millones de hectáreas de tierras agrícolas (1,3 Ha por habitante) y como consecuencia hubo una captura de CO2 atmosférico que generó un mínimo global que ahora proponen para marcar el inicio del Antropoceno.

minimo 1610 CO2

Toda la historia se apoya en decenas de referencias científicas, cientos de mediciones instrumentales refinadísimas y el argumento último del CO2 como criterio absoluto de autoridad, ya no solo de utilidad -frente por ejemplo al registro radiactivo dejado por las bombas atómicas- sino por su significación moral, introducida de tapadillo al ligar el evento de 1610 al genocidio de 50 millones de nativos americanos. Según el cuento, el C02 nos da la medida de la perversión humana incluso cuando baja.  El CO2 es malo, malo, malo.

Pero el caso es que todo este primoroso edificio no se sostinene ante la crítica más evidente, que es que, si la desaparición de 50 millones de nativos americanos causó semejante caída de CO2. ¿Cómo es que el aumento de la población mundial de 600 a 1000 millones de personas entre 1600 y 1800 apenas pudo recuperar los niveles de 1500?

La respuesta, claro, es que hasta que los europeos no empezaron a quemar carbón a mansalva el nivel de CO2 en la atmósfera estuvo naturalemente controlado. Pero esto resulta una evidencia bastante inútil para los adoradores de Baal-CO2, pues no alimenta su ídolo, no sirve a sus propios prejuicios, no les entrega el Atropoceno. Así que se obvia.

Brandeberg lleva al menos veinticinco años creyendo en una civilización marciana desaparecida y lleva también veinticinco años creyendo en que el calentamiento global se debe al efecto invernadero que provoca el CO2. No está loco. No más, desde luego, de lo que lo estamos la mayoría. Lo que pasa es que Brandenburg ve en el pasado que imagina en Marte una lección para la Tierra y una advertencia a nuestro propio futuro. Y cree que si exploramos Marte, si le prestamos la atención, si aprendemos lo que Marte nos enseña, podríamos evitarnos acabar como ese planeta. Brandenberg, como los creyentes del efecto invernadero del CO2, persigue metas más altas, quiere alcanzar un bien superior y obvia sus pequeñas incongruecias.

Me viene a la memoria un chiste que leí y que decían que era judío. No sé si lo será, pero dice así:

– ¿Cómo podría hacer reir a Dios?

– Cuéntale tus planes.

En su versión Tao, menos alegre, esta enseñanza dice así: El cielo trata a los hombres como perros de paja.

75. El Antropoceno y la velocidad. Suelos policíclos y playas fósiles en Ons, Massó y D’Abra.

Estos días es noticia que unos geólogos del IUGS han propuesto iniciar el Antropoceno en 1945, cuando explotó la primera bomba nuclear. La fecha no está escogida por mero simbolismo, sino porque la era nuclear señalará durante millones de años un registro neto y correlacionable en todo el planeta para los geólogos del futuro (je).

bomba H

En cualquier caso creo que 1952 sería mejor fecha que 1945, pues ese año explosionó la primera bomba H, que generó una señal radioactiva mucho más evidente. Las mediciones de C-14, por ejemplo, están referidas a ese horizonte de 1952 y no es posible medir mediante C-14 materiales posteriores a esa fecha.

Copio ahora un párrafo de la 2ª circular de la próxima XIV Reunión Nacional del Cuaternario que tendrá lugar en junio en Granada sobre el Simposio S08 dedicado al Antropoceno:

Actualmente hay 3 propuestas principales para marcar el inicio de este posible nuevo tiempo geológico: 1) hace milenios con la revolución neolítica y la difusión de la agricultura y la ganadería; 2) a finales del siglo XVIII con la invención de la máquina de vapor y el desarrollo de la revolución industrial; y 3) coincidente con la “Gran Aceleración” (Steffen et al., 2011, 2015) a mediados del siglo XX y el comienzo de la escalada nuclear.

Lo bueno de la propuesta 1) es que ofrece una visión mucho más completa, compleja y veraz de la relación de la especie humana con la naturaleza. Eso que mucha gente cree de que las sociedades antiguas vivían  de  equilibrio con la naturaleza es una patraña. Si los neolíticos no alteraron más el medio en el que vivían, es porque no pudieron.

La Galicia rural surgió en el Neolítico

La Galicia rural surgió en el Neolítico

La Galicia rural surgió en el Neolítico, II

La Galicia rural surgió en el Neolítico, II

La agricultura fue el inicio de una explotación intensiva con consecuencias ya evidentes en el registro geológico, mucho más extensas e intensas de lo que mucha gente supone. En Galicia, sin ir más lejos, tenemos las famosas “líneas de piedras“, que no son otra cosa que suelos truncados como señal de la deforestación y erosión producida por las quemas de desbroce de aquellos primeros agricultores/ganaderos.

perfiles de dos suelos policíclicos señalando fases agricolas en Santiago

Perfiles de dos suelos policíclicos en Santiago señalando fases agricolas

Las primeras líneas de piedras o cicatrices de erosión son contemporáneas de las más antiguas mámoas, hace unos seis mil años nada menos, quince siglos antes que las grandes pirámides de Egipto, pero el proceso se ha venido repitiendo hasta la actualidad.

mámoa en pastizal, Fontefría

mámoa en pastizal, Fontefría

La ventaja de la propuesta 3) de “la gran aceleración” es que más o menos a partir de esta fecha las huellas humana se encuentran a todas las cuencas sedimentarias de la Tierra, y no solo se trata de una señal radioactiva, las evidencias sedimentarias y paleontologógicas son generales y variadísimas: hay todo tipo de marcadores químicos, mineralógicos e incluso estratigráficos que manifiestan la maginitud de los cambios: aumento del contenido en metales pesados en los sedimentos, plásticos, residuos de todo tipo, incremento de la materia orgánica, aumento general de las tasas de sedimentación, etc, etc. Y como fondo, las señales de un cambio general en las condiciones ambientales: acidificación del océano, variaciones en la atmósfera, destrucción de ecosistemas, y, sobre todo, la extinción masiva de especies animales y vegetales en todo el planeta.

La propuesta 2) es la menos convincente. Reune los inconvenientes de 1) y 2), su elección es tan arbitraria como 1) pero además tampoco ofrece un parámetro o criterio geológico objetivo y claro que permita identificarlo en el campo, o sea, en las propios sedimentos.

Suelo truncado por escombrera minera galaico-romana. Ons

Como la agricultura, la industrialización es un proceso diacrónico; las primeras señales geológicas de la industrialización en el registro sedimentario son indistinguibles de fases preindustriales de mayor desarrollo agrícola o urbano, como las vividas en el Imperio Romano o en la explosión demográfica del XVIII; y sus efectos globales no son evidentes en todo el mundo hasta mediados del siglo XX, es decir, justo cuando da inicio la era nuclear. Así que, realmente, visto en el registro sedimentario, la opción 2 es una tierra de nadie entre 1) y 3).

Plomo en turberas del Xistral

La discusión que se plantea no deja de ser una chorrada para entretenimiento de académicos, pero nos remite a otra cuestión de mucho mayor interés y que tiene que ver con una de las primeras y más enconadas discusiones teóricas de los inicios de la Geología: el uniformismo contra el catastrofismo.

No somos -ni mucho menos- la primera especie que cambió la faz de la Tierra, aunque sí, hay que reconocerlo, lo hemos hecho a mayor velocidad que ninguna otra. Pero lo que esto nos recuerda es que la velocidad de los procesos geológicos es una variable, no una característica.

poblacion humana

Lo que determina la velocidad de los procesos geológicos, básicamente, es la energía. Cuanta mayor energía, mayor velocidad. Los eventos catastróficos requieren de gran energía, y son espaciados en el tiempo. El uniformismo, por el contrario, cree que los cambios tienen lugar de forma lenta, gradual, y lenta. Como es natural, los cambios uniformes se asocian a pocas variaciones de energía.

Playa fósil del Antropoceno en Massó, Cangas

Playa fósil del Antropoceno en Massó, Cangas

la plya fósil de la foto es un recordatotio de lo rápido que pueden tener lugar los sucesos geológicos si se dan las condiciones adecuadas. El Antropoceno, con apenas unas pocas decenas de años, ya nos deja playas fósiles.

Detalle de conglomerado vario cementado por óxidos de hierro

Detalle de conglomerado vario cementado por óxidos de hierro. Playa fósil de Massó, Cangas.

Antropoceno de Massó. Detalle de lata de conservas en playa fosil

Detalle de lata de conservas en playa fósil.

Detalle de playa fósil de Massó. Nivel de "concheiro industrial" Sobre todo, concha de mejillón.

Detalle de nivel de “concheiro industrial” Sobre todo, concha de mejillón.

Niveles de concheiro de playa fósil

Niveles de concheiro de playa fósil

Playa actual y depósitos antropocenos en escarpe

Playa actual y depósitos antropocenos en escarpe

Lo mismo de arriba, más cerca

Lo de arriba, más cerca

En la playa fósil de Massó el plus de energía viene en los propios sedimentos: desperdicios industriales y materiales de construcción abandonados en la orilla que el olejae se ha encargado de ordenar y la termodinámica química de cementar. La basura de Massó esá en desequilibrio hidrodinámico y termodinámico con el medio y por eso esta playa se creó y fosilizó tan rápido. No obstante, la playa en sí es un límite, una zona de alta energía, un lugar en permanente riesgo de catástrofe. Todas las playas están siendo remodeladas una y otra vez. Y por eso es tan común encontrar suelos políciclicos en estos lugares.

Suelo policiclico sobre playa fósil en Praia Dabra. Nigrán.

Suelo policiclico sobre playa fósil en Praia Dabra. Nigrán.

En realidad, buena parte del registro geológico está formado por eventos catastróficos: inundaciones, deshielos, avalanchas, tsunamis, avenidas fluviales, eventos volcánicos, tormentas, turbiditas, playas…

Es como si todo el registro geológico fuera un contínuo de sucesivas catástrofes a todas las escalas. Es para pensárselo…

burberry schal
San Francisco Nob Hill Hotels
iphone6 parts you can probably get those somewhere else J

4 Uncool Fashions We Should Consider Bringing Back
iphone 5 screen replacement big event nail method for your son’s bride

The Status Of An Individual In Superior Profile Social Gatherings
www.iphoneworld.nl We can help arrange sandcastle building lessons

Amazing Christening Gift Ideas for Baby Boy Girl
wholesale fashion shoes but overall provides an enjoyable experience

Nicki Minaj Rips Iconic Fashion Designer
iMonster Parts monsters also conspiracies

IPO Index Continues Rally Into March
wholesale iphone parts conducted again by William Stromberg

Fashion Shoes in Fall 2008
no no but Kohl’s margins declined in 2012

Reasons Why People Gain Weight
valentino outlet Like any nation