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79. El fin del petróleo. Lo que nos dice el mercado de minerales.

Los más acérrimos defensores del pico del petróleo esperan con ansiedad el derrumbe económico del mundo por falta de petróleo, que será su apocalipsis particular pero también su particular reafirmación. En el fondo es un Apocalipsis súper-cuñao, no se aguantan a que les llegue el momento de soltar: ¡ves, ya te lo decía yo!

Desde mi punto de vista, el problema es que la hipótesis peak-crash es un bucle teleológico y tautológica. No hay opción al azar: el petróleo se acabará antes o después, así que el peak es inevitable. Y cómo el crecimiento económico de los últimas décadas ha sido espectacular, el más grande de la historia de la humanidad, lo que nos espera es una galleta descomunal. Otro argumento-cuñao para el fin de los tiempos: ¡contra más subas más dura será tu caída!

El pico mundial del petróleo fue anunciado  por Hubbert para 1995, luego fue retrasado al 2000, luego al 2005, luego al 2010. Bien, estamos en 2015 y Antonio María Turiel, que probablemente es el más respetado defensor del peak-crash en España dice que en realidad el peak ocurrió en 2005 pero que no nos hemos dado cuenta porque el petróleo del fracking lo ha disimulado, y que ahora estamos en pleno crash, aunque la producción mundial siga creciendo (94-95 M bbls/dia en 2015 y 93 Mbbls/día en 2013) y el precio haya vuelto a bajar.

No hay evidencia alguna que desmonte su visión. Cuando se les hace notar que los registros históricos no avalan su modelo echan mano del último argumento: No es posible un crecimiento exponencial en un mundo finito.

Bien. He aquí los hechos. 

1.- Desde 1973 el crecimiento de la producción y la demanda de petróleo es lineal, no exponencial: ya no se ajusta a una única curva de Hubbert.

petroleo hubbert 1

2.- No ha habido pico de producción.

3.- La transición energética del petróleo como fuente de energía primaria comenzó en 1973 y  prosigue hoy día.

En otras entradas (1, 2) ya comenté que la crisis de 1973-1979 fue un revolcón para la industria del petróleo. La crisis del petróleo llegó mucho antes que lo predicho por Hubbert y lo hizo por motivos políticos cuando todavía quedaba mucho petróleo convencional por extraer. El crecimiento de consumo pasó de exponencial a lineal. Así ganamos 20 años de preparación para la transición del petróleo a otras fuentes de energía. Mi interpretación es que en estos 20 años hemos vivido un segundo ciclo petrolero que ha permitido iniciar un 3º, que es el que empieza a asomar de petróleo no convencional.

petroleo hubbert 3

Lo que muestro arriba es una proyección optimista con un tercer ciclo suficiente para mantener el ritmo de consumo creciente que traíamos desde 1973. Según esta simple aproximación la producción de petróleo no convencional habrían sido unos 5 millones de barriles en 2015 -cifra alcanzada por los EEUU-  y deberían elevarse a unos 11 millones en 2020, lo que necesitaría de unas  inversiones ahora comprometidas por los bajos precios.

US_Crude_Oil_Production_versus_Hubbert_Curve

Aparte del fabusolos incremento de la producción en 2011 es evidente el imposible ajuste a una única curva Hubbert. Pero ahí está, lo siguen intentando.

Quiero dejar claro que no hay motivo para que por cualquier causa exógena trunque el ciclo 3º en cualquier momento como pasó en 1973. También podría ser que el máximo del ciclo 3º se alcanzase en el 2030 y no en el 2040 (con lo que sería más pequeño), y también he aventurado un posible 4º ciclo, con lo que manteniendo el optimismo, la cosa quedaría como se indica en el gráfico de ababjo.

escenario-favorable-3250-Gb-4-ciclos

Quién sabe cómo será el futuro, pero el caso es que no hay nada en las tendencias ya vividas que detrmine lo que ha de suceder de forma necesaria. La curva de Hubbert no es ninguna ley histórica sino una aproximación matemática aplicable a los ciclos de producción. Aceptar los axiomas del peak-crash es cuestión de Fe, para algunos incluso una Esperanza, nada que ver con un prospectiva crítica.

Pero pase o que pase en el futuro, lo cierto es que la industria ha cambiado y lo que hoy se no extrae y contabiliza como petróleo ya no tiene mucho que ver con aquél otro que contabilizó Hubbert.

El mercado, la lógica y la información. 

El sistema monetario de Augusto estableció un cambio oro:plata de 1:12,48. Nerón lo redujo a 1:11,72. Durante la Edad Media, el cambio oro plata se mantuvo en torno a 1:12. Tras el descubrimiento de América y el arribo de miles de toneladas de oro y, sobre todo, plata, el cambio fue subiendo hasta ser fijado por Isaac Newton en 1:15,57  en 1717. El cambio de Isaac se mantuvo con pocas variaciones hasta el siglo XIX, cuando se estableció el moderno sistema monetario de [billetes y] patrón oro.  A finales de siglo XIX, en el apogeo del sistema de [billetes y] patrón oro, el dolar americano de plata pasó a cotizar a un cambio oficial de 1:20 su peso.

En el siglo II a C. Agatárquides de Cnido apreció, en referencia a los metales, que su precio estaba regulado por la disponibilidad, es decir, por su oferta relativa. La progresiva ampliación del mercado europeo a los suministros americanos y luego a todo el mundo fue lo que elevó el ratio oro:plata en favor de aquél. Según la webelements, la relación oro:plata en la corteza terrestre es de 1:25,8; según otras la relación sería de 1:19.  Isaac Newton no empleó su aguda inteligencia  en estudiar las rocas ni en las minas para dar el precio de cambio del oro y la plata, fue al mercado a informarse y su buen tino aseguró siglo y medio de estabilidad monetaria.

gold silver ratioLa estabilidad en el precio del oro y la plata terminó con el siglo XIX y el definitivo establecimiento del patrón oro en todo el mundo. A partir de ahí, la plata fue progresivamente desmonetizada y dejó de ser un instrumento de pagos y ahorro, perdió valor de uso financiero y se convirtió en un simple metal industrial. Su precio comenzó a fluctuar con el oro con su relación en corteza como máximo.

Los defensores del pico del petróleo y subsiguiente crash mantienen una posición ambivalente cuando no completamente contraria respecto del mercado y en especial del dinero. Por un lado, utilizan los aumentos y descensos de precios -según convenga- como argumento, pero por otro acusan al mercado de falta de lógica.

No es nada nuevo. Hubbert, que pertenecía al movimiento Tecnócrata americano, creía también que el dinero era una unidad de medida ineficiente. Isaac Newton, que acertó a definir una relación monetaria entre la plata y el oro que se mantuvo más de siglo y medio, perdió una fortuna en la burbuja de los Mares del Sur, y dijo aquello de: Puedo predecir el movimiento de los cuerpos celestes pero no la locura de los hombres.

Como bien se colige de la frase de Newton, se confunde la lógica con el predictibilidad. Los mercados son lógicos, aunque impredecibles. Los mercados son instrumentos hipersensibles, siempre nerviosos, incluso histéricos, erráticos, pero no ilógcos. A la gente le agota el mercado porque es como vivir con un hiperestésico, pero esta hiperactividad del mercado es la razón de su ser, que es la de recabar información.

La mayoría de las personas apreciamos y queremos la tranquilidad y la seguridad, la rutina, que las cosas sean siempre igual, y añoramos los periodos de feliz tranquilidad que de vez en cuando nos suceden. Son las épocas doradas, los veranos de la historia.

UK-inflation

Arriba tenéis un gráfico de la inflación en Gran Bretaña desde final del siglo XVII. Es muy interesante compararlo con el gráfico anterior, de estabilidad en el valor del oro y la plata. Mientras el precio de oro y plata se mantuvo fijo, la economía inglesa oscilaba  entre años de inflación y la deflación. El sistema de [billetes y] patrón oro redujo la volatilidad del dinero la libra esterlina ocupó el lugar que había ocupado la plata, cuyo precio pasó a oscilar como el de cualquier otro metal.

Muchos creyeron -todavía hoy- que la estabilidad de precios fue debida al patrón oro e intentaron reintroducirlo tras la 1GM con penosas consecuencias y el fracaso final. Pero lo cierto es que fue al revés: eran la estabilidad de precios y el dominio del sistema financiero mundial por Gran Bretaña las que aseguraban la estabilidad del sistema de [billetes de libra y] patrón oro, como se comprobó una vez Gran Bretaña perdió la una y el otro tras la guerra.

Tras la 2GM el dolar americano ocupó la posición de la libra antes de la 1GM y GB volvió a vivir crisis de precios como siempre, aunque ahora solo en el campo de la inflación. La razón, evidente, es que convertida la libra en dinero fiduciario, los gobiernos de UK -y de todo el mundo, como vemos hoy- podían emitir cantidades ilimitadas. Era el sueño del rey Midas. Había además otro factor que animaba a los gobiernos de posguerra a evitar la deflación: el horror a caer otra vez en la depresión deflacionista en la que había surgido el nazismo. Las teorías económicas de Keynes ofrecían la justificación intelectual del sistema.

Petróleo, hierro y oro: precios y valor.

Volvamos a lo concreto. ¿Son estúpidos los mercados? Muchos creen que sí. Intentaré demostrar que no es así.

Como dije en la entrada anterior, el problema de los precios es que nos informan tanto de lo que valúan como de la moneda utilizada, y a través de ésta de su contexto económico, así que su información a menudo resulta confusa. Por lo demás, en términos generales, los precios a largo plazo tienden a ser estables.

precio tonelada media extraida

La gráfica de arriba muestra la evolución de precio en $ de 1998 de una tonelada teórica representiva de los metales más minados en el mundo (15 en 1900 a 41 en 2000). En la evolución de precios de este mix metálico se advierten de forma bastante claras las rápidas fluctuaciones de precio que reflejan las diferentes etapas económicas del siglo – preguerra y IGM, años 20, Gran Depresión, Pax Americana, Crisis del Petróleo y años 90- y la estabilidad general de los precios a largo plazo.

Si nos fijamos ahora en el detalle de los dos metales más importantes de la minería, el oro (precioso) y el hierro (industrial):

precio hierro 98

cotizacion oro a p cte

Y lo comparamos con el petróleo (que no está incluido en mix anterior, solo de metales).

precio oil 98

Vemos que, aparentemente, no hay gran diferencia. Salvo ligeras diferencias, los precios particulares responden a un patrón general. Los tres recursos soportaron una dramática subida de precio en 1973 y a partir de ahí su comportamiento ha sido muy similar. A quienes valoran el mercado de petróleo atendiendo a los precios resulta muy evidente que hoy venimos de una crisis de las materias primas como la de los setenta, una crisis de recursos. Les resulta increíble que otros no veamos semejante obviedad.

La expliación inmediata -y aparente- del comportamiento parejo de los precios del petróleo y los metales es que al subir aquél -la energía- se encarecen los costes de producción de los demás recursos. A este argumento se puede objetar que la factura de la luz poco tiene que ver ya con el precio del petróleo y que en realidad los precios considerados descuentan la inflación, pero tampoco serían objeciones muy adecuadas, pues la objeción fundamental es a la totalidad: no funciona así, el mercado no es inteligente en ese sentido, no transmite información sobre costes ni reflexiona sobre balances, el mercado es un órgano sensible que tantea la oferta y la demanda.

Además, este tipo de explicaciones mecanicistas resultan muy poco explicativas, o requieren de un montón de complicados y engañosos engranajes añadidos para llegar a las conclusiones apetecidas, o quizá, quien sabe, la complicación es para esconder el engaño:

Por ejemplo, según AM Turiel, las oscilaciones de precios son la señal de una economía agónica y pronta a hacer crash. Lo explica más o menos así: las subidas de precios causadas por la escasez provocan crisis y depresiones de la actividad económica que generan caídas de demanda y subsecuentes caídas de precios que son aprovechadas para aupar la actividad económica un poco más arriba para volver a empezar.

Resulta chocante que un físico haya podido crear semejante sistema económico, que funciona como una cinta de Moebius.

cinta moebius escher

Según se explica, cada nueva fase de crecimiento se basa en la caída precedente, pero el sistema en conjunto cada vez produce más y más y su entalpía es cada vez mayor. ¿Y cómo arregla Turiel semejante entuerto? Pues haciéndolo implosionar cuanto antes, claro, en un día por llegar, pero pronto… en uno o dos años…  Así tenemos una bella paradoja encerrada en un grandioso Big-Bang petrolero. Visto y no visto. Todo fue una simple ilusión, un truco.

Ya hace 22 siglos Agatárquides advirtió que el precio era una función inversa de la abundancia relativa. Ambas variables, producción y precio, definen el valor de una mercancía. Para tener una medida absoluta del valor deberíamos medir el precio respecto a un absoluto, cosa bastante improbable, se mire como se mire. Todavía hoy muchos creen que el oro pueda ser ese absoluto, aunque ya mucho antes que Agatárquides y que la fábula de Midas, la Biblia advirtió que el becerro de oro era un ídolo hueco, un falso Dios. Lo más semejante al absoluto a lo que podemos aspirar es la totalidad, y lo más parecido que tenemos a la totalidad es el PIB.

Produccion oro hierro petroleo

Según el Madison Historical GDP Data de 1900 a 1912 el PIB del mundo se ha multiplicado por 33. Antes de la 1GM, el valor de la producción de oro, hierro y petróleo era del 0,1-0,2 %. Un siglo después, , el valor medio de la producción de oro (años 2000 al 2012) era del 0,08 %, del hierro del 0,18 % y del petróleo del 2,35 %. En 1979-1980, el valor del petróleo producido llegó a rozar el 7 % del PIB.

Produccion petroleo PIB y ajustes

El gráfico del valor muestra lo lejos que hoy estamos de aquél shock petrolero a pesar de que los precios en términos constantes hayan sido semejantes. En realidad, el calentón chino por las materias primas que tuvo su cenit los años 2011-2012 fue semejante al calentón económico de los años 74-78, pero no llegó a la catástrofe de 1979. Pero el registro de valor sugiere una cosa que creo es tanto o más interesante: que el valor económico del petróleo no ha dejado de subir desde 1900 y lo ha hecho de forma exponencial.

Como Madison solo da datos de PIB mundial para 1900 , 1913, 1940, 1950 y siguientes, la serie está muy coja en la primera mitad de siglo XX. En la segunda mitad, además, la crisis de 1973-1985 es un verdadero pegote. Si eliminamos esos años de 1973-1985, el valor del ajuste sube a un R2:0,84, ya bastante aceptable.

La economía del crash o del mercado.

La visión social de los apocalípticos del crash y el decrecimiento es claramente regresiva: trueque, pagos en especie y relaciones sociales basadas en redes clientelares personalistas. Ellos ven en la economía de mercado una máquina estúpida, ineficiente e injusta que solo sirve para concentrar le capital.

Lo que yo veo es otra cosa: creo que mediante aumentos de precios repentinos y exponenciales el mercado transmite mensajes al sistema productivo para corregir tendencias a largo plazo en uno u otro sentido. En mi opinión, cuando más nervioso se muestre un mercado más difícil será que caiga en una trampa de producción y al revés, cuanto más estables sean los precios más fácil será que sobrevenga un gran ajuste repentino por una sobredemanda de producción. Por eso los veranos de la historia suelen acabar con inesperadas tormentas.

De 1900 a 2012 las diferencias entre máximos y mínimos de los precios medios anuales del hierro, oro y petróleo fueron de 4, 6 y 8 veces, mientras que la producción se multiplico por 30 (igual que el PIB), 7 (4 veces menos que el PIB) y 220 (7 veces menos que el PIB) respectivamente. Cuando mayor es el shock, mayor es el giro imprimido a la tendencia productiva.

El shock petrolero de 1979 cambió un crecimiento exponencial de la producción a un crecimiento lineal. Habrá que esperar unos años para confirmar el efecto de la última burbuja de precios en las tendencias de producción, pero lo más probable que será menor que el del 73.

Atendiendo al gráfico del valor del petróleo en % PIB es evidente que hoy la economía depende más del petróleo que en 1970, pero es erróneo suponer que esta dependencia nos hace más vulnerables energéticamente. En la década de 1970 el 40 % de la energía primaria procedía del petróleo y hoy supone un 27 %, la mayor parte dedicada al transporte. Un avance tecnológico sufiente en las baterías podría reducir la demanda de forma

Como dije en la última entrada, el petróleo está dejando de ser una fuente de energía para transformarse en una materia prima más de la que se obienen cauchos sintéticos, asfaltos, medicamentos, plásticos, y un sinfín de productos, incluso comida. Hoy el petróleo es la materia prima más versátil que existe y su precio multiplica el de otras fuentes de energía primaria, principalmente el carbón. Todas estas utilidades son las que dan al petróleo su valor añadido y creciente. Si la producción de petróleo no cubre la demada en alguna de estas utilidades, el precio aumentará de forma nerviosa y el petróleo será sustituído allí donde tenga mayor competencia; se usarán otros productos como base de los plásticos o los mismos objetos serán fabricados con otros materiales, la gente comenzará a comprar coches eléctricos y los enchufará a sus propias redes, el encarecimiento del transporte hara la fabricación local más competitiva con la ayuda de las impresoras digitales e internet…

Tras la crisis del petróleo de 1979 la nación industrial que sobrepujó a las demás no fue EEUU ni UK sino Japón, que importaba la totalidad de su petróleo. Hay miles de variables, millones de productos y miles de millones de casos y en alguna parte está la mejor solución para cada uno. La solución global solo puede ser un inestable equilibrio. Lo que yo creo es que no hay tecnocracia capaz de gestionar semejante sistema ni asegurar lo que vendrá. Será el mercado, con su nervisosismo, su hipersensibilidad y su hiperestesia el úncio capaz de procesar toda esa información y hallar una respuesta económica, inevitablemente temporal, efímera.

Así que el mundo sigue girando y en transición.

huella de voladura en granito

64. Un apunte sobre el fracking

Es solo un apunte aprovechando estas señales de voladuras que fotografíe con el movil en una cantera. Llovía a mares, no había demasiada luz  y mi móvil no es gran cosa, así que no son las mejores fotografías del mundo, pero se bastan para ilustrar lo que quiero contar.

Ved ya las fotos:

huella de voladura en granito

Es la huella de una voladura subterránea. Fijáos, es como una escoba de esas de las brujas. La marca vertical de arriba -que sería el palo- es la traza del taladro por el que se bajaron los explosivos, y el “penacho” de rayas que salen hacia abajo son las fracturas de la explosión. Con la explosión de una línea de taladros paralelos al frente de cantera se consigue el esponjamiento de la base del frente, que se viene abajo por su propio peso. Aquí, por ejemplo, podéis encontrar un video de una voladura cualquiera como esta de la que os hablo.

Aquí tenéis otra de esas huellas en forma de “escoba”.

Huella de voladura en forma de escoba

Y aquí va otra:

Huella de voladura

Creo que será suficiente.

El fondo de la cuestión es el fracking, del que tanto y tan mal se habla, en todos los sentidos.

Y es que esas huellas en escoba ilustran un principio geológico (más concretamente reológico, es decir, relativo a la mecánica de rocas)  fundamental para el desarrollo de la tecnología del fracking o fracturación hidráulica : las fracturas de una explosión o sobrepresión subterránea no se producirán de cualquier manera, sino que tenderán a disponerse en dirección vertical, tanto hacia arriba como hacia abajo.

La razón de que no veamos la “escoba inversa”  con su penacho dirigido hacia arriba en las fotos es que por ahí  tenemos el mango de la escoba, es decir, la perforación, que actúa como vávula de escape de la energía explosiva. Por eso, al preparar una voladura, por encima del cartucho explosivo, que va al fondo, se tapona primero con explosivo a granel y luego con arena para limitar la pérdida de energía. Si no tuviéramos este tapón, el propio explosivo podría salir disparado como una bala de fuego por el tubo de la perforación, como si fuera un cañón o una escopeta de fogueo.

Bueno, pues ahora mirad el esquema de abajo y fijáos en las grietas que dibujaron. Son las escobas producidas por la fracturación hidráulica o fracking a lo largo de una perforación horizontal. Precisamente, que esas escobas vayan hacia arriba y hacia abajo y no se repartan formando una esfera de fracturación es fundamental para la técnica pues así se amplía el alcance de la zona fracturada.

frackingex

Bueno, pues este comportamiento de las rocas no fue completamente comprendido hasta la década de 1950, y quien matematizó su mecánica fue ni más ni menos que M.K. Hubbert, el autor de la famosa curva y la más famosa aún noción de pico de petróleo. Hasta entonces, se creía precisamente lo contrario, que la liberación de tensiones internas en las rocas tendería a crear redes de fracturas horizontales, más o menos algo así como se dibuja en este otro aparentemente realista pero mucho más engañoso esquema del fracking:

engañoso perfil

Para terminar, un poco de historia. Porque contra lo que mucha gente cree, el fracking no es un invento, y mucho menos un invento nuevo, por el contrario, es algo muy viejo, casi tanto como la historia del petróleo. El uso de explosivos para esponjar las rocas se comenzó a probar ya en los lejanos días del siglo XIX  -los mineros siempre han sido gente ingeniosa y bastante bruta- y al menos en la década de los años 40 del siglo XX algunos técnicos intentaban recrear pequeños terremotos en los campos, pues habían experimentado que algunos pozos se reactivaban tras terremotos naturales. Así que nada nuevo.

Lo que sí fue nuevo y fundamental para el desarrollo de las actuales tecnologías del fracking, y en cierta medida hasta puede considerarse un gran invento, fue la perforación dirigida, es decir, la posibilidad de perforar en cualquier dirección (no solo en vertical) y en especial en horizontal, siguiendo las capas almacén de petróleo.

malla de perforaciones para agotar un almacen

Entonces sí, la fractura hidráulica a lo largo de un pozo guiado en horizontal dentro de la capa almacén de petróleo común, o gas, o incluso carbón, es lo que hoy ha multiplicado la capacidad de explotación de recursos energéticos en general, -no solo el petróleo convencional- y éste desarrollo reciente es lo que la mayoría de la gente entiende cuando se refiere al fracking.

Así que la próxima vez que oigáis hablar del fracking recordad que lo revolucionario de verdad, la novedad, lo que lo cambió todo, no fue la fractura, sino la perforación dirigida.

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54. Los precios del petróleo y la actual transición al petróleo no energético.

En 1956 revista especializada Petroleum Week publicaba un artículo con el título Is Oil Nearing a Production Crisis? El artículo hacía un repaso por diversas opiniones de algunos de los principales especialistas de la industria, y prestaba especial atención a las de King Hubbert, cuyas opiniones parecían ser las más alarmantes. Además de las fotos de Hubbert y A I. Levorsen, el más optimista en cuanto a la capacidad de la industria para dar satisfacción a la creciente demanda, la revista publicaba por primera vez la curva de Hubbert tal y como hoy la conocemos

                La curva de Hubbert ajustaba los registros históricos de la producción de petróleo a un crecimiento geométrico y extrapolaba la producción en el futuro hasta un tope -el famoso pico de la curva- igual a la mitad de las reservas totales. Para tan construir la curva Hubbert tan solo necesitaba conocer las reservas explotables totales, cosa que Hubbert, y otros geólogos, estimaban de varios modos.

                Sobre este modelo, me parece conveniente recordar algunas cuestiones:

  1. Es una aproximación empírica, no teórica. Hubbert se basó en su conocimiento de la industria y los registros históricos.
  2. Es por completo independiente del precio. Hubbert formó parte del movimiento tecnócratico que proponía el uso de un equivalente de energía como sustituto de dinero. Para él, el dinero no era una medida económica eficiente. Siendo un sistema de medida inútil y arbitrario, no podía influir.
  3. Es independiente de los avances tecnológicos. Hubbert, además de ser un tecnócrata político fue un cualificado geofísico que contribuyó no poco a la eficiencia de la industria extractiva, y por tanto en absoluto minusvaloraba la capacidad de la tecnología. De hecho, ya en 1956 pudo explicar como la confluencia de las circunstancias tecnológicas y geológicas había generado un doble ciclo petrolero en el estado de Ilinois. Lo que ocurría era que, viendo las cosas de desde una perspectiva histórica global, la sucesión de mejoras técnicas y nuevos descubrimientos hacían perfectamente posible un solo ciclo de producción. 
  4. Hubbert apuntó la posibilidad de que la producción de petróleo sufriera varios ciclos, pero nunca desarrolló la manera en que ésta sucesión de ciclos pudiera tener lugar a escala global. Quizá, puesto que lo que le importaba era advertir del inminente peligro y el gigantesco derroche, consideró que ese desarrollo podía desviar la atención y limitar la eficacia de su mensaje. Además, Hubbert tenía claro que la curva era una expresión sistémica, y una como tal, solo una opción política radical -y global- podría alterarla. Así que puede que nunca llegara a creer de verdad en un segundo ciclo del petrolero.

En esta entrada me voy a centrar en el punto 2, el del precio, y voy a intentar explicar qué es lo que está pasando con los precios del petróleo y su relación con ciclos Hubbert de producción.

Primero, recuerdo el gráfico de la entrada anterior de escenario favorable de producción futura de petróleo mediante múltiples curvas Hubbert.

Para quien no haya leído la entrada anterior, quiero avisar de que el análisis de múltiples ciclos Hubbert, sin bien resulta muy flexible y muy, muy explicativo, sirve para predecir el futuro ni mejor más o menos el resto de proyecciones, o sea, cero. De hecho, si atendemos a lo que ocurrió en 1973-1979 vemos que el presente no solo tiene la capacidad de construir el futuro, sino de alguna manera el propio pasado. Me explico.

Hasta 1973-1979, la inercia era la de un solo ciclo de producción de petróleo.

Pero entonces los países de la OPEP cerraron el grifo y generaron una crisis imprevista, totalmente política, quebrando el ciclo en dos. Los pozos menos rentables, las reservas hasta entonces marginales y no explotadas o explotadas en régimen de subvención, como lo eran los escasos pozos de España o los muchísimos de los EEUU, todo ese petróleo con mayores costes de producción era, de repente, rentable, y así, de la noche a la mañana, la industria vio que ya había iniciado un nuevo ciclo de producción de petróleo. El reajuste de abajo para esta nueva realidad no solo hace aparecer un, sino un pequeño ciclo 0 a principios de siglo.

En 1979 se podía dar por culminado el ciclo de petróleo abundante y barato. Lo cierto es que quedaban enormes reservas de petróleo de este tipo, pero por causas políticas ya nadie quería seguir el primer ciclo, que a partir de ese momento se cerraba. Se impuso el ahorro. La mentalidad cambió. Cambiaron las políticas y cambió la demanda. Y se iniciaba una nueva política de producción y consumo, que a partir de entonces creció, sí, pero de un modo lineal.

El gráfico siguiente es otro ajuste para una producción de 3200 Gb y cuatro ciclos. Lo que quiero mostrar es que hay muchas posibles soluciones a la ecuación. Hay grados de libertad.

Y vamos a los precios.

El precio en dólares constantes desde 1860 muestra una evolución típica de los minerales, con periodos prolongados de estabilidad y precios bajos y periodos cortos con fuertes subidas y caídas de precios. El problema es que los precios son magnitudes relativas de dos variables, y por tanto nos cuentan tanto de lo que pasa con el petróleo como de lo que ocurre con el propio dinero.

Por ejemplo, veamos los precios del petróleo en oro.

Bueno, pues parecido pero distinto. O los precios de petróleo en hierro, otra historia.

Y para terminar, la historia que nos interesa, el precio del petróleo en energía fósil, es decir, en antracita:

Y en lignito.

Esto es. Queda claro.

Lo que ocurrió en 1973 es lo que todo el mundo sabe. Los precios de la energía se revolucionaron y el petróleo pasó a ser una fuente de energía primaria antieconómica.

Hasta el 73, era más barato quemar petróleo que antracita, aunque un poco menos que quemar hulla. En 2011 quemar petróleo era siete veces más caro que quemar antracita y diez veces más caro que quemar hulla.

Hoy, el petróleo es una fuente de energía primaria de lujo, y solo en ciertos usos compensa. Intervienen muchas variables y la transformación de toda la infraestructura del petróleo exigirá enormes inversiones. Pero se hará.  De hecho ya ha comenzado, y estamos en ello.

Por otro lado, la gasolina tiene dos grandes ventajas que la hacen todavía atractiva. Es líquida, por lo que favorece su combustión rápida para alimentar esos potentes que mueven el transporte mundial (ya se sabe, la velocidad es también un precio)  y apenas deja residuos, por lo que es menos dañina que el carbón.

Los coches eléctricos parece que se enfrentan a grandes contratiempos en buena medida porque no son capaces de igualar esa potencia y velocidad que tanto apreciamos y porque sus baterías todavía contaminan demasiado. Quizá la solución sea licuar o gasificar el carbón.

Lo que está claro es que el petróleo como fuente de energía primaria se terminó en el 73. Y eso fue lo que dio paso a otro ciclo. Los agoreros que dicen que se dejará de sacar petróleo porque hay que aplicar cada vez más energía deberían entender que por el petróleo se paga ya seis veces más dinero que la energía que proporciona. De hecho, desde el año 2003 es ya más caro extraer la energía del petróleo que la que se podría extraer del trigo.

Lo que está claro es que no estamos abocados a un inminente colapso energético por falta de petróleo, pero como suponía Hubbert, tampoco el dinero es la mejor medida de todas las cosas.

Y una cosa más, a la vista de los gráficos de precios vistos. Lo que vivimos desde el año 2000 (y que refleja el dolar) es una crisis de materias primas que afecta también al petróleo y sobre la que espero tratar pronto, pero, desde luego, no es una crisis de la energía.

PD. Aquí os dejo las fuentes a la series históricas de petróleo:

precios: The Editor, BP Statistical Review of World Energy 2010, BP Statistical Reviewof World Energy, June 2010, BP p.l.c., London, UK, viewed 10th June, 2010, <http://bp.com/statisticalreview>.

producción: http://www.tsp-data-portal.org/Oil-Production-Extrapolation-Scenario-Analysis.aspx# http://www.earth-policy.org/datacenter/pdf/book_wote_energy_oil.pdf

carbónhttp://www.eia.gov/coal/data.cfm#prices

trigo: http://www.sfu.ca/~djacks/data/publications/publications.html

oro y hierrohttp://minerals.usgs.gov/ds/2005/140/

aureo de Augusto

45. El oro del NO hispano y la política romana, II. El Imperio.

El principado de Augusto. 

Las guerras cántabras fueron para Octaviano una campaña de propaganda y justificación. La rapidez con la que las inició deja bien claro que las tenía ya  previstas a la muerte de Marco Antonio.Y de la misma manera, en cuanto venció a los astures en el monte Medulio, se dio no poca prisa en volver a Roma y encumbrarse como Augusto, iniciando su principado aunque la guerra durara todavía otros ocho largos años. Mi opinión es que Octaviano usó esta pequeña guerra de conquista para adquirir un prestigio de benefactor de la República que una guerra civil no podía darle.

Como tantos otros antes que él, Octavio/Octaviano/Augusto sometió a los bárbaros para Roma y ensanchó el imperio. Por grandes guerreros que fueran astures y cántabros, no eran más que un simple reducto, y la guerra contra ellos mucho menos arriesgada que, por ejemplo, contra los bárbaros germanos, britanos o la lejana Partia. Pero además, desde la perspectiva romana, la total conquista de Hispania remataba una aventura en la que tantos grandes generales se habían empeñado, incluyendo a su propio padre político, Julio César. De algún modo, Augusto remataba en Hispania la expansión republicana y la propia historia de la República.

Cayo Julio César Octaviano inició la conquista del último reducto no romano de la península Ibérica el año 29 a.C., a la edad de 33 años, y en los diez años siguientes el ejército romano venció y sometió primero a los astures y después a los cántabros, pueblos ambos que habitaban la cordillera Cantábrica hasta el mar y  sus estribaciones hacia el Duero por el sur. Cuando la guerra se dio por finalizada Octaviano era príncipe y emperador de Roma, con el nombre de Cayo Julio César Augusto.

Muchos autores han incluido Galicia como parte de las conquistas de Augusto y muchos manuales y publicaciones todavía muestran mapas con el avance cronológico de la ocupación romana que mostrándolo así.

Pero ni las crónicas ni los yacimientos arqueológicos ofrecen indicios de operaciones militares en el territorio de la Galicia actual. Como avancé en la entrada anterior, mi opinión es que pese a que Julio César no dejó establecimientos militares al norte del Duero tras su campaña marítima, logró al sumisión de los galaicos y su integración económica al mundo romano a través del comercio con Gades.

Gallaecia, que constituía el flanco occidental de las operaciones de Octaviano, se mantuvo leal a Roma y por ello cuando el futuro emperador venció a los últimos guerreros Astures refugiados en el monte Medulio, dividió la Provincia Ulterior en dos: Bética y Lusitania, quedando la Gallaecia junto a la Astúrica recien conquistada dentro de la Lusitania. Al fin y al cabo, los romanos entraron en contacto con Galicia, por mar o por tierra, desde el sur, a través de la Lusitania.

La lealtad de los galaicos habría tenido sus premios y honores, como la construcción de la Torre de Hércules y las Aras Sestianas, pero de modo más práctico se dejaría notar en la continuidad de las élites locales y estructuras sociales y en algunos otros privilegios.

De lo primero, sería prueba el mantenimiento de la organización territorial estructurada en torno al castellum, el castro, que es totalmente singular y exclusiva de la Gallaecia, y se mantuvo hasta finales del siglo I, con la llegada de la dinastía flavia. Aunque en Asturica e incluso en Cantabria también había castros o castella, allí la organización administrativa territorial se estructuró en relación con la gens, los pobladores, sin mayor precisión. Algunos autores creen incluso que la cultura castreña de Gallaecia vivió su esplendor en las primeras fases de la ocupación romana, en torno al cambio de milenio.

De lo segundo, Lucus Augusti, Lugo, es el único de los 43 municipios hispanos establecidos por Augusto en el cuadrante NO de la península, siendo los más próximos a Lugo, Ébora, por el sur o Calagurris (Calahorra) por el este, cualquiera de ellos a más de 500 km de la Gallaecia. El privilegio galaico sobre el NO peninsular se mantuvo a lo largo de la dinastía julia, y de los 21 municpios establecidos por los sucesores de Augusto, el único situado dentro del cuadrante NO peninsular, Claudionerio, estaba también en la Gallaecia, quizá cerca de padrón o Santiago. Los otros más cercanos al NO peninsular fueron los de Clunia, Uxama, y Termes, en la actual provincia de Soria.(Aquí, página 51)

Estos privilegios municipales y prerrogativas de Gallaecia, una región nada urbana, por otra parte, mantuvieron la impronta administrativa de esta región, que asoma de modo brevísimo entre la victoria del monte Medulio y el regreso de Augusto a Hispania en los años 15 a 13 a. C. y reaparece en la Hispania nova citerior Antoniniana de Caracalla a principios del silglo III, o en la oscura provincia Hispania superior, y sería definitivamente confirmada por la reforma de Diocleciano hacia el 284-88.

Como dije también, el Imperio Romano no tenía una frontera precisa como las actuales, y más bien hay que pensar en áreas de influencia, ejercidas las más de las veces mediante pactos y vínculos personales. Y estos vínculos y pactos, heredados y transmitidos de generación en generación, funcionaban también dentro de las fronteras del propio imperio dando solución de continuidad a la primacía política de la Gallaecia en el cuadrante NO peninsular para emerger, al cabo de los siglos, como provincia por derecho propio y con una influencia creciente hacia el este, llegando el obispo Hydacio a escribir que el emperador Teodosio había nacido en la Gallaecia porque lo había hecho en Cauca, la actual Coca, en la provincia de Segovia.

Todo esto tiene relación con la minería porque, quizá, si es que el proceso de romanización de la Asturica se hizo, al menos en un primer momento, bajo tutela administrativa y política de una Gallaecia más romanizada e integrada en el Imperio, quizá mediante una dependencia clientelar, y que mantenía unas relaciones comerciales de siglos basadas en la minería del estaño, es razonable pensar que las rutas de exploración y explotación minera hubieran ido de oeste a este, y no de este a oeste. Lo que digo es que lo razonable en este caso es que la exploración y explotación minera de la Asturica hubiera sido aboradada desde el mar hacia el interior, remontando los ríos, empezando por el Miño o el Sil.

Desde los trabajos de Domerge, en los años 60, el estudio de la minería aurífera romana en Hispania se ha centrado en la zona oeste de Castilla y León, focalizando el interés público hacia las extensas explotaciones de Las Médulas, en la cuenca del Bierzo, las mayores de la península y puede que de todo el Imperio. En los últimos años se han ampliado las investigaciones hacia la comunidad de Asturias y, en menor medida, hacia Galicia, pero la propia dinámica de los descubrimientos y la menor entidad de las minas de la zona litoral parecen colocarlas en una relación de dependencia, o quizá de subordinación, de las leonesas. Así, Sánchez-Palencia y su grupo del CSIC situan los inicios de minería aurífera de todo el NO en relación con los vestigios arqueológicos de esta zona, fechándolos hacia el final del reinado de Augusto, hacia el año 15 d.C. Brais Currás, arqueólogo de este grupo, en su trabajo sobre la minería del Baixo Miño, avisa que no existe ninguna huella firme de minería del oro prerromana en la zona, dando por hecho que esta zona es una extensión de la zona central minera de los montes galaico-leoneses y que sólo puede entenderse en relación a aquella.

Pero el caso es que suponerlo al revés, es decir, que la minería astúrica hubiese sido una extensión de la galaico-romana ayudaría a entender la participación de unos supuestos vencidos en los beneficios mineros, tal y como se desprende de la crónica de Floro, entre los siglos I y II.

Así pues mandó que se explotase el suelo. Con  ello los Astures, explotando la tierra esforzadamente, comenzaron a darse cuenta de sus recursos y rquezas, aunque en principio tratan de adquirir todo esto para otros. 

En concreto, la migración de mineros de la Gallaecia a la Asturica explicaría la naturaleza jurídica libre e indígena de la mano de obra de las grandes minas leonesas, según consta en los escasos restos epigráficos, o de la proliferación y enjambre de nuevos castros en estas zonas mineras, que vendrían a reproducir formas de asentamiento y organización social características de las zonas de donde procedían los mineros galaicos del occidente.

Vespasiano y la edad de oro: los emperadores hispanos. 

El año 69 fue el de los cuatro emperadores: Galba, Otón, Vitelo y Vespasiano. De los cuatro, tres fueron apoyados en sus pretensiones por las provincias hispanas. Aquellos fueron meses de de grandes desórdenes en todo el imperio y guerra civil. Al terminar esa convulsión, la dinastía que gobernaba el mundo había cambiado. Vespasiano y sus dos hijos, Tito y Domiciano, la corta dinastía flavia, gobernaron del año 69 al 96.

Vespasiano pagó sus apoyos hispanos mediante el extraordinario privilegio de otorgar la ciudadanía latina a la península Ibérica por entero, que así se adelantó casi siglo y medio al resto del Imperio. El hecho es aún más excepcional por cuanto incluía tanto las zonas más romanizadas y de más antiguo como las amplias áreas escasa y recientemente romanizadas del norte peninsular. El juicio de Plinio, amigo personal del emperador, no deja lugar a dudas.

En los años en que la República sufrió las turbulencias de los desórdenes políticos, el emperador Vespasiano Augusto concedió a toda Hispania el derecho latino.

La relación entre la concesión de la ciudadanía y los desórdenes es incuestionable. Vespasiano, a quien los romanos consideraban un hombre avaro y hoy podríamos tener por un gestor aceptable, pagó el apoyo de las provincias Hispanas con la ciudadanía y bajo su reinado se construyeron en Gallaecia las llamadas Vía Nova de Braga a Astorga y la Via XX por la costa, que recorrían y articulaban las zonas mineras de la costa con las del interior de la provincia.

De lo recibido a cambio de la ciudadanía latina no puede haber muchas dudas, oro y plata para los ejércitos en el peligroso trance de la sucesión. Porque, ¿qué otra cosa podrían ofrecer estas provincias más que dinero? Según Plinio, al que el propio Vespasiano nombró Procurator Metallorum, escribió en su Historia Natural que las minas del NO rendían unas 20.000 libras de oro al año, unos 80 millones de sestercios, suficiente para pagar el coste anual de seis legiones normales o cuatro pretorianas.

El caso es que tras los flavios, y con el interregno del itálico Nerva, a quien la guardia pretoriana casi obligó a renunciar en favor de Trajano, el año 98 se inició al fin el gobierno de la dinastía hispana: Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Cómodo, cuyos reinados señalan la edad de oro del Imperio Romano, una edad de oro en la que sin duda estuvo financiada por el oro del NO hispano.

El colapso: de los Antoninos a los Severos, emperadores de Oriente. 

En tiempos de Augusto, los gastos civiles y militares corrientes de la administración del imperio, sin contar las obras públicas, se han cifrado de 500 a unos 1.200 millones de sestercios, la mayor parte de los cuales iba destinado al pago de las legiones y licenciamiento de veteranos. No parece haber dudas de que estos gastos fueron incrementándose con sus sucesores, y Suetonio dejó escrito que Vespasiano reconoció en una ocasión que el imperio necesitaba 4.000 millones de sestercios para seguir funcionando.

En comparación con estas cifras, los 80 millones de sestercios en oro del NO puede parecer poca cosa, pero su importancia era mucho mayor por cuanto este metal fue la base de la economía monetaria del Imperio. 80 millones de sestercios en oro pesaban 6,3 Tn y en plata 77 Tn, y además de alimentar la administración rutinaria, eran estos metales los que aseguraban la lealtad de las legiones en los momentos más críticos. Además, según Plinio, cada año el Imperio enviaba a la India unos 50 millones de sestercios en metálico, esto es, casi 4 Tn de oro o 48 Tn de plata, unas cantidades que había que reponer. Así pues, la producción de oro del NO era vital para mantener la masa monetaria y asegurar el movimiento de los cientos o miles de millones de sestercios que requería el engranaje de poder imperial.

El oro amonedado comenzó a circular de modo corriente en el Imperio romano en el siglo I, bajo el reinado de Augusto, manteniendo una relación con la plata amonedada de 1:12. Es decir, un áureo, que era la moneda de oro y pesaba unos 8 gramos, valía 25 denarios, que era la moneda básica de plata y pesaba algo menos de 4 gramos. Este ratio es el que en su día establecieron las acuñaciones de Alejandro Magno o Carlomagno y es el ratio común de la Europa medieval hasta el siglo XVI, cuando la plata americana comenzó a llegar de forma masiva a Europa. Este ratio, 12:1, es probablemente, el ratio natural de la plata y el oro en la corteza de Europa y Oriente Medio.

Con Nerón, los contenidos metálicos de las monedas imperiales de oro y plata, el áureo y el denario, sufrieron una primera devaluación, descendiendo el precio nominal del oro y plata amonedados a 10:1. Es decir, como se mantuvo el valor nominal de 25 denarios por cada áureo, resultaba que por cada gramo de oro en el áureo se podían conseguir sólo diez gramos de plata en denarios.

El ratio se recuperó ligeramente durante el reinado de su sucesor Tito, pero pronto volvió a a bajar a los 10:1,manteniéndose con pequeñas variaciones durante medio siglo aproximadamente. Sin embargo, en medio del reinado feliz y pacífico de Antonino Pío, las devaluaciones de la moneda de plata comenzaron a adquirir un carácter estructural y el ratio oro:plata monetario comenzó a resentirse, bajando de 9:1 con  Marco Aurelio, el emperador filósofo. Con Cómodo, el ratio bajó de 8:1, y con Séptimo Severo llegó a 6:1, es decir, una devaluación acumulada del 50 % del oro amonedado respecto de la plata amonedada. A mediados del siglo III la plata dejó de amonedarse en el Imperio Romano.

El año del asesinato de Cómodo, el 193, fue el año de los cinco emperadores. Como ciento veinticinco años atrás, cuando el poder pasó de la dinastía julia a la flavia, el paso de la dinastía hispana de los antoninos a la oriental de los severos generó desórdenes y  guerra civil. El cambio de dinastía manifestaba también un cambio sustancial en el poder dentro del imperio: la pujanza económica y política había pasado a las provincias orientales. A finales del siglo II, la mayor parte de las minas de oro del NO hispano habían sido abandonadas, y una crisis general afectaba a la mayor parte de las áreas mineras de la península. El poder había pasado de las provincias productoras a las comerciales.

El fin de los Antoninos coincidió con el abandono de la minería aurífera del NO y el cierre de buena parte de las grandes explotaciones mineras penisulares. Sin duda concurrieron muchos factores, pero la política inflaccionista de los Antoninos tuvo consecuencias nefastas para la minería hispana y en particular para la del oro. Aunque al poner menos plata en cada denario los emperadores obtenían enormes beneficios, hicieron la propia minería del oro menos rentable, ya que la plata recibida por el oro extraído era cada vez menor.

De cualquier modo, en mi opinión, la devaluación de la plata amonedada fue un recurso de los emperadores por obtener unos recursos crecientes que la menguante minería hispana ya no podía ofrecerles. Su consecuencia, seguramente inesperada para ellos, fue que la propia minería del oro se volvió menos rentable y con ello el proceso de abandono de las minas del NO se aceleró.

Como mostré en otra entrada, la minería se desarrolla en ciclos productivos que pueden ser descritos por curvas Hubbert, y la minería aurífera del NO alcanzó su máximo en torno al final del siglo I, de modo que en tiempos de Adriano debía encontrarse ya en decadencia. Es posible incluso que el oro dacio enmascarase la disminución de la producción de la Gallaecia en el reinado de Trajano, pero enmascarado o no el agotamiento del ciclo minero, sin duda fue en este momento cuando el Estado romano adoptó una política de intervención y gestión directa de las minas para evitar su cierre. Por supuesto, no lo consiguió.

 

petroleo hubbert 3

32. Análisis de la producción histórica de petróleo mediante múltiples curvas Hubbert.

En 1969, Hubbert calculó que el cenit mundial del petróleo se alcanzaría entre el año 1990 y el año 2000. Para obtener este resultado aplicó dos estimaciones de reservas de petróleo recuperable de 1350 Gb y 2100 Gb (1,35 y 2,1 billones -españoles- de barriles) al ritmo de consumo de petróleo en el siglo XX, que se ajustaba como un guante a su curva logística.

Sin embargo, Hubbert falló en su previsión. Para empezar, los hechos han demostrado que la cantidad de petroleo recuperable por métodos convencionales en todo el mundo se encontraba en el entorno de su estimación más optimista, y puede que la rebasase ligeramente. Y Hubbert no previó -ni podía haberlo hecho- las crisis del petróleo de 1973-1979. El resultado es que el pico de petróleo se ha retrasado, y los analistas han tenido que reconstruir la curva de Hubbert añadiendo esta contingencia. Pero la mayor parte de las previsiones hechas desde entonces siguen sin encontrar un punto de acuerdo. El desconcierto es tan grande que ni siquiera hay unanimidad sobre si hemos pasado ya el dichoso pico, y hasta la noción de pico ha sido puesta en cuestión (por ejemplo: aquí y aquí).

La razón de esta confusión es que los modelos contemplan la curva de Hubbert de forma rígida, determinista y estúpidamente estática, y -al fin y al cabo- la minería es una actividad económica y como tal está sujeta a la eventualidad histórica.

El argumento central de mi interpretación es que el ciclo de Hubbert tiene lugar en el tiempo y que por tanto puede truncarse y modificarse, que es lo que pasó en 1980 tras las crisis del petróleo. En aquel momento se esfumó la idea de un petróleo abundante y barato y las economías desarrolladas -en especial la europea y japonesa- pasaron a ahorrar petróleo, si no en términos absolutos sí en relación a la unidad de PIB. Así pues, a partir de las crisis de 1973-1979, las expectativas económicas quebraron el ciclo de producción de “petróleo barato” iniciado a principios de siglo XX e iniciaron un nuevo ciclo de producción de un “petróleo escaso”. Es este ciclo de petróleo escaso el que hoy se encuentra en su máximo, que muchos confunden con un máximo de producción absoluto y en el que tienden a ver el pico del petróleo que predijera Hubbert.

En el gráfico siguiente, tomado de una publicación del Institute for Defense Analyses de los EEUU, tenéis un ejemplo de la típica reconstrucción de la curva de Hubbert sobre los datos de producción. No dibujan la curva en su primera mitad porque en realidad el ajuste es bastante forzado, y el dibujo les quedaría bastante feo.

Pero para que podáis haceros una idea de lo que se oculta, yo os pongo una reconstrucción muy similar a la anterior, con una producción total de 2200 Gb y un pico de 30 Gb en 2006. Añado también -en gris- una curva ajustada a la producción real hasta 1972, que resulta en un pico de 45 Gb hacia 1995, en términos similares a los previstos por Hubbert.

Antes de seguir quiero decir que mis datos de producción son del Shift Project Data Portal, que son ligeramente inferiores a los de Earth Policy Institute o los de BP y muestran una crisis del petróleo menos acusada, pero forman una serie mucho más larga y, de hecho, son los únicos que encontré que se remontan a 1900.

La crisis del petróleo de 1973-1979 eliminó toda posibilidad de logar un buen ajuste de la producción acumulada de petróleo a una única curva de Hubbert, generando una incomodidad.general.  Para resolver este desajuste, hay quien añadió a la curva de Hubbert un chapucero pegote a modo de joroba que eliminaba la crisis y convertía el consumo de los sesenta en una especie de “burbuja de producción”.

Sin embargo, para la mayoría de los analistas el mayor problema surge de la aparente tendencia lineal que ha adoptado la gráfica de producción en los últimos treinta años. Para  explicar esta tendencia, alguien -no sé quién- se ha sacado de la manga una hipotética “limitación de la demanda” que impediría a la producción seguir la curva teórica de Hubbert . De este modo los analistas quieren cuadrar el círculo, pues extrapolando de hecho una tendencia lineal hacia el futuro se justifican en el modelo de Hubbert, que sigue una función probabilística y basándose en este modelo conceptual buscan desesperadamente un “pico de producción” que, evidentemente, no encontrarán aplicando una función lineal.

Del mismo informe del IDA tomo este gráfico con el típico ajuste del pico de Hubbert “a la última moda”, con la proyección de crecimiento lineal de la producción “limitada por la demanda” y ya la cola de producción descendente típica de la curva de Hubbert. Un engendro.

En el gráfico anterior muestro mi propio ajuste, con un primer ciclo de petróleo barato con su cenit  -sólo algo menor que el total- en 1981, y un segundo ciclo -el actual- de petróleo escaso hasta el agotamiento. Este es el peor escenario posible. El segundo ciclo lo obtengo de restar el primero a la producción total (la línea roja) y ajustar a esta línea la producción de reservas estimadas de petróleo convencional no producidas por el primer ciclo.

Lo curioso es que un rápido aumento de la producción en estos últimos años del ciclo sería la evidencia de que nos encontramos en un fin de ciclo, una especie de canto del cisne en la producción de petróleo. Por fortuna, los últimos datos de producción y las estimaciones para 2013 (por ejemplo de la IEA) no parecen mostrar evidencias de aceleración en la producción, por lo que este escenario no parece probable.

Y en este gráfico muestro el escenario más favorable. En 2010 habríamos superado ya el máximo de “petróleo escaso”  y nos encontraríamos en el inicio de un tercer ciclo de “petróleo no convencional”. Este escenario asegura un suministro creciente de petróleo hasta casi la mitad del siglo y -sobre todo- daría tiempo a la industria a crear un nuevo ciclo de producción o, quizá, una alternativa viable al petróleo.

El ciclo de Hubbert se basa en una larga experiencia que nos dice que los mineros entablan una dura competencia por explotar los yacimientos más valiosos y fáciles de extraer, y sólo cuando estos recursos se agotan  pasan a explotar otros menos valiosos o más costosos. Es una ley económica simple -la del máximo beneficio- que al enfrentarse a una distribución logarítmica de leyes mineras resulta en una función probabilística de producción. De este modo, cada ciclo está definido por las capacidades tecnológicas y las perspectivas económicas.

Las crisis del 1973-79 -provocada por cuestiones geopolíticas- adelantó el escenario de petróleo escaso dos o tres décadas antes de lo previsto y de un modo repentino. Aunque la producción podía haber aumentado unos años más al ritmo de los años sesenta,  cambiaron las perspectivas económicas. En el nuevo escenario económico de petróleo escaso -aunque fuese una escasez forzada por el monopolio de la OPEP-, resultaba más rentable maximizar la producción frente al beneficio por unidad producida, por lo que compensó extraer los recursos más caros para cada nivel de precios antes que agotar los recursos más baratos. Como resultado se desarrollaron métodos para extraer petróleo caro aún cuando seguía habiendo cuantiosas reservas de petróleo barato, y fueron estas tecnologías las que abrieron el tercer ciclo, que es hoy el Ciclo de petróleo no convencional.

Al final, que la crisis del petróleo tuviera lugar antes de haber alcanzado el pico del petróleo posiblemente ha evitado una crisis mucho mayor al intercalar entre el petróleo convencional y el no convencional un ciclo-puente de petróleo escaso. Gracias a las crisis de 1973-1979, la transición entre los ciclos 2 y 3 del petróleo podrá realizarse de modo mucho menos dramático, incluso puede que manteniendo la producción total en crecimiento constante, tal y como se muestra en el gráfico del escenario favorable.

El actual debate sobre el futuro del petróleo se articula en torno al aumento de reservas que ha supuesto el desarrollo de los tecnologías de extracción y producción no convencionales. Los agoreros tachan de ilusos a quienes quieren esperan una nueva era de petróleo barato, y los optimistas acusan a aquellos de menospreciar o ignorar el aumento de reservas que añaden los recursos de petróleo no convencional. En mi opinión unos y otros tienen solo parte de verdad: la industria del petróleo y la economía mundial está entrando en un nuevo ciclo de petroleo no convencional: abundante y caro.

El escenario favorable nos evitará la gravísima crisis energética que ocasionaría la disminución de la producción de petróleo, aunque ya nada será igual: el petróleo caro que proporcionarán las reservas no convencionales ya no podrá ser el motor económico sobre el que sustentar el crecimiento. Más bien al contrario, el desarrollo del Ciclo 3 dependerá de que la economía sea lo bastante productiva como para poder pagar el petroleo no convencional, abundante pero caro. Este tercer ciclo nos adentrará en una economía no petrolífera.

En un futurible cuarto, quinto o sexto ciclo, la extracción de petróleo requerirá más energía que la que proporciona su combustión, y en consecuencia dejará de ser de ser una fuente de energía primaria para convertirse en otra materia prima mineral, con variadas aplicaciones y calidades, como el cuarzo, la bauxita o la sal. Entonces el petróleo habrá completado su gran ciclo histórico, convertido en auténtico oro negro.

ciclos  oro XIX XX XXI

31. Ciclos Hubbert de producción de oro desde el siglo XIX y una proyección para el siglo XXI.

Primero los datos:

quinquenales para el periodo de 1835 a 1845 de aquí, anuales para 1900 a 2009 del USGS y de 2010 y 2011 de aquí.

Y empiezo por los datos de producción anual del siglo XX.

El resultado del ajuste son cuatro ciclos bien definidos y el inicio de un quinto ciclo que debería alcanzar su máximo en 2022.

El ajuste entre los datos y la sumatoria de los cinco ciclos (línea a trazos del gráfico) es de R2=0,975.

El ajuste no es difícil porque los máximos están bien marcados por periodos de menor producción a modo de crisis mineras. Hay que notar que aunque en este caso coinciden, los máximos cíclicos no tienen por que manifestarse como máximos de producción real, que viene dada por la sumatoria de los diferentes ciclos. Que así sea depende de la frecuencia y amplitud con que se suceden los propios ciclos, y adelanto ya que esto no ocurre para otros metales (por ejemplo la plata). Pero que ocurra con el oro ayuda bastante a hacer el ajuste.

Antes de seguir, quiero avisar que estos ciclos no deben interpretarse de un modo determinista. Ni mucho menos. De hecho pueden quebrarse y modificarse, y aquí adelanto que el petróleo ofrece un ejemplo magnífico de cómo un ciclo puede truncarse y dividirse. Así que quien tenga la tentación de usar los ciclos de Hubbert como medio para hacer proyecciones -y sobre todo si es con la intención de hacerse rico-, aviso que este análisis puede ser tan inútil como cualquier otro. No obstante, esta herramienta es excelente como método de interpretación de las tendencias históricas, tanto que -como nos indica la experiencia- cada ciclo histórico no solo proyecta su influencia hacia el futuro sino también hacia el pasado, que se ve así reinterpretado a la luz del presente. Es quizá esta capacidad retroactiva del análisis cíclico lo que lo hace fascinante.

Así pues, el Ciclo 5 -si no hay un brusco cambio en la economía mundial– alcanzará su máximo de producción hacia 2022, repitiéndose el periodo casi perfecto de 27 años que se ha sucedido desde 1912.

Agrupando los datos anuales de producción de oro de USGS en quinquenios, podemos extender este análisis hasta 1835, de modo que se añaden tres nuevos ciclos cuyos máximos tuvieron lugar durante el siglo XIX. A pesar de la pérdida de detalle al agrupar los datos por quinquenios, el ajuste sigue siendo bueno, con un R2 de 0,99 para todo el periodo.

El siglo XIX queda definido por tres ciclos de unos tres mil toneladas de producción total y un máximo de producción (por quinquenio) en torno a las 800 Tn. Pero más que la cuantía, la gran diferencia entre el siglo XIX y el XX es que los ciclos I, II, III muestran una situación estacionaria, más bien de agotamiento tras el enorme cambio de magnitud en la capacidad minera que supuso la revolución industrial.

Entre 1835 y 1839, primer periodo para el que dispongo de datos globales, la producción de oro mundial era de unas cien toneladas, y en solo dos décadas se multiplicó por diez superando las mil toneladas entre 1850 y 1855, cuando la fiebre minera de California. Hay que tener en cuenta que la producción acumulada de oro de todo el imperio colonial español en América fue de casi mil setecientas toneladas extraídas a lo largo de tres siglos  -de 1492 a 1810-, y el pico de producción en un periodo de cinco años debió de rondar las ochenta toneladas -hacia 1780-.

La revolución industrial no solo aportó a la minería el poder de las máquinas -y sin duda aquí la diferencia fundamental fue la capacidad para moler la roca a una escala desconocida- sino un nuevo tipo de organización industrial capitalizada y tecnificada. Desde un punto de vista histórico, la tradicional minería de cuadrillas -que hoy sigue funcionando en las explotaciones de oro de Sudamérica y África- se convirtió en un asunto marginal.

Aproximadamente a partir de 1870, la nueva industria eléctrica permitió introducir motores en las minas que no consumían ni contaminaban el aire, de modo que las galerías y pozos pudieron mecanizarse y hacerse más y más profundas. Este fue el punto decisivo que permitió romper la tendencia de los ciclos del siglo XIX iniciándose una nueva serie de ciclos mineros que se han sucedido con una periodicidad de 27 años y niveles crecientes de producción de oro total y pico.

Tanto los ciclos del XIX como los del XX muestran entre sí una relación lineal entre las cantidades totales producidas y el máximo de cada ciclo, parámetros que caracterizan los ciclos mineros y que permiten estimar hacia donde evoluciona cada fase histórica.

Aunque, como dije antes, sería un error interpretar estas relaciones de un modo determinista, ofrecen interesantes puntos de referencia. Por ejemplo, si quisiéramos evaluar la posibilidad de un hipotético Ciclo 6 centrado en torno a 2049, será importante estar atento a las cifras de producción a partir de 2022, cuando el Ciclo 5 comience a declinar. Si no hubiera un cambio a un nuevo periodo histórico, el Ciclo 6 debería mantener la relación lineal con los anteriores, lo que permitiría fijar su cuantía, igual que yo he fijado el Ciclo 5 a partir de su inicio. 

En cualquier caso, siempre existe la posibilidad de un cambio tecnológico o económico que introduzca una ruptura y convierta toda prospectiva en un ejercicio meramente especulativo. Para este caso, yo ya he apostado al próximo cambio decisivo: la automatización de las explotaciones mineras.

Considerando la increíble cantidad de oro que se extrae hoy día, ya hay voces que auguran que jamás podremos superar los actuales niveles. Que podamos hacerlo tras la próxima crisis del máximo de 2022 dependerá de sistemas de explotación minera en desarrollo en los próximos diez años, uno de estos sistemas, más próximo al concepto clásico de robot, es la minería de los fondos oceánicos, y sin duda la industria petrolífera tiene mucho más que aportar aquí que la actual industria minería metálica; el otro tipo de explotación automatizada depende aún más de la industria del petróleo: los nuevos métodos de fracturación de las pizarras y flujo inducido de los petróleos pesados que contienen podrían derivarse hacia la minería metálica para lixiviar yacimientos situados a miles de metros bajo la superficie extrayendo los fluidos enriquecidos en metales. Y todo desde la cómoda y segura superficie.

27. El pico del petróleo y la fiebre del oro del NO de Hispania en el siglo I.

Hoy, casi todo el mundo está familiarizado con el término “pico del petróleo”. En resumen, este pico es el el máximo de producción posible considerando que las reservas son finitas. Para quienquiera profundizar en este asunto, no le será difícil encontrar abundantísima información, empezando por la wikipedia,

Para lo que interesa aquí, el pico del petróleo es el máximo de una curva de producción de los recursos naturales no renovables que el geólogo M.K. Hubbert en 1956 aplicó a la producción del petróleo del siglo XX, y que yo voy a aplicar aquí al oro hispano del siglo I.

La curva de Hubbert es un tipo de curva exponencial que se aplica a muchos sistemas que tienen un rápido crcimiento y un -igualmente rápido- decrecimiento, y su forma gráfica es parecida a la mucho más popular campana de Gauss, aunque es más afilada (tiene mayor kurtosis). La expresión que define la curva de Hubbert es:

Q = U/1+EXP(b(t-tm))

donde t es el tiempo dado de producción

Q es la producción acumulada hasta el tiempo t

U es la producción total

tm is el tiempo medio de producción total

b es un factor que describe la pendiente y es función de la producción máxima Pm (el famoso pico de Hubbert) y de la producción total U;

b=4Pm/U

Así que, en realidad, todo depende de Pm y U.

Por suerte, tenemos una posible referencia de la cuantía de Pm de un informante de excepción: Plinio el Viejo, amigo personal del emperador Vespasiano y procurador en Hispania el año 73. Plinio nos describe con profusión las tecnologías y capacidades mineras de la época, y deja para la posteridad una cifra asombrosa: 20.000 libras, 6,5 toneladas de oro extraídas cada año de las minas astures, galaicas y lusitanas. Es por entonces cuando Vespasiano ordena construir la Via Nova de Braga a Astorga, poniendo en comunicación las grandes explotaciones mineras del NO. 

Fuente: Sánchez-Palencia et al.

Y para el valor de U, tenemos las 230 toneladas de oro que JM Bláquez atribuye a Sánchez-Palencia.

Así que construimos la curva, y el resultado es:

una fiebre minera de apenas 50 años de duración. Es decir, si damos por buenos los datos de producción anual de Plinio -quien por su posición debía estar bien enterado del asunto tan fundamental para la economía imperial- y los enfrentamos a las estimaciones de producción total de Sánchez-Palencia -que es uno de los más renombrados expertos en minería romana del oro en el NO de Hispania-, tendremos que admitir que unas y otras solo son compatibles en el escenario de una rápida fiebre minera.

Desde luego, esto no casa con las interpretaciones habituales que evalúan la duración de la minería romana del oro en el NO de Hispania en siglos, cuando según los mejores datos disponibles esta minería difícilmente sobrepasó el siglo I

Para casar a Plinio con Sánchez-Palencia y aumentar el tiempo de explotación dentro del marco teórico de Hubbert, o bien disminuimos la cifra de .Plinio o bien aumentamos la de Sánchez-Palencia,  veamos qué pasa entonces:

Al disminuir la producción pico contradiciendo a Plinio -que personalmente me parece la opción menos acertada-, el tiempo de explotación se extiende, pero incluso en el tercer caso -con una producción pico de 7.500  libras, un tercio de la declarada por Plinio- los romanos habrían extraido 179 Tn de las 230 Tn totales –un 77,5 %- antes del año 100,  y para entonces la minería del oro hispano se encontraría en plena decadencia.

Si por el contrario aumentamos las cantidades totales de oro minado -lo que, ya puestos, a mí me parece más conveniente- tampoco avanzamos gran cosa, pues aún multiplicando por tres el oro minado hasta las 690 Tn, el 75 % habría sido extraído antes del año 100, y en el año 117 -a la muerte de Trajano- habrían sido minado el 85 % del oro total.

Caben soluciones intermedias, claro, como disminuir la cifra de Plinio y aumentar la cantidad total de oro extraído, aunque lo más eficiente sería desplazar el máximo de producción todo lo posible hacia el año 100 si queremos hacer coincidir la minería de oro del NO con la era de los emperadores virtuosos del siglo II, …la edad dorada del Imperio.

Lo que no cabe de ninguna manera es ignorar a Hubbert. La curva de Hubbert no es una mera hipótesis teórica, es un modelo al que se ajustan muy bien la práctica minera del presente y del pasado (y aquí me reservo una sorpresita, para muy pronto…) Sus fundamentos económicos son muy simples y atienden a la disponibilidad de recursos limitados frente a una demanda activa mucho mayor.

Así que, en mi opinión, cualquiera que quiera reconstruir la historia de la minería romana en Hispania debería tener en cuenta el modelo de Hubbert y contrastar sobre este modelo sus propias hipótesis, como una piedra de toque. Y si los tiempos y cantidades de explotación no se ajustan a la curva, entonces esa esa hipótesis necesita de una explicación adicional, un argumento fuerte.