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73. Un magnífico ejemplo de mitología geológica: la captura del Luna por el Sil.

Casi seguro que estuve allí hace como un cuarto de siglo, pero no me quedaba más que un vago recuerdo. El caso es que estas navidades estuve un par de días en Villablino y me acerqué a ver el Lugar de Interés Geológico 1001001 del IGME: Captura del Luna por el Sil.

A diferencia de aquella primera ocasión, esta vez si pude pasear a mis anchas por el lugar. Y visto lo visto, con alevosía y hasta saña, ya de regreso me pongo a recopilar la sarta de chorradas que se pueden leer sobre esta captura en la ficha del IGME o las guías de Patrimonio Geológico con el objeto de convertir este LIG de interés geomorfólogico en otro de interés epistemológico. Ya veréis.

Sil hacia Vega de los Viejos

Sil hacia Vega de los Viejos (norte)

Bien, vamos allá. Para empezar, reproduzco las chorradas acostumbradas de la ficha del IGME, sancionadas por su incompetente autoridad. Los subrayados son de servidor:

SE TRATA DE EL PUNTO DE CAPTURA DE LA ANTIGUA CUENCA ALTA DEL LUNA, CON CARACTERÍSTICAS DE MORFOLOGÍA MUY MADURA, POR FUNCIONAR CON LA MESETA COMO NIVEL DE BASE, POR EL CURSO ALTO DEL RÍO SIL, DE MORFOLOGÍA ALTAMENTE EROSIVA AL TENER COMO NIVEL DE BASE EL ATLÁNTICO. AUNQUE ESTA CAPTURA PUEDE SER FÁCILMENTE INTERPRETADA POR LA ENORME DIFERENCIA RELATIVA ENTRE LOS NIVELES DE BASE, HA SIDO TAMBIÉN INVOCADA UNA TENDENCIA DE BASCULAMIENTO HACIA EL OESTE DE LA MESETA CASTELLANA. ADEMÁS DEL ESPECTACULAR CODO DE CAPTURA, PUEDE OBSERVARSE UNA FUERTE INCISIÓN DE EROSIÓN MUY RECIENTE INDICANDO LA ACTIVIDAD ACTUAL DEL PROCESO DE CAPTURA.

Lo de característica muy madura es de risa. Claro,es un punto central del relato que hay que respetar.. la madurez del río moribundo y la vitalidad del joven “ladron de ríos“.

Vista desde valle del Sil hacia interfluvio con Luna (sureste)

Pero ¿de qué paísaje maduro estamos hablando? Lo cierto es que estamos en una cuenca intermontañosa con abrumadores de evidencias de glaciarismo reciente.

Vista hacia el sur

Vista hacia el sur

Mires hacia donde mires, lo que se ven son montañas y huellas de una intensa erosión -y sedimentación- glaciar y fluvio-glaciar ¿es esto un paisaje maduro?

Vista al oeste

Vista sobre el encajamiento del Sil hacia el oeste

En tiempos medievales Babia era conocida como Valdavia, que no era otra cosa que el valle del Avia, es decir, del río, que ese es el significado prerromano de Avia, hidrónimo que también quedó en el Avia gallego que afluye al Miño en Ribadavia o en el Navia asturiano. Babia, que es Valdavia apocopado, es pues el valle del río, un poco más ancho que sus vecinos, sí, pero un valle intermontañoso de dirección E-W, es decir, con la misma traza que los de Villablino o Degaña, al oeste, o incluso, si me apuras, que los de Arbás o la Tercia, al este.

Vista oblicua Google Earth de Babia de este a oeste

Vista oblicua Google Earth de Babia de este a oeste

Valles de Villablino y Cerredo en Google Earth

Valles de Villablino y Degaña en Google Earth

Estos valles funcionan (al menos en breves momentos) como cuencas intramontañosas, aunque apenas los cubre una diversa pero delgada capa de sedimentos, pues en todos ellos predomina la erosión sobre la sedimentación.

Till cortado por río Sil en Puente de las Palomas, al fondo

Till cortado por río Sil en Puente de las Palomas, al fondo

Como corresponde a un ambiente montañoso, los sedimentos habituales en todos estos valles son cuaternarios de alta energía: canchales, derrubios, coluviones, depósitos glaciares, fluvioglaciares… Cada valle tiene sus propias características, y así todo el valle de Degaña es un imponente valle glaciar, mientras que en Villablino predominan las formas -y depósitos- fluviales y en Babia los depósitos glaciares y fluvioglacires.

Detalle de til en Puente de las Palomas (sobre calizas carbonosas

Detalle de til en Puente de las Palomas (sobre calizas carbonosas)

En cualquier caso… nada de paisajes seniles, todo es un batiburrillo de altas montañas, intensa tectónica alpina y mucha erosión

Bueno, pues eso, que de paisaje maduro.. rien de rien.

Y de los siguientes subrayados… ¡Uf!

Lo de que el Sil tiene un perfil altamente erosivo ya que su nivel de base es ¡el Atlántico! es tan chusco que demuestra lo poco que importa el significado real de las palabras en la geomorfología fluvial, lo que importa es su sentido ritual, su mera invocación. Así, en lo que sigue, eso de que: esta captura puede ser fácilmente interpretada por la enorme diferencia relativa de los niveles de base, ¿qué rayos significa? ¿Cuánto es esa enorme diferencia relativa? ¿Cuáles son esos niveles de base? Ahora que la presa de Villaseca ha intercalado un nuevo nivel de base local a unos 1130 msnm, apenas 10-20 metros bajo el cauce en Puente de las Palomas y a 1,5 km aguas abajo, ¿dejará el Sil de erosionar aguas arriba? ¿Qué puede decir el IGME sobre esto? Pues nada, claro.

Bien. El IGME hizo su labor sancionadora, es decir, oficializadora, canónica, y ahí lo deja, pero luego vienen los fieles en peregrinación, con sus letanías, sus cánticos y su erre que erre. Por ejemplo, esta bonita excursión organizada el Geología de 2012 de la que se hizo responsable el Área de Geología y Palentología del Museo Alto Bierzo. ¡Vaya que debe de ser importante este museo para semejante especialización! Dicen éstos que en el Puente de las Palomas:

…se pueden ver las milenarias huellas de este lentísimo proceso o fenómeno conocido como “captura fluvial” que empezó hace 20 millones de años en el Mioceno.

"Interpretación" académica de la captura del Luna por el Sil

“Interpretación” canónica de la captura del Luna por el Sil

Como diría el tango, para un creyente… 20 millones de años no son nada. En realidad, ¡tan poco importa el cuánto como el cómo del asunto! No hay más que ver el esquema evolutivo de la captura. ¿De dónde salen esos estadios de 1 a 6? ¿Por qué hay seis y no tres o cuatro o doce? ¿Hay equidistancia temporal entre los pasos sucesivos, hay alguna lógica temporal? ¿Sobre qué evidencias se apoyan los sucesivos pasos? Por supuesto, ninguna respuesta a estas cuestiones. Lo que subyace en la interpretación canónica es el gradualismo, un dogma del Ciclo de Davis que exige cambios lentos y graduales para los procesos geológicos.

Sil en Vega de los Viejos

Sil en Vega de los Viejos, 2,1 km al N de Puente de las Palomas

Bueno. Pues a pesar de la interpretación gradualista, las evidencias apuntan a un encajamiento muy reciente del Sil en Puente de las Palomas, donde un depósito glaciar (el till de las fotos de arriba) es cortado por el río. Así pues, todo el encajamiento es posterior al glaciarismo, y por tanto no más antiguo de unos 40.000 años.

Sil 200 metros arriba de Puente de las Palomas

Sil 200 metros arriba de Puente de las Palomas

El caso es que por mucho que se empeñen, todo eso de la captura fluvial no deja de ser una pura invención.

Supuesto codo de captura y arranque del "paleocanal del Luna"

Supuesto codo de captura y arranque del “paleocanal del Luna” en primer término.

El supuesto paleocanal, por ejemplo, no está más que en la febril imaginación de  los geomorfólogos, no hay por ningún lado sedimentos del paleo-Luna y lo único evidente es un llamativo encajamiento local del Sil en un contorno de superficies suaves.

Sil desde codo de captura hacia el sur

Sil desde codo de captura hacia el sur

Lo único cierto es que hace 40.000 años no había ni Sil ni Luna en Babia, sino glaciares, que sí han dejado sedimentos por todas partes, morrenas que permiten reconstruir hoy sus movimientos y alcances.

Así que lo que tenemos en el entorno de Pedrafita de Babia es un valle recién excavado y parcialmente relleno por la confluencia de varias lenguas glaciares que llegaban hasta aquí, y las huellas de este glaciarismo terminal con sus típicos fondos planos es lo que vemos, no un paisaje fluvial maduro, senil ni otras mandangas.

Vista hacia el Luna desde el supuesto codo del Sil

Vista hacia el Luna desde el supuesto codo del Sil

Tras la fusión y retroceso de los glaciares, sí, entonces aparecieron el Luna y el Sil. Y lo más probable es que cada uno surgiera de un glaciar, el Sil del de Vega de los Viejos y el Luna del glaciar que descendía hasta Murias de Babia.

Sil y Luna recogen las aguas de los glaciares en retroceso

Sil y Luna recogen las aguas de los glaciares en retroceso

Nada de mágicas erosiones remontantes ni capturas ni gaitas. Como divisoria de aguas entre el Sil y el Luna se extiende una suave llanura cuyo máximo relieve lo marca todavía hoy una pequeña morrena terminal a la altura de Piedrafita de Babia. Bien poca cosa que remontar para el supuesto joven e impetuoso ladrón de ríos. Pero claro, ni las altas montañas ni esa breve morrena remontan el río Sil, el río Bravo o el mismísimo río Loco; los ríos descienden, no remontan.

Sil desde el Puente de las Palomas

Sil desde el Puente de las Palomas

El encajamiento del Sil corta el fondo plano del valle y los sedimentos glaciares y debió de comenzar inmediatamente tras la fusión y retroceso del glaciar de Vega de los Viejos.

Sil Bajo el Puente de las Palomas

Sil Bajo el Puente de las Palomas

Como demuestra la experiencia, la erosión fluvial genera siempre una corta vertical que se mantiene donde los materiales son más competentes, como las calizas carbonosas del Puente de las Palomas y se retrae a pendientes menores donde los materiales son menos competentes o la estratificación o diaclasado imponen un ángulo de deslizamiento preferente. Pasa en los valles de los ríos y pasa en los acantilados de la costa.

Recodo y doble canal/cueva del río

Recodo y doble canal/cueva del río

La combinación de solubilidad e impermeabilidadde las calizas favorece la circulación subterránea a través de cuevas, que al colpasar también generan taludes verticales. Y algo de esto se ve también desde el Puente.

Puente de las Palomas en vista oblicua

Puente de las Palomas en vista oblicua

Sea como fuere, lo que se ve en Puente de las Palomas tan solo es el encajamiento de un río en el escalón final de un valle glaciar ligeramente colgado, algo nada raro, por otra parte.

 

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Xurés - Val do Homen

51. Lobios en O Xurés-Gérês. Un sitio geológico sobresaliente.

Vale la pena. Por muchos motivos. La granodiorita de Xurés (o Gérês, en portugués) constituye una unidad petrográfica muy homogénea y diferenciable geomorfologicamente. ¿Y qué significa esto? Pues que es un pedazo de peñasco. Un pedrolo que en números redondos tiene unos 18 por 16 kilómetros. 

Pero hay más. El valle de fractura de Lobios-Gerês es un ejemplo espectacular de la confluencia de procesos tectónicos y geomorfológicos, del control estructural de la erosión y el relieve en zonas graníticas. Y de nuevo, ¿qué significa esto? Que como si fuera de un gigantesco grano de café, el peñasco de está rajado de parte a parte por una enorme fractura sobre la que se abre un profundo y angosto valle, un tajo que nos revela no solo la propia fractura, sino los lentos y complejos mecanismos de la formación del relieve en Galicia y su relación con las aguas subterráneas. 

1.- La falla

La falla de Lobios-Gérês pertenece a un sistema de fallas escalonadas que se suele denominar falla de Guimarães-Ourense, pero que en realidad se trata de un trenzado de muchas fallas enlazadas que se extienden mucho más allá, hasta las costas de Foz, en la Mariña lucense, por el norte, y hasta la depresión de Figueira da Foz, por el sur. En medio de este trenzado se disponen algunas de las mayores cuencas sedimentarias intramontañosas de Galicia,en concreto, las de Verín, Maceda, Monforte y Sarria.

Esta falla divide el noroeste peninsular en dos sectores tectónicos diferenciados. Al este de la falla, los movimientos tectónicos siguen una dirección SE-NO, es decir perpendicular a la traza de la falla, mientras mientras que al oeste los transportes tectónicos asociados son en sentido N-S. Para entendernos, aunque mecánicamente no tiene nada que ver, la falla actúa como una rodilla o un codo, articulando el movimiento de las rocas a un lado y a otro. La mecánica no tiene nada que ver pero el sentido es el mismo: la falla es una articulación de la corteza, que de este modo puede engrosar y adelgazar a un lado y a otro de manera independiente. 

Este complejo cinturón de fallas en su tramo de Baralla y Becerreá es el que hace unos años generó la mayor serie sísmica registrada en la Comunidad, los terremotos de Triacastela, despertando enorme interés social y científico, y hasta una cierta alarma.

Lo singular de Lobios es que sólo aquí se hace evidente la falla. Evidente a la vista. Más que evidente, impresionante, majestuosa. Bueno, y quizá en las rías de Foz o Vivero, pero aquí más que en ninguna parte. Es tan enorme el tajo que el mejor modo de verlo es desde arriba, desde un avión, como las vistas de Google Earth.

En la foto anterior se distingue bien claro el granito de Xurés, como un grano de café con su tajo central. Al NO, en la esquina de arriba a la izquierda, otro grano menor es el macizo de Peneda, un batolito gemelo del de Xurés, tan gemelo que hasta es partido por una fractura gemela del sistema Guimaraes-Ourense.

Los macizos de Peneda-Gérês resaltan tanto por su dureza y resistencia. Sus constituyentes y su quimismo son simialres a los de los granitos que los rodean, pero están mucho menos fracturados y son más resistentes. Por eso forman montañas. Son relieves residuales. Y, de forma curiosa, ese es el motivo de que la falla se marque tanto en ellos.

Imaginad que hacéis una zanja en una finca. Esa zanja es la falla y atraviesa terrenos blandos, sueltos, y otros mucho más duros y resistentes. Dejáis la finca y volvéis al cabo de muchos años. Donde el terreno era blando, la zanja estará desdibujada, porque sus paredes habrán cedido. En cambio, donde era duro estará casi como el primer día, apenas con sus bordes suavizados. Eso es lo que pasa en el Xurés, las paredes de la falla apenas se han erosionado para formar un valle de 500 metros o 600 metros de profundidad, mientras que en las zonas blandas la traza de la falla se desdibuja por la erosión general. Abajo muestro una imagen oblicua de la falla marcada en línea amarilla desde Bande, 22 km al norte de Lobios. El valle y la frontera portuguesa en amarillo continuo, se ven 30 km al sur.

Por cierto… que 500 ó 600 metros es, poco más o menos, lo que tienen las rías respecto de los residuales de entre ellas.

2.- Las aguas termales

En el valle de Lobios se encuentra el moderno Balneario de Lobios, con su parte privada y su piscina pública, de entrada libre, y cerca de ambos se conservan las ruinas del viejo balneario y villa romana Aquis Originis.

El de Lobios es el manantial más caliente de la península, a 70 ºC.

Por el valle de Lobios baja el Ríocaldo, cuyo nombre hace referencia a los manantiales termales, claro. ¿Y qué pinta aquí el manantial termal? Pues está aquí gracias a la falla, claro, y gracias al granito. Pero no es que el granito guarde un especial calor magmático, ni mucho menos. El granito de Xurés está tan frío como pueda esperarse de un granito emplazado hace 300 millones de años. ¿Entonces, qué añade el granito? Pues añade unas buenas conducciones, largas y limpias. Las fracturas del granito son las cañerías por las que circula el agua termal, y las del granito del Xurés son las de mejor calidad, por ellas el circuito del agua se completa en un tiempo record, y con una mínima pérdida de calor. El asunto se merece una entrada, como mínimo, pero queda para otro día.

3.- Los restos glaciares.

En O Xurés se fundió, hace unos veinte mil años, el casquete glaciar más occidental de Europa. No era muy grande, pues apenas tenía unos 60 Km2, y ocupaba más o menos la mitad portuguesa del batolito, adentrándose un poco en la española. Que el casquete creciese en la mitad sur del macizo probablemente tenía que ver con la dirección desde la que le llegaban las nevadas: desde el suroeste. El aire húmedo y superficial del Atlántico descargaba aquí en forma de nieve al chocar con el macizo y elevarse.

Como sucede con cualquier otro casquete, la acumulación dejó profundos surcos en el granito y sus señales, depósitos y erosiones se pueden encontrar por todas partes por encima de los 800 metros de altura.

4.- La minería

En lo alto del valle glaciar de Vilameá, a 1250 metros de altitud, se encuentran los restos de la vieja mina de estaño y wolframio de As Sombras.

Subiendo un poco más, a 1330 metros de altura, se encuentra la divisoria de aguas y frontera con Portugal, a Raia Seca, señalada por un rústico muro de piedra, y al otro lado el impresionante valle glaciar de Homem, con la mina gemela de Os Carrís, que explotaba los mismos filones de Sn-W por la parte portuguesa. 

Estas minas se abrieron durante la fiebre del Wolfram de la II Guerra Mundial, la última gran fiebre minera peninsular. Breve, pero brutal. Una aventura semiolvidada y todavía por historiar de . Aquí llegaron a trabajar cientos de mineros y las leyendas hablban incluso de túneles secretos que comunicaban las minas española y portuguesa para el contrabando del wolframio. Por supuesto, tales túneles no existían pero sí el contrabando, un contrabando general, en el que estaban implicados algunos de los más prominentes miembros del Estado, empezando por el ministro de Industria, Demetrio Carceller. Por causa de las ganacias milmillonarias que procuraba el wolfram a algunos, España libró un enorme conflicto diplomático con los EEUU y Gran Bretaña y un embargo petrolero, que sufrieron todos los españoles.

5.- Romanos, papeo, aire libre, impresionantes paisajes, rutas de senderismo para todos los públicos y mucha geología. 

Pero la visita a Lobios ofrece todavía más. Por aquí pasaba, y pasa todavía, que se conserva parte, la vía romana XVIII, entre Braga y Astorga, mandada construir en tiempos de Vespasiano para mejor control de las zonas mineras del interior, de la zona de Bierzo y León.

Muy cerca de aquí está el campamento de Aquis Querquenis, en el municipio de Bande.

Si lo que os gusta es comer, tampoco os faltará donde zamparos un bien preparado jabalí, corzo, callos o cualquier plato de la tradicional cocina gallega de interior, y cruzando la raia, pues bacalhau, frango o cozido. Para bajar el papeo podéis hacér cualquiera de las innumerables rutas de senderismo, que cualquiera de ellas os llevará por sitios espectaculares.

Y, por todas partes, geología.

Vale la pena.