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90. Cabo Estai 2. Una datación más que problemática.

1.- La datación.

Impaciente, mandé a datar una muestra de carbones de la base del la pila de escombros y el resultado, más que sorprenderme, me noqueó: >43.500 años; o sea, fuera del rango de aplicación de la técnica del C14.

resultado

Mi sorpresa no es gratuita. Aunque el depósito que interpreté como una mina antigua es en su conjunto muy singular, el nivel de playa fósil de su base es relativamente común y, de hecho, se puede seguir hacia el exterior de la ría en la playa de Abra y hacia el este de forma intermitente a lo largo de varios cientos de metros en torno a la punta de Cabo Estai, de donde son estas fotos:

Playa fosil en Cabo Estay datada por C14 como Holocena (posterior a 10.500 BP).

Segmento de la playa fosil en Cabo Estai datada por C14 como Holocena (posterior a 10.500 BP).

Detalle de carbones datados (10.430 BP +1230-1060) en nivel bajo la playa fósil.

El caso es que, como podéis leer en los pies de foto, el nivel bajo la playa fósil está datado también por C14 (Geochron Labs, Mass. US; muestra GX-20953, año 1995), datación que me marcaba situaba la playa en el Holoceno. Era sólo una datación (como ahora) pero junto a otros indicios indirectos me permitían inferir un nivel del mar superior al actual hacia el óptimo climático, hacia el 6000 BC, como en muchos otros lugares del mundo.

2.- ¿Holoceno o Eemiense?

La cuestión va más allá de la mera datación del depósito, pues implica también las posibles interpretaciones.

Recogí la muestra datada entre la playa fósil y la base de la “escombrera” (que ahora no tengo más remedio que entrecomillar) y en definitiva, lo que está en cuestión si la playa fósil es Holocena (de hace menos de 10.000 años) o Eemiense (es decir, del último interglaciar, hace unos 120.000 años), es más que la edad del depósito, es su interpretación como una escombrera minera holocena (clima templado) o como un cono de derrubios pleistoceno (clima perglaciar). Para ilustrar mejor el problema interpretativo, pongo unas fotografías.

Escombrera de cantera moderna en Mañón, A Coruña.

Escombrera de cantera moderna en Mañón, A Coruña.

Escombreras

Conos de derrubios en las cortas de Cueva del Moro, explotación romana de oro en Castropodame, El Bierzo. (foto de aquí)

Excavaciones mineras y conos de derrubios en explotaciones de

Ampliando la vista anterior, se ven las cortas mineras romanas de oro, escombreras diversas y conos de derrubios en Castropodame, El Bierzo. (foto de aquí)

Desde un punto de vista geológico, las escombreras mineras son depósitos gravitacionales más o menos remodeladas por agua. En el caso de la ruina montium, por ejemplo, el agua estaría implicada no solo en el transporte sino en el arranque, pero en los demás el agua sería agente de transporte. El agua también puede removilizar las escombreras erosionándolas y resedimentándolas como depósitos de derrubios o coluciones.

La naturaleza no sabe de compartimentos estancos y presenta siempre una infinita variedad de tipos intermedios. En cualquier caso, el agua aportaría selección granulométrica y ordenación interna a un depósito que, gravitacional puro, es una simple pila de gravas, arenas o bloques.

Para generar de forma natural un depósito similar al de una escombrera minera todo lo que necesitamos es un escarpe y un mecanismo de fracturación de ese escarpe. En la alta montaña y zonas de clima periglaciar, los ciclos de hielo-deshielo y frío-calor se encargan de fracturar la roca de un modo similar a una trituradora mecánica, y la gravedad se encarga de transportar ese material de las laderas a los pies de los escarpes y laderas.

Ejemplo de gelifracción.

Ejemplo de gelifracción en islandia. (foto de aquí)

Conos de derrubios en Islandia. (foto de aquí)

Conos de derrubios en Islandia. (foto de aquí)

Conos de derrubios en circo glaciar, España. (foto de aquí)

Canchales/conos de derrubios en circo glaciar en Gredos. (foto de aquí)

3.- La solución.

Las posibilidades ahora son que una de las dataciones esté mal o que los niveles de playa fósil de cabo Estai, pese a las apariencias, sean efectivamente dos: uno holoceno y otro eemiense. La verdad, no creo demasiado en esta posibilidad de dobs niveles. En cualquier caso la soculción vendrá de  nuevos análisis que confirmen o desmientan la edad y demás características. La edad es determinante para la interpretación, aunque no es la única clave.

Por ejemplo, si la edad fuera holocena, quedaría por comprobar la que las mineralizaciones que acompañan al dique de cuarzo son -en efecto- de interés minero. Por el contrario, si no apareciesen mineralizaciones, la hipótesis de la mina seguiría coja, a pesar de la edad. Y si pudiésemos identificar esa posible mineralización de oro pero la edad de los carbones se mantuviese >43.500, siempre quedaría la duda por el origen de esos carbones. Por cierto, la historia de los carbones en sí también es interesante, en concreto si se trata de maderas carbonizadas de modo natural o quemadas y fosilizadas. No resultaría nada fácil explicar la presencia de abundante madera quemada en un cono de derrubios periglaciar.  Y siguiendo en la posible interpretación de palya fósil eemiense, resulta bastante chocante que una causa climática haya dejado un depósito tan potente y a la vez tan localizado, asociado además a ese relativamente pequeño dique de cuarzo y sin otro equivalente semejante en toda la costa de rías. Que el cono de derrubios -máximo exponente de fío periglaciar de todo el cantil- descanse directamente sobre la playa fósil parece también extraño cuando las fases de más frío de la última glaciación sucedieron no al principio sino al final del período.

En fín. Si fuese fácil, no sería tan interesante.

 

77. El Antropoceno, entre los marcianos y el calentamiento global, II.

En Geología debemos tener siempre presente el factor de escala. La interpretación de un mismo suceso puede ser muy distinta según la veamos a una u otra escala. Muy a menudo nada tienen que ver las causas con las consecuencias y al intentar atribuir un sentido u otro al suceso, según lo hagamos fijándonos en las unas o en las otras , el juicio será completamente distinto.

Por ejemplo, la aparición de las cianobacterias fue un suceso insignificante del que se han encontrado levísimos rastros datados en más 2800 millones de años, pero generó 300 millones de años después el cambio más trascendental y drástico de la historia el planeta desde entonces. Los geólogos conocen este evento como la Gran Oxidación, aunque todavía no tienen muy claro cómo explicar ese larguísimo larguísimo lapso en el que las cianobacterias ya estaban ahí pero no provocaban ningún cambio sistémico.

Estaban pero como si nada, ahí esperando trescientos millones de años. Y de repente. ¡Bum! La Gran Oxidación; como si dijñeramos: la Gran Consecuencia.

La novedad de las cianobacterias respecto de las otras bacterias fotosintéticas era que para fijar el CO2 captaban electrones rompiendo la molécula de H2O y desprendían O2 como residuo. Es decir, que al fijar el CO2 disuelto en el agua, las cianobacterias comenzaron a emitir oxígeno y a oxigenar el ambiente alrededor. Pero lo que desconocemos es por qué, de repente, trescientos millones de años después de empezar a hacerlo, tuvieron tal éxito que consiguieron dominar el planeta y cambiar la química de los océanos y la atmósfera. Según una teoría durante ese lapso se mantuvo un equilibrio entre microorganismo metaníferos y las nuevas cianobacterias oxidantes, pero eso tampoco explica qué rompió el equilibrio.

Una ventaja competitiva de las cianobacterias citada a menudo es que el O2 envenenaba el ambiente del resto de microorganismos, todos anóxicos. Hoy, cuando la mayor parte de la vida se ha adaptado a respirar O2 muchas cianobacterias siguen envenenado las aguas de otros modos. Pero esta ventaja es una consecuencia, ganada a posteiori, por lo que tampoco explica el lapsus de los 300 MA.

Pero esto no era más que un ejemplo. Lo que ahora importa es el Antropoceno, y aquí tenéis la historia de su éxito.

Libros con Anthropocene o anthropocene en Google Books

Libros con Anthropocene o anthropocene en Google Books

La historia del éxito del Antrhopocene comenzó el año 2000. ¿Por qué ese año? Pues en wikipedia encontraréis la respuesta: ese año Paul Cruzten, premio Nobel en química en 1995 por su descubrimiento del efecto de los CFCs sobre la capa de ozono, defendió este término en un congreso para sustituir al viejo Holoceno y comenzó a promocionarlo enre sus colegas.

Pero Crutzen tampoco inventó el Antropoceno. Ngram nos señala que el término aparecía en algunos libros de 1960 y algunos más de la década de 1980. En general, las pocas referencias accesibles lo muestran como una traducción o sinónimo ruso del Cuaternario. Fuera de ahí, nada constatable por mucho que algunos quisieran apuntarse el tanto con lo de: eso ya lo decía yo.

Holoceno es un término antiguo cuyos primeros rastros se remontan a la segunda mitad del siglo XIX. En este artículo de 1873 el geólogo norteamericano Jhon B. Perry explica el significado del vocablo: el Holoceno data sedimentos y rocas posteriores al Plioceno, y relaciona el Plioceno con los depósitos glaciares y los depósitos fluviales de terrazas colgadas. Así que el Holoceno incluía los depósitos desde el final de la última glaciación hasta el presente. Lo mismo que hoy.

Pero lo más interesante es la explicación que hace de lo que llama sedimentos y formaciones “recientes”,que incluye dentro del Autoceno. Éstos son los depósitos relacionados con el hombre, que pueden fecharse como prehistóricos o históricos, así pues: el Antropoceno.

Es decir, que los geólogos americanos del siglo XIX ya consideraban una subdivisión reciente del Holoceno que incluía aquellos sedimentos datables y correlacionables por la arqueología o la historia.

Caminamos senderos trillados…

Lo de Autoceno desde luego no cuajó, pero de forma casi paralela al creciente interés por el Holoceno fue extendiéndose un nuevo concepto: la antropogenia, y derivada de ella, lo antropógenico.

Ngram

Libros con Holocene, anthropogenic y Antrhopocene en Google Books. Para las primeras y más antiguas referencias, Ngram lee Antropogenic donde en realidad pone: Anthropogenie.

La Antropogenia es un invento del relevante pensador y biólogo Ernest Haeckel, para quien la evolución y el progreso eran casi una misma cosa. Con este neologismo Haeckel se refería a la evolución humana, o más bien a la transformación evolutiva de un mono en hombre. Anropogenia era la versión evolutiva y natural de la Creación bíblica y de este vocablo se derivó antropogénico, primero referido a lo humano de un modo entre antropológico y genético y más tarde de un modo genérico. A Haeckel, que gozó de una influencia inmensa, se le atribuye también la invención del vocablo ecología.

Busquedas relativas en Google

Busquedas relativas globales en Google de Holoceno (azul) y Anthropoceno  (rojo) arriba y Holocene (azul) Anthropocene (rojo) abajo. El interés público que refleja Google Trends por Antropoceno y Anthropocene es muchísimo mayor que la penetración académica del Anthropocene que refleja Ngram.

La cuestión es que el Antropoceno no añade ningún sentido geológico nuevo al Holoceno, sino una nueva moral. El pretendido debate sobre si el Antropoceno debe comenzar con el Neolítico, en 1610, con la revolución industrial o con explosión de las bombas atómicas  está amañado, no es más que una excusa, unan tapadera. Lo que se pretende es un interpretación ideológica, política en su sentido más profundo, cosmológica.

No es la primera vez ni la segunda que la Geología se convierte en terreno de una lucha ideológica, pero esta vez el resultado será un descrédito y bochorno sobre el propio sistema de autoridad científica -no veo otra salida cuando por fin se desacredite el CO2 como causa del cambio climático- por cuanto esta vez el acuerdo dentro de la comunidad científica con que el CO2 causa del calentamiento global es casi del 99 % y la percepción contraria nos pertenece, casi en exclusiva, a personas ajenas a esa comunidad.

Lo que cambia del Holoceno al Antropoceno es el juicio moral. El Antropoceno es malo, culpable, culposo, una edad geológica claramente oscura por el crimen del hombre sobre la naturaleza, por su perversa avaricia. No exagero en absoluto. Si el Antropoceno bueno o malo ya está en cuestión y se ha convertido en un debate público (1, 2, 3)

Hace un par de entradas me reprochaban en un comentario que el debate sobre el Antropoceno era más importante que lo que yo hacía ver. Es cierto, lo minusvaloré. Aunque la importancia no está en si el Antropoceno empieza aquí o allá, lo que tan solo es una excusa, sino en las dicotomías que lo acompañan, en el sistema de referencia que debe regir esta Nueva Era:  sostenibilidad o contaminación, control o cambio climático, tecnocracia o mercado, bien o mal,diversidad o extinción, vida o muerte.

Lo más gracioso del asunto es que, siendo ingenuos, es decir, entrando al trapo del planteamiento del congreso al que hacía referencia en esa primera entrada sobre el Antropoceno y en el que se debatirá cuándo debe empezar esta Nueva Era Geológica, será ineludible hablar de extraterrestres. Y es que a la hora de decidir los límites del Antropoceno debemos decidir primero la escala de nuestra aproximación, que es el rollo con el que comenzaba esta entrada.

Si el punto de vista para definir el Antropoceno somos nosotros hoy mismo, el nivel de detalle al que podemos acceder nos lleva, como poco al Neolítico, pues para definir el comienzo en 1956 no necesitamos un criterio geológico, nos basta mirar la fecha de caducidad de la basura que nos encontremos en los sedimentos (es broma, pero poco menos). Pero si planteamos una escala de aproximación mayor, digamos de una huella que podamos reconocer de forma más o menos clara dentro en todo el planeta de cien mil años, pues ya quizá podamos discutir que si contaminación, CO2 atmosférico, huellas radiactivas o qué. Pero en cualquier caso estamos metidos en historias de extraterrestres. ¿Pues qué otro sentido puede tener reflexionar sobre nuestra propia huella geológica en cien mil o un millón de años si no es para buscar otra huella semejante poculta entre las huellas de Marte o Júpiter? Para nosotros, la utilidad de esta  discusión solo podría ser la de aplicar sus resultados en la exploración alienígena de otros planetas o estrellas, como hace la NASA

Douglas-A.-Vakoch (1)

Así que juzgando la historia ésta del Antropoceno y su éxito no ya desde el punto de vista de sus causas sino por sus efectos o consecuencias, el planteamiento es: ¿qué podríamos encontrar las trazas de una extinta raza de marcianos? ¿Cuál será su firma y rastro sobre ese planeta? ¿Cómo podríamos saber de su existencia tras un millón de años?

Y ya para terminar vuelvo a las cianbacterias, a sus causas y sus consecuencias.

Quizá lo qué pasó en esos trescientos millones entre la aparición de las fotosíntesis oxigénica y la Gran Oxidación fue que las cianobacterias se hicieron ellas mismas inmunes al ambiente oxidante. Quizá, cuando empezaron a oxigenar las cianobacterias estaban tan amenazadas por su propia basurilla oxigénica como nosotros por nuestros artificios . Porque lo que no debemos pensar es que el oxígeno, que es la consecuencia de las respiración oxigénica, haya sido su causa. De ninguna manera. La causa de la respiración oxigénica sin duda fue el agua. Sacar los electrones del agua suponía un recurso inagotable. Pero hasta que ellas mismas aprendieron a respirar oxigeno quizá no pudieron progresar. Quién sabe.

42. El bosque y la playa fósil de Praia d’Abra, Ría de Vigo.

Praia D’Abra es el nombre tradicional de la turística playa de patos, al norte de Monteferro, en Nigrán. La gramática es también la tradicional, es decir, la popular, de un gallego/celta inventado, sin duda, pero veraz, y mucho más vivo que ese artificioso gallego normativo de los académicos. Tomo esta gramática prestada del letrero del bar Praia D’Abra, el más antiguo del lugar, donde te puedes tomar unas empanadillas de leyenda y codearte con una parroquia  que te localiza media docena de robalizas a 400 metros por su estela del agua. Praia D’Abra se dice de corrido: praiadabra. Y desde luego es mucho más bonito que playa de patos.

Bueno, pues Praiadabra, entre otras cosas, guarda uno de los tres bosques fósiles en el intermareal de Galicia. O al menos de los tres que se tiene noticia. Los otros restos parecidos y documentados están en el lugar de Seselle, en la localidad y ría coruñesa-ferrolana de Ares y en punta Penisqueira, en Aguiño. Pero el de Praiadabra es mi preferido. El bosque fósil de Praiadabra se oculta bajo la arena de la playa actual y solo lo descubre en ocasiones contadas, tras fuertes temporales o cuando -con no mucha arena- se forma una barra delante de la playa y los viejos troncos afloran entre la playa y la barra, como es el caso de las fotos, en abril de 2011

Cuando las mareas y oleajes retiran la fina arena y los gruesos cantos de debajo se pueden ver restos de troncos y tronquitos e incluso cañizos enraizados en un nivel arcilloso (caolín, de color gris) o areno-arcilloso (gris amarillo). El nivel de caolín aparece ennegrecido en la zona central de la playa, donde la topografía del sustrato está más deprimida. Esta debía ser una zona de aguas estancadas, y la materia orgánica sedimentaba en el tiempo en que crecían los troncos, la mayoría pequeños, de no más de diez centímetros de diámetro, pero algunos de buen porte. Una datación de C14 de uno de esos troncos dio una edad de 6940 (±125), justo antes del óptimo climático Holoceno, un periodo de temperaturas máximas en el hemisferio norte (mayores que las actuales) y que en muchas costas del mundo ha dejado evidencias de un nivel del mar ligeramente por encima del actual. Así que tenemos un bosque fósil en la posición del intermareal bajo (por debajo del nivel medio de marea) que fue inundado por el ascenso del nivel del mar hace no más de siete mil años.

En Praiadabra, como en muchos otros lugares de la costa gallega, también hay evidencias de un nivel por encima del actual, son los restos de una playa fósil que se puede ver un  par de metros por encima del nivel medio de marea, en el talud tras la playa. estas playas fósiles se pueden encontrar a lo largo de buena parte de la costa gallega.

El problema es determinar su edad. La mayoría de los que las han estudiado creen que son de el último interglaciar, hace unos 130.000 años, aunque por el momento, no hay nada seguro. La cuestión es que en Galicia hay evidencias de que el óptimo glaciar tuvo un máximo del nivel del mar superior al actual, por lo que ahora nos encontramos con las playas del último interglaciar y las de hace esos seis mil años entremezcladas de modo parecido cómo las playas fósiles se mezclan con las actuales.

Y para liarlo todo un poco más, ligeros basculamientos tectónicos elevan o hunden esos depósitos.  Auque está más alta, la playa fósil es, posiblemente, anterior al depósito de arcillas grises sobre el que crecieron los árboles fósiles. Ese nivel amarillento que veis encima de los cantos son arenas finas arcillosas, de viejas dunas, que cuando el nivel del mar se retiró fueron erosionadas junto con parte de la vieja playa, lavándose arenas y arcillas y sedimentando las arcillas en la parte más baja de la playa, donde posiblemente había una zona encharcada, una pequeña laguna, similar a la que se forma en ocasiones en la playa actual… y casi en el mismo sitio, al amparo de una barra de arena. ¡Vaya, de ésta no tengo foto!.