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59. Trincheras en Gondomar y la última fiebre del oro de Galicia.

¿Donde puedes encontrar una trinchera de más de un kilómetro de longitud y 6, 7 y hasta 8 metros de profundidad, atravesando zonas pobladas pero a la que nadie hace ni caso?  Pues por de pronto, en Gondomar.

Hasta esta trinchera me trajo Gustavo, de masquepetroglifos, hace ya un par de años. Ahí la tenéis, en el mapa de pendientes. Se la conoce como Camiño Real, quiza por partir del entorno de Pinar do do Rei, posiblemente el origen del actual monte comunal de Pedra Moura.

A pesar del nombre de Camiño Real, estaba claro que no es ningún camino, ya que carece de funcionalidad como tal. Excavada con perfil en V, hasta 8 metros bajo la topografía original, en algunos lugares apenas podría caminar una persona por ella y no tiene sentido semejante excavación para hacer un camino peatonal del que además no podrías salir hasta recorrerlo por entero o casi.Está claro que, aunque en algún algún momento o ne algún tramo hubiera sido utilizada como camino, no es su razón de ser.

El problema es que esta enorme trinchera tampoco tiene sentido minero ni geológico y, en realidad, no parece tener ninguna utilidad, lo que por otra parte explica que nadie le preste atención.

Otro problema es la edad de esta trinchera. ¿Cuándo se excavó? No parece muy antigua y no puede serlo, ya que conserva los taludes demasiado escarpados, a veces prácticamente verticales, aunque por lo general su perfil es en V. Sin embargo, nadie de la zona pare recordar o tener idea alguna de cuándo se pudo haber excavado. De hecho, no hay en la zona demasiada conciencia de que esta trinchera esté ahí, parece que haya sido completamente olvidada.

La primera pista nos la dio el Sixpac. La trinchera se dispone en el margen del monte comunal, de modo que, a falta de nada mejor, en principio valoramos si podía tratarse de un megafoso para marcar el monte e impedir su apropiación por los vecinos particulares, cosa que, según se ve en el parcelario superpuesto de Sixpac, tampoco logró. ¿Podía ser esta trinchera un límite del monte comunal? Desde luego, como linde es bastante bestia, pero no teníamos una explicación mejor.

La hipótesis de la trinchera como linde venía un tanto cogida por los pelos, aunque todo alrededor de esta enigmática excavación era bastante extraño. De ser así, su origen podría remontarse quizá a los siglos XVIII-XIX, cuando la enorme presión demográfica en Galicia extendió el cultivo hasta el último recuncho aprovechable y desembocó en uno de los minifundismos más exagerados del planeta. Pero siendo algo de hace uno o dos siglos, también nos parecía raro que no hubiese quedado memoria de ello, de ese “asalto al monte” por parte de los agricultores de la zona.

En éstas andábamos cuando Gustavo se fue de excursión al Rosal y volvió con las fotos de una trinchera semejante, de la que sí estaba claro quién la había construido y con qué finalidad.

Lo que Gustavo encontró en O Rosal era un foso o trinchera defensiva -militar- de la serie de fortificaciones construidas en ambos márgenes del Miño durante las guerras entre España y Portugal en el siglo XVII, cuando los portugueses se independizaron de la corona española y reinstauraron una propia.

Ni hay noticia alguna de luchas con Portugal por tierras de Gondomar ni nos parecía que la gran trinchera de Donas tuviera una finalidad militar, pero sí nos dieron una referencia de cuándo pudiera haber sido excavada por la similitud en la factura: siglo XVII. Y ya puestos en el siglo XVII, nos saltó la liebre, o más bien la fiebre, en concreto la Fiebre del oro que desató Pedro Vázquez de Orxas. ¿Pudo haber sido excavada la trinchera en busca del oro romano?

Comenzando el siglo XVII el licenciado Pedro Vázquez de Orxas obruvo una cédula real de la corte de Felipe III que le autorizaba a desenterrar las tumbas de los famosos galigrecos, es decir, os tesouros dos Mouros, para sacar de ellas el oro que pudiera encontrar. Como era de esperar, las noticias de ouros e tesouros corrieron como la pólvora por todo el país y Galicia sufió una fiebre desvalijadora de cuanto yacimiento arqueológico fuera sospechoso de guardar un tesoro, o sea, todos los conocidos o por conocer.

La fiebre del oro levantada por Pedro Vázquez se centró en los yacimientos arqueológicos pero en realidad formaba parte de una burbuja  minera más amplia,  avivada tanto por las experiencias americanas como por la difusión de la cultura clásica y las noticias de aquella ingente riqueza minera hispano-romana que empezaba a reconocerse legendaria.

Así que es posible que con la fiebre por descubrir los tesoros bajo las sepulturas antiguas se iniciase otra por re-excavar en los viejos lugares con huellas de minería romana tal y como sucedió en otros sitios de España, sin discernir demasiado entre descubrir un tesoro enterrado o dar con una enorme veta de mineral, un nuevo Potosí. Así, por ejemplo, entre las noticias que el licenciado Vázquez de Orxas le envió a Felipe III se puede leer:

Lo otro es que mi parte se ofresció hacavadas de benefiçiar las sepulturas que tienen ynterés, y queda registrada la parte de Su Magestad y costos e costas servirle en pnerle en uso y poliçia el beneficio de dos minas de plata que ha Su Magestad descubierto entre las villas de Caldas y Padron. 

Dejando a un lado lo oscuro del discurrir de Vázquez de Orxas, que no se sabe si es que se hacía un lío o es que era un liante, probablemente ambas cosas a la vez, lo que nos interesa es que lo mezclaba todo en el mismo saco: sepulturas y minas, como si fuera lo mismo. Y es que en realidad lo mismo era para el rey y para aquellos aventureros: la posibilidad de un enriquecimiento fácil y súbito.

Así que por el momento, esta es nuestra mejor hipótesis para explicar estas singulares excavaciones: el alocado intento de reencontrar las legendarias riquezas mineras de la Hispania romana mediante el peregrino procedimiento de reexcavar en los sitios donde estos primeros ciprianillos se encontraban o sospechaban de huellas de minería antigua.

Esta hipótesis nos permite explicar la disposición de las trincheras dentro de las zonas comunales, montes que en el pasado fueron señoriales, es decir, de administración del señor feudal en nombre del rey. Y de forma indirecta también explican su asombrosa escala: un noble local bien podía disponer de la fuerza de trabajo y la autoridad necesaria para semejante empresa.

Además, sí ¡oh sorpresa! la trinchera de O Camiño Real atraviesa una zona con indicios de minería antigua. Se trata, claro, de la ladera oriental del castro de Pedra Moura, que como se aprecia en el mapa de pendientes presenta evidentes huellas de fosos que descienden por la ladera.

Hasta el ahora esas huellas habían sido interpretadas como fosos defensivos (!) o simplemente ignorados, pero a vista la verdadera extensión de los trabajos mineros también ignorados hasta el momento en el Miño-Miñor y en toda Galicia, lo de mirar para otro lado ya no vale.

Vistos en detalle en la zona baja de la ladera, justo donde los corta la trinchera, los surcos mineros se entrelazan como en A Cañiza, aunque aquí tienen mayor tamaño.

Pero esta trinchera de Donas no es el único indicio de reexcavación de posibles restos mineros romanos en Gondomar. También las hemos encontrado en las Fundas de Sarmiento, que es el nombre tradicional la mina romana que se localiza en la villa de Gondomar. Esta mina sí está reconocida y catalogada, aunque como siempre no en su verdadera extensión.

Lo de Fundas de Sarmiento hace referencia a la estirpe del primer conde de Gondomar, Diego Sarmiento de Acuña, e indica una especial vinculación de este yacimiento con alguien de esta familia. Esto, claro, nos hace sospechar a Gustavo y a servidor que alguno de los Sarmiento pudiera haber rebuscado en el siglo XVII el oro romano en esta vieja mina y quizá fue también el responsable de las trincheras de Donas. Como Don Diego fue todo un personaje de su tiempo y su ducado mantuvo un cierto nombre y abolengo, puede que quede algún rastro documental de estas labores. Si fuera así. y alguien tiene la más mínima noticia, a Gustavo y a servidor nos haría muy felices saberlo.

La mina romana de Fundas de Sarmiento ocupa una extensión enorme y dentro del complejo hay incluso un asentamiento minero para los trabajadores.

En realidad las huellas de labores llegan hasta el mismo centro urbano de Gondomar, aunque dudo mucho que en Patrimonio se atrevan nunca a reconocerlo o que a muchos en Gondomar les importe un pepino.Vista la clase de golfos apandadores que pueblan aquel Concello si pudieran enterraban bien enterradito todo el yacimiento ahora mismo y construían encima unos chalets, o unos galpones o lo que fuera. Tampoco es que hayamos avanzado mucho desde los tiempos del conde y el de Orxán.

A lo que importa. Lo cierto es que las excavaciones mineras, aunque muy retocadas, llegan hasta la calle Eduardo Iglesias, que es el centro mismo de Gondomar.

La topografía del complejo minero de Fundas de Sarmiento, estas medulillas de Gondomar, está completamente alterado por numerosas construcciones, rellenos y reexcavaciones más o menos recientes, y algunas cortas, como la de Ripote, en pleno centro urbano de Gondomar, han sido reutilizadas como caminos pero el esquema de arriba muestra que los trabajos mineros, como no podía ser de otra manera, tienen un orden que se manifiesta en una direcciones preferentes de excavación.

En el esquema de arriba muestro en rosa y trazo continuo las cortas principales en dirección N60. En rosa discontinuo posibles cortas en dirección N120, (es decir, la conjugada) y en amarillo tres trincheras modernas, aunque menores, similares a las de Donas y que parecen haber sido trazadas sin ton ni son.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Xurés - Val do Homen

51. Lobios en O Xurés-Gérês. Un sitio geológico sobresaliente.

Vale la pena. Por muchos motivos. La granodiorita de Xurés (o Gérês, en portugués) constituye una unidad petrográfica muy homogénea y diferenciable geomorfologicamente. ¿Y qué significa esto? Pues que es un pedazo de peñasco. Un pedrolo que en números redondos tiene unos 18 por 16 kilómetros. 

Pero hay más. El valle de fractura de Lobios-Gerês es un ejemplo espectacular de la confluencia de procesos tectónicos y geomorfológicos, del control estructural de la erosión y el relieve en zonas graníticas. Y de nuevo, ¿qué significa esto? Que como si fuera de un gigantesco grano de café, el peñasco de está rajado de parte a parte por una enorme fractura sobre la que se abre un profundo y angosto valle, un tajo que nos revela no solo la propia fractura, sino los lentos y complejos mecanismos de la formación del relieve en Galicia y su relación con las aguas subterráneas. 

1.- La falla

La falla de Lobios-Gérês pertenece a un sistema de fallas escalonadas que se suele denominar falla de Guimarães-Ourense, pero que en realidad se trata de un trenzado de muchas fallas enlazadas que se extienden mucho más allá, hasta las costas de Foz, en la Mariña lucense, por el norte, y hasta la depresión de Figueira da Foz, por el sur. En medio de este trenzado se disponen algunas de las mayores cuencas sedimentarias intramontañosas de Galicia,en concreto, las de Verín, Maceda, Monforte y Sarria.

Esta falla divide el noroeste peninsular en dos sectores tectónicos diferenciados. Al este de la falla, los movimientos tectónicos siguen una dirección SE-NO, es decir perpendicular a la traza de la falla, mientras mientras que al oeste los transportes tectónicos asociados son en sentido N-S. Para entendernos, aunque mecánicamente no tiene nada que ver, la falla actúa como una rodilla o un codo, articulando el movimiento de las rocas a un lado y a otro. La mecánica no tiene nada que ver pero el sentido es el mismo: la falla es una articulación de la corteza, que de este modo puede engrosar y adelgazar a un lado y a otro de manera independiente. 

Este complejo cinturón de fallas en su tramo de Baralla y Becerreá es el que hace unos años generó la mayor serie sísmica registrada en la Comunidad, los terremotos de Triacastela, despertando enorme interés social y científico, y hasta una cierta alarma.

Lo singular de Lobios es que sólo aquí se hace evidente la falla. Evidente a la vista. Más que evidente, impresionante, majestuosa. Bueno, y quizá en las rías de Foz o Vivero, pero aquí más que en ninguna parte. Es tan enorme el tajo que el mejor modo de verlo es desde arriba, desde un avión, como las vistas de Google Earth.

En la foto anterior se distingue bien claro el granito de Xurés, como un grano de café con su tajo central. Al NO, en la esquina de arriba a la izquierda, otro grano menor es el macizo de Peneda, un batolito gemelo del de Xurés, tan gemelo que hasta es partido por una fractura gemela del sistema Guimaraes-Ourense.

Los macizos de Peneda-Gérês resaltan tanto por su dureza y resistencia. Sus constituyentes y su quimismo son simialres a los de los granitos que los rodean, pero están mucho menos fracturados y son más resistentes. Por eso forman montañas. Son relieves residuales. Y, de forma curiosa, ese es el motivo de que la falla se marque tanto en ellos.

Imaginad que hacéis una zanja en una finca. Esa zanja es la falla y atraviesa terrenos blandos, sueltos, y otros mucho más duros y resistentes. Dejáis la finca y volvéis al cabo de muchos años. Donde el terreno era blando, la zanja estará desdibujada, porque sus paredes habrán cedido. En cambio, donde era duro estará casi como el primer día, apenas con sus bordes suavizados. Eso es lo que pasa en el Xurés, las paredes de la falla apenas se han erosionado para formar un valle de 500 metros o 600 metros de profundidad, mientras que en las zonas blandas la traza de la falla se desdibuja por la erosión general. Abajo muestro una imagen oblicua de la falla marcada en línea amarilla desde Bande, 22 km al norte de Lobios. El valle y la frontera portuguesa en amarillo continuo, se ven 30 km al sur.

Por cierto… que 500 ó 600 metros es, poco más o menos, lo que tienen las rías respecto de los residuales de entre ellas.

2.- Las aguas termales

En el valle de Lobios se encuentra el moderno Balneario de Lobios, con su parte privada y su piscina pública, de entrada libre, y cerca de ambos se conservan las ruinas del viejo balneario y villa romana Aquis Originis.

El de Lobios es el manantial más caliente de la península, a 70 ºC.

Por el valle de Lobios baja el Ríocaldo, cuyo nombre hace referencia a los manantiales termales, claro. ¿Y qué pinta aquí el manantial termal? Pues está aquí gracias a la falla, claro, y gracias al granito. Pero no es que el granito guarde un especial calor magmático, ni mucho menos. El granito de Xurés está tan frío como pueda esperarse de un granito emplazado hace 300 millones de años. ¿Entonces, qué añade el granito? Pues añade unas buenas conducciones, largas y limpias. Las fracturas del granito son las cañerías por las que circula el agua termal, y las del granito del Xurés son las de mejor calidad, por ellas el circuito del agua se completa en un tiempo record, y con una mínima pérdida de calor. El asunto se merece una entrada, como mínimo, pero queda para otro día.

3.- Los restos glaciares.

En O Xurés se fundió, hace unos veinte mil años, el casquete glaciar más occidental de Europa. No era muy grande, pues apenas tenía unos 60 Km2, y ocupaba más o menos la mitad portuguesa del batolito, adentrándose un poco en la española. Que el casquete creciese en la mitad sur del macizo probablemente tenía que ver con la dirección desde la que le llegaban las nevadas: desde el suroeste. El aire húmedo y superficial del Atlántico descargaba aquí en forma de nieve al chocar con el macizo y elevarse.

Como sucede con cualquier otro casquete, la acumulación dejó profundos surcos en el granito y sus señales, depósitos y erosiones se pueden encontrar por todas partes por encima de los 800 metros de altura.

4.- La minería

En lo alto del valle glaciar de Vilameá, a 1250 metros de altitud, se encuentran los restos de la vieja mina de estaño y wolframio de As Sombras.

Subiendo un poco más, a 1330 metros de altura, se encuentra la divisoria de aguas y frontera con Portugal, a Raia Seca, señalada por un rústico muro de piedra, y al otro lado el impresionante valle glaciar de Homem, con la mina gemela de Os Carrís, que explotaba los mismos filones de Sn-W por la parte portuguesa. 

Estas minas se abrieron durante la fiebre del Wolfram de la II Guerra Mundial, la última gran fiebre minera peninsular. Breve, pero brutal. Una aventura semiolvidada y todavía por historiar de . Aquí llegaron a trabajar cientos de mineros y las leyendas hablban incluso de túneles secretos que comunicaban las minas española y portuguesa para el contrabando del wolframio. Por supuesto, tales túneles no existían pero sí el contrabando, un contrabando general, en el que estaban implicados algunos de los más prominentes miembros del Estado, empezando por el ministro de Industria, Demetrio Carceller. Por causa de las ganacias milmillonarias que procuraba el wolfram a algunos, España libró un enorme conflicto diplomático con los EEUU y Gran Bretaña y un embargo petrolero, que sufrieron todos los españoles.

5.- Romanos, papeo, aire libre, impresionantes paisajes, rutas de senderismo para todos los públicos y mucha geología. 

Pero la visita a Lobios ofrece todavía más. Por aquí pasaba, y pasa todavía, que se conserva parte, la vía romana XVIII, entre Braga y Astorga, mandada construir en tiempos de Vespasiano para mejor control de las zonas mineras del interior, de la zona de Bierzo y León.

Muy cerca de aquí está el campamento de Aquis Querquenis, en el municipio de Bande.

Si lo que os gusta es comer, tampoco os faltará donde zamparos un bien preparado jabalí, corzo, callos o cualquier plato de la tradicional cocina gallega de interior, y cruzando la raia, pues bacalhau, frango o cozido. Para bajar el papeo podéis hacér cualquiera de las innumerables rutas de senderismo, que cualquiera de ellas os llevará por sitios espectaculares.

Y, por todas partes, geología.

Vale la pena.

aureo de Augusto

45. El oro del NO hispano y la política romana, II. El Imperio.

El principado de Augusto. 

Las guerras cántabras fueron para Octaviano una campaña de propaganda y justificación. La rapidez con la que las inició deja bien claro que las tenía ya  previstas a la muerte de Marco Antonio.Y de la misma manera, en cuanto venció a los astures en el monte Medulio, se dio no poca prisa en volver a Roma y encumbrarse como Augusto, iniciando su principado aunque la guerra durara todavía otros ocho largos años. Mi opinión es que Octaviano usó esta pequeña guerra de conquista para adquirir un prestigio de benefactor de la República que una guerra civil no podía darle.

Como tantos otros antes que él, Octavio/Octaviano/Augusto sometió a los bárbaros para Roma y ensanchó el imperio. Por grandes guerreros que fueran astures y cántabros, no eran más que un simple reducto, y la guerra contra ellos mucho menos arriesgada que, por ejemplo, contra los bárbaros germanos, britanos o la lejana Partia. Pero además, desde la perspectiva romana, la total conquista de Hispania remataba una aventura en la que tantos grandes generales se habían empeñado, incluyendo a su propio padre político, Julio César. De algún modo, Augusto remataba en Hispania la expansión republicana y la propia historia de la República.

Cayo Julio César Octaviano inició la conquista del último reducto no romano de la península Ibérica el año 29 a.C., a la edad de 33 años, y en los diez años siguientes el ejército romano venció y sometió primero a los astures y después a los cántabros, pueblos ambos que habitaban la cordillera Cantábrica hasta el mar y  sus estribaciones hacia el Duero por el sur. Cuando la guerra se dio por finalizada Octaviano era príncipe y emperador de Roma, con el nombre de Cayo Julio César Augusto.

Muchos autores han incluido Galicia como parte de las conquistas de Augusto y muchos manuales y publicaciones todavía muestran mapas con el avance cronológico de la ocupación romana que mostrándolo así.

Pero ni las crónicas ni los yacimientos arqueológicos ofrecen indicios de operaciones militares en el territorio de la Galicia actual. Como avancé en la entrada anterior, mi opinión es que pese a que Julio César no dejó establecimientos militares al norte del Duero tras su campaña marítima, logró al sumisión de los galaicos y su integración económica al mundo romano a través del comercio con Gades.

Gallaecia, que constituía el flanco occidental de las operaciones de Octaviano, se mantuvo leal a Roma y por ello cuando el futuro emperador venció a los últimos guerreros Astures refugiados en el monte Medulio, dividió la Provincia Ulterior en dos: Bética y Lusitania, quedando la Gallaecia junto a la Astúrica recien conquistada dentro de la Lusitania. Al fin y al cabo, los romanos entraron en contacto con Galicia, por mar o por tierra, desde el sur, a través de la Lusitania.

La lealtad de los galaicos habría tenido sus premios y honores, como la construcción de la Torre de Hércules y las Aras Sestianas, pero de modo más práctico se dejaría notar en la continuidad de las élites locales y estructuras sociales y en algunos otros privilegios.

De lo primero, sería prueba el mantenimiento de la organización territorial estructurada en torno al castellum, el castro, que es totalmente singular y exclusiva de la Gallaecia, y se mantuvo hasta finales del siglo I, con la llegada de la dinastía flavia. Aunque en Asturica e incluso en Cantabria también había castros o castella, allí la organización administrativa territorial se estructuró en relación con la gens, los pobladores, sin mayor precisión. Algunos autores creen incluso que la cultura castreña de Gallaecia vivió su esplendor en las primeras fases de la ocupación romana, en torno al cambio de milenio.

De lo segundo, Lucus Augusti, Lugo, es el único de los 43 municipios hispanos establecidos por Augusto en el cuadrante NO de la península, siendo los más próximos a Lugo, Ébora, por el sur o Calagurris (Calahorra) por el este, cualquiera de ellos a más de 500 km de la Gallaecia. El privilegio galaico sobre el NO peninsular se mantuvo a lo largo de la dinastía julia, y de los 21 municpios establecidos por los sucesores de Augusto, el único situado dentro del cuadrante NO peninsular, Claudionerio, estaba también en la Gallaecia, quizá cerca de padrón o Santiago. Los otros más cercanos al NO peninsular fueron los de Clunia, Uxama, y Termes, en la actual provincia de Soria.(Aquí, página 51)

Estos privilegios municipales y prerrogativas de Gallaecia, una región nada urbana, por otra parte, mantuvieron la impronta administrativa de esta región, que asoma de modo brevísimo entre la victoria del monte Medulio y el regreso de Augusto a Hispania en los años 15 a 13 a. C. y reaparece en la Hispania nova citerior Antoniniana de Caracalla a principios del silglo III, o en la oscura provincia Hispania superior, y sería definitivamente confirmada por la reforma de Diocleciano hacia el 284-88.

Como dije también, el Imperio Romano no tenía una frontera precisa como las actuales, y más bien hay que pensar en áreas de influencia, ejercidas las más de las veces mediante pactos y vínculos personales. Y estos vínculos y pactos, heredados y transmitidos de generación en generación, funcionaban también dentro de las fronteras del propio imperio dando solución de continuidad a la primacía política de la Gallaecia en el cuadrante NO peninsular para emerger, al cabo de los siglos, como provincia por derecho propio y con una influencia creciente hacia el este, llegando el obispo Hydacio a escribir que el emperador Teodosio había nacido en la Gallaecia porque lo había hecho en Cauca, la actual Coca, en la provincia de Segovia.

Todo esto tiene relación con la minería porque, quizá, si es que el proceso de romanización de la Asturica se hizo, al menos en un primer momento, bajo tutela administrativa y política de una Gallaecia más romanizada e integrada en el Imperio, quizá mediante una dependencia clientelar, y que mantenía unas relaciones comerciales de siglos basadas en la minería del estaño, es razonable pensar que las rutas de exploración y explotación minera hubieran ido de oeste a este, y no de este a oeste. Lo que digo es que lo razonable en este caso es que la exploración y explotación minera de la Asturica hubiera sido aboradada desde el mar hacia el interior, remontando los ríos, empezando por el Miño o el Sil.

Desde los trabajos de Domerge, en los años 60, el estudio de la minería aurífera romana en Hispania se ha centrado en la zona oeste de Castilla y León, focalizando el interés público hacia las extensas explotaciones de Las Médulas, en la cuenca del Bierzo, las mayores de la península y puede que de todo el Imperio. En los últimos años se han ampliado las investigaciones hacia la comunidad de Asturias y, en menor medida, hacia Galicia, pero la propia dinámica de los descubrimientos y la menor entidad de las minas de la zona litoral parecen colocarlas en una relación de dependencia, o quizá de subordinación, de las leonesas. Así, Sánchez-Palencia y su grupo del CSIC situan los inicios de minería aurífera de todo el NO en relación con los vestigios arqueológicos de esta zona, fechándolos hacia el final del reinado de Augusto, hacia el año 15 d.C. Brais Currás, arqueólogo de este grupo, en su trabajo sobre la minería del Baixo Miño, avisa que no existe ninguna huella firme de minería del oro prerromana en la zona, dando por hecho que esta zona es una extensión de la zona central minera de los montes galaico-leoneses y que sólo puede entenderse en relación a aquella.

Pero el caso es que suponerlo al revés, es decir, que la minería astúrica hubiese sido una extensión de la galaico-romana ayudaría a entender la participación de unos supuestos vencidos en los beneficios mineros, tal y como se desprende de la crónica de Floro, entre los siglos I y II.

Así pues mandó que se explotase el suelo. Con  ello los Astures, explotando la tierra esforzadamente, comenzaron a darse cuenta de sus recursos y rquezas, aunque en principio tratan de adquirir todo esto para otros. 

En concreto, la migración de mineros de la Gallaecia a la Asturica explicaría la naturaleza jurídica libre e indígena de la mano de obra de las grandes minas leonesas, según consta en los escasos restos epigráficos, o de la proliferación y enjambre de nuevos castros en estas zonas mineras, que vendrían a reproducir formas de asentamiento y organización social características de las zonas de donde procedían los mineros galaicos del occidente.

Vespasiano y la edad de oro: los emperadores hispanos. 

El año 69 fue el de los cuatro emperadores: Galba, Otón, Vitelo y Vespasiano. De los cuatro, tres fueron apoyados en sus pretensiones por las provincias hispanas. Aquellos fueron meses de de grandes desórdenes en todo el imperio y guerra civil. Al terminar esa convulsión, la dinastía que gobernaba el mundo había cambiado. Vespasiano y sus dos hijos, Tito y Domiciano, la corta dinastía flavia, gobernaron del año 69 al 96.

Vespasiano pagó sus apoyos hispanos mediante el extraordinario privilegio de otorgar la ciudadanía latina a la península Ibérica por entero, que así se adelantó casi siglo y medio al resto del Imperio. El hecho es aún más excepcional por cuanto incluía tanto las zonas más romanizadas y de más antiguo como las amplias áreas escasa y recientemente romanizadas del norte peninsular. El juicio de Plinio, amigo personal del emperador, no deja lugar a dudas.

En los años en que la República sufrió las turbulencias de los desórdenes políticos, el emperador Vespasiano Augusto concedió a toda Hispania el derecho latino.

La relación entre la concesión de la ciudadanía y los desórdenes es incuestionable. Vespasiano, a quien los romanos consideraban un hombre avaro y hoy podríamos tener por un gestor aceptable, pagó el apoyo de las provincias Hispanas con la ciudadanía y bajo su reinado se construyeron en Gallaecia las llamadas Vía Nova de Braga a Astorga y la Via XX por la costa, que recorrían y articulaban las zonas mineras de la costa con las del interior de la provincia.

De lo recibido a cambio de la ciudadanía latina no puede haber muchas dudas, oro y plata para los ejércitos en el peligroso trance de la sucesión. Porque, ¿qué otra cosa podrían ofrecer estas provincias más que dinero? Según Plinio, al que el propio Vespasiano nombró Procurator Metallorum, escribió en su Historia Natural que las minas del NO rendían unas 20.000 libras de oro al año, unos 80 millones de sestercios, suficiente para pagar el coste anual de seis legiones normales o cuatro pretorianas.

El caso es que tras los flavios, y con el interregno del itálico Nerva, a quien la guardia pretoriana casi obligó a renunciar en favor de Trajano, el año 98 se inició al fin el gobierno de la dinastía hispana: Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Cómodo, cuyos reinados señalan la edad de oro del Imperio Romano, una edad de oro en la que sin duda estuvo financiada por el oro del NO hispano.

El colapso: de los Antoninos a los Severos, emperadores de Oriente. 

En tiempos de Augusto, los gastos civiles y militares corrientes de la administración del imperio, sin contar las obras públicas, se han cifrado de 500 a unos 1.200 millones de sestercios, la mayor parte de los cuales iba destinado al pago de las legiones y licenciamiento de veteranos. No parece haber dudas de que estos gastos fueron incrementándose con sus sucesores, y Suetonio dejó escrito que Vespasiano reconoció en una ocasión que el imperio necesitaba 4.000 millones de sestercios para seguir funcionando.

En comparación con estas cifras, los 80 millones de sestercios en oro del NO puede parecer poca cosa, pero su importancia era mucho mayor por cuanto este metal fue la base de la economía monetaria del Imperio. 80 millones de sestercios en oro pesaban 6,3 Tn y en plata 77 Tn, y además de alimentar la administración rutinaria, eran estos metales los que aseguraban la lealtad de las legiones en los momentos más críticos. Además, según Plinio, cada año el Imperio enviaba a la India unos 50 millones de sestercios en metálico, esto es, casi 4 Tn de oro o 48 Tn de plata, unas cantidades que había que reponer. Así pues, la producción de oro del NO era vital para mantener la masa monetaria y asegurar el movimiento de los cientos o miles de millones de sestercios que requería el engranaje de poder imperial.

El oro amonedado comenzó a circular de modo corriente en el Imperio romano en el siglo I, bajo el reinado de Augusto, manteniendo una relación con la plata amonedada de 1:12. Es decir, un áureo, que era la moneda de oro y pesaba unos 8 gramos, valía 25 denarios, que era la moneda básica de plata y pesaba algo menos de 4 gramos. Este ratio es el que en su día establecieron las acuñaciones de Alejandro Magno o Carlomagno y es el ratio común de la Europa medieval hasta el siglo XVI, cuando la plata americana comenzó a llegar de forma masiva a Europa. Este ratio, 12:1, es probablemente, el ratio natural de la plata y el oro en la corteza de Europa y Oriente Medio.

Con Nerón, los contenidos metálicos de las monedas imperiales de oro y plata, el áureo y el denario, sufrieron una primera devaluación, descendiendo el precio nominal del oro y plata amonedados a 10:1. Es decir, como se mantuvo el valor nominal de 25 denarios por cada áureo, resultaba que por cada gramo de oro en el áureo se podían conseguir sólo diez gramos de plata en denarios.

El ratio se recuperó ligeramente durante el reinado de su sucesor Tito, pero pronto volvió a a bajar a los 10:1,manteniéndose con pequeñas variaciones durante medio siglo aproximadamente. Sin embargo, en medio del reinado feliz y pacífico de Antonino Pío, las devaluaciones de la moneda de plata comenzaron a adquirir un carácter estructural y el ratio oro:plata monetario comenzó a resentirse, bajando de 9:1 con  Marco Aurelio, el emperador filósofo. Con Cómodo, el ratio bajó de 8:1, y con Séptimo Severo llegó a 6:1, es decir, una devaluación acumulada del 50 % del oro amonedado respecto de la plata amonedada. A mediados del siglo III la plata dejó de amonedarse en el Imperio Romano.

El año del asesinato de Cómodo, el 193, fue el año de los cinco emperadores. Como ciento veinticinco años atrás, cuando el poder pasó de la dinastía julia a la flavia, el paso de la dinastía hispana de los antoninos a la oriental de los severos generó desórdenes y  guerra civil. El cambio de dinastía manifestaba también un cambio sustancial en el poder dentro del imperio: la pujanza económica y política había pasado a las provincias orientales. A finales del siglo II, la mayor parte de las minas de oro del NO hispano habían sido abandonadas, y una crisis general afectaba a la mayor parte de las áreas mineras de la península. El poder había pasado de las provincias productoras a las comerciales.

El fin de los Antoninos coincidió con el abandono de la minería aurífera del NO y el cierre de buena parte de las grandes explotaciones mineras penisulares. Sin duda concurrieron muchos factores, pero la política inflaccionista de los Antoninos tuvo consecuencias nefastas para la minería hispana y en particular para la del oro. Aunque al poner menos plata en cada denario los emperadores obtenían enormes beneficios, hicieron la propia minería del oro menos rentable, ya que la plata recibida por el oro extraído era cada vez menor.

De cualquier modo, en mi opinión, la devaluación de la plata amonedada fue un recurso de los emperadores por obtener unos recursos crecientes que la menguante minería hispana ya no podía ofrecerles. Su consecuencia, seguramente inesperada para ellos, fue que la propia minería del oro se volvió menos rentable y con ello el proceso de abandono de las minas del NO se aceleró.

Como mostré en otra entrada, la minería se desarrolla en ciclos productivos que pueden ser descritos por curvas Hubbert, y la minería aurífera del NO alcanzó su máximo en torno al final del siglo I, de modo que en tiempos de Adriano debía encontrarse ya en decadencia. Es posible incluso que el oro dacio enmascarase la disminución de la producción de la Gallaecia en el reinado de Trajano, pero enmascarado o no el agotamiento del ciclo minero, sin duda fue en este momento cuando el Estado romano adoptó una política de intervención y gestión directa de las minas para evitar su cierre. Por supuesto, no lo consiguió.

 

Escenarios financieros para la mina de Corcoesto

38. Algunas posibilidades sobre la mina de Corcoesto y la cotización del oro.

La minería es un negocio financiero. Para lo que acostumbrados a ver en Galicia puede sonar a guasa, pero es así. Aquí una cantera o una pizarrera -que es lo máximo que nuestro know-how patrio puede acometer- es la mayor parte de las veces poco más que una forma de autoempleo y, como mucho, un coto del que se extrae un recurso natural abundante y barato, intensivo sólo en mano de obra, pólvora y gasoil.  Aquí, lo más parecido que ha habido a un planteamiento financiero ha sido invitar a comer -o a putas- a cualquier jefecillo o jefazo de la política ,la administración o una gran constructora para ver de colocar la piedra en el Gaiás o de balasto del AVE. Últimamente también se lleva usar la concesión de investigación para forzar una compensación de los promotores de los parques eólicos, los populares molinos. Esta es toda la ingeniería financiera que se puede ver por aquí.

Pero en los países anglosajones, donde las empresas mineras por acciones tienen una tradición de siglos, la minería -un negocio intensivo en capital- es básicamente, una empresa financiera. Por eso, en estos proyectos, la parte previa, el trabajo de exploración e investigación es una cosa seria y muy profesional. Porque sobre la información geológica del yacimiento y sus posibilidades es sobre lo que los financieros evalúan el proyecto, su rentabilidad y su valor. Hay todo un sistema de evaluaciones, calificaciones, medición de la competencia y responsabilidad profesional -nada de habilitaciones colegiales, titulitis ni mandangas académicas, estamos hablando de experiencia real- para asegurar que la información dada al inversor es correcta. Y por eso, cuando uno quiere evaluar un gran proyecto minero, lo mejor es empezar por los grandes números, estos grandes números que en los proyectos patrios siempre mienten, porque se los han sacado de la manga y porque aquí los informes técnicos se hacen sólo a posteriori cuando la Administración los pide. Porque aquí, hacer o no hacer una cantera o cómo hacerla es algo que decide el cantero/pizarrero sin leer un papel, que para eso ya paga al abogado.

Esto lo cuento, claro, para darme el gusto, porque en realidad hoy voy a hablar de la minería del oro en Galicia -Corcoesto y Pinzás- y de sus posibilidades, que ahora mismo están en el aire, y en cualquier caso, se decidirán en lo que pase de aquí a uno o dos años.

Veamos. Estos son los números de Corcoesto, sacados de la web de Edgewater.

Base Case Highlights

Average Annual Gold Production 102,000 /oz
Average Annual Net Revenue (US$) 60.0 Million
Life of mine Net Present Value (NPV)(US$)(5%) 206 Million
Pre-Tax Internal Rate of Return (IRR) 24%
Pre-Tax Payback (years) 3.4
Initial Open pit and underground Capital Cost (US$) 135 Million
Average Annual Cost (US$/oz) 713
Combined open pit and underground operation 9.9 year mine life

Pre-Tax Financial Model

 
Units
Metal Price Scenarios
 
(Base Case)
 
Current
Gold
US$/Oz
1,300
1,500
1,700
NPV
5%
206
340
475
Payback
Years
3.4
2.5
1.9
IRR
%
24
34
43

Edgewater planteó tres horizontes financieros a sus inversores, con el oro a 1.700, 1.500 y 1.300 dólares por onza. Y el caso es que el oro está cayendo y ya está cerca de los 1.300 dólares onza que son su nivel base.

¿Qué posibilidades hay de que el oro caiga por debajo de los 1300 a corto plazo y qué significará para el proyecto de Corcoesto?

Pues muchas. En realidad estamos en un nivel de precios de oro record. Los registros históricos de precios medios anuales muestran que estamos en  una burbuja especulativa, y muy posiblemente nos situamos ya en la curva descendente. (Histórico de precios de 1900 a 2011 tomado de USGS; para el año 2012 : 1.668 $/oz; año 2013 : 1.400 $/oz).

Lo apreciamos mejor en precios constantes (dólares de 1995). En 2012 el precio del oro alcanzó el máximo de 1980, tras la segunda crisis del petróleo. El caso es que a largo plazo, la cotización de los metales suele ser más constante de lo que se cree (aunque de esto ya hablaré otro día), así que los optimistas esperarán un rebote, o un freno a 1300, pero si vemos el histórico, yo creo que no hay nivel de soporte alguno hasta los 600 dólares de 1995. Y eso son unos 850 dólares actuales. Ahí podríamos llegar en uno o dos años.

Y con 850 dólares la onza, claro, la inversión está más que comprometida. Aunque el coste por onza producida es de 713 $ (con un plazo de retorno de la inversión de solo 3,4 años, para mayor plazo, mayor coste) , no debemos olvidar que este es un proyecto financiero, y no industrial. Así que a lo que debemos prestar atención es al valor actual neto de la mina (NPV en ingés), que a 1375 $/oz es de 256 millones de dólares. Esta cifra mide el valor en venta de la mina. Si tú tienes doscientos cincuenta y seis millones de de dólares y compras hoy la mina para ponerla en explotación, puedes esperar tener un beneficio industrial semejante al de la rentabilidad que te daría el banco por tu dinero (¿un 5% supone Edgewater?) al que normalmente se añade otro pequeño pico por las incertidumbres de la propia evaluación de los recursos. Es decir, que los 256 millones de dólares son a día de hoy el valor del negocio financiero de la mina, el diferencial entre invertir en la mina o prestar tu dinero a un banco a los tipos de interés corrientes. En consecuencia, a medida que se reducen los 256 millones, el valor de la mina como inversión financiera se esfuma, y en consecuencia el interés de los inversores por dar su dinero a Edgewater se evapora a la misma velocidad.

¿Y a qué cotización del oro desaparece el beneficio financiero de Corcoesto?. Pues lo podemos extrapolar de los números que nos da Edgewater:

A la cotización actual, de 1.375 $/oz, el valor financiero dela mina de Corcoesto es de 256 millones de dólares, un buen pico, pero a 1.000 $/oz el NPV sería de apenas 4 millones, un beneficio ridídculo para un negocio tan complicado y de tanto riesgo como es una mina de oro, pues obtendrían lo mismo dando su dinero al banco. Incluso a 1.100 $/oz el NPV sería de “solo” 71 millones, un asunto arriesgado, y más en un entorno bajista de la cotización.

A 1000 $/oz la mina en sí seguiría siendo rentable como negocio industrial, y en caso de estar ya comprometida la inversión, podría mantenerse abierta y dar una cierta rentabilidad -en torno al 5 % -, pero como inversión financiera alternativa a un préstamo al banco su atractivo sería nulo.

Viendo todo esto, si yo tuviera alguna oferta de Edgewater por tierras o alguna propiedad, firmaría ya el contrato sin dudarlo para los diez años antes de que los precios del oro continúen bajando y desparezca el interés de los inversores, incluso bajaría un poco el precio si fuera necesario aunque pediría algún tipo de aval para asegurar el cobro durante todo el plazo. Y si fuera contrario al establecimiento de la mina, en vez de presentar una oposición frontal al proyecto usaría una estrategia de dilación, negociando y tratando de retrasar uno o dos años la construcción de la planta minera.

Pero, claro, ni tengo propiedades en Corcoesto ni me opongo a la mina, así que todo esto solo es hablar por hablar.

-12- Detalle de posible galería al fondo

37. Las labores romanas entre Vilachán y Pinzás. Zanjas y galerías.

Entre Vilachán y el Burato dos Mouros, en Pinzás, se localizan una docena larga de indicios mineros diversos, algunos asociados a mineralizaciones auríferas por el IGME y todos ellos sin catalogar por Patrimonio e inéditos para la arqueología. Veamos.

Tres de estos indicios -1, 2, 3- ya están descritos en otra entrada, y los trabajos del ITGE de 1993 los interpretan como labores antiguas sobre mineralizaciones auríferas. Aparecen éstos tajos asociados a manantiales que surgen del represamiento subterráneo de las aguas por un sistema de diques de cuarzo y tienen una disposición general este-oeste, o al menos se abren hacia el este en favor de la pendiente.

Un poco más al norte de estos tres (o cuatro) tajos y alineadas sobre el mismo dique hay otras dos excavaciones -4, 5- no señaladas por el ITGE, una de las cuales -4- da salida a una mina moderna de agua, aunque pudiera ser retrabajada sobre una labor antigua, y la otra -5-, es una excavación casi circular con una entrada , similar a la -2- aunque mucho más pequeña.

Y todavía más al norte, siguiendo casi la misma dirección, el ITGE señala otras tres zanjas de minería antigua -6, 7, 8- asociadas también a mineralizaciones de oro. Aunque están dispuestas sobre una falla de desgarre como las cinco anteriores, estas tres zanjas tienen una factura muy diferente, pues se abren en dirección norte-sur, la misma que la traza de la falla. De las tres, las dos zanjas más al norte son trincheras en «v», pero la que está más al sur conserva los taludes verticales excavados en la roca viva a lo largo de unos treinta metros de longitud y uno a dos de anchura.

Unos doscientos metros al este y ladera abajo de estas zanjas, se encuentran otras dos trincheras bastante inusuales -9,10-, pues siguen una trayectoria curva y ganan profundidad a media que avanzan. Al menos una de ellas ha sido utilizada como camino. El sentido minero de estas trincheras en arco no está nada claro, más aún cuando desembocan en un pequeño valle relleno por los  estériles de las excavaciones aguas arriba.

Los rellenos son evidentes por la forma en artesa de estos pequeños valles (en lugar de la típica forma en «v»). En estas artesas se desbordan los regatos y desaparecen los cursos al infiltrarse y discurrir de forma subterránea bajo los rellenos, y por todas partes se pueden ver abundantes bloques de piedra de las excavaciones romanas. De estos valles rellenos hablé también en la entrada del Burato dos Mouros II, donde se describe también las labores de -11-, que continúan hacia el sur la mina Burato dos Mouros.

A media ladera y sin relación evidente con ninguna estructura geológica principal, dos profundas zanjas de uno a dos metros de anchura excavadas en roca 12, 13- parecen conectar en profundidad con galerías subterráneas. Ninguna de las dos tiene entidad suficiente para dejar huella en el mapa de pendientes. En superficie, -13- apenas se extiende a lo largo de unos 10 metros en dirección N-S , pero la traza de -12- es evidente a lo largo de unos 30 metros y además conserva las escombreras de parte del material excavado junto a las zanjas. La zanja 13 está rodeada por una alambrada para evitar caídas, por lo que sí es conocida al menos por la delegación de Minas de Pontevedra, aunque ni la -12- ni la -13- están indicadas en los trabajos del ITGE, lo que es muy extraño, porque el ITGE sí indica otras labores de menor tamaño e incluye también indicios de minería moderna de estaño o incluso andalucita. Sería muy interesante realizar catas en los escombros de -12- para averiguar algo más sobre lo excavado y hacer geofísica de resistividad para cartografiar posibles galerías subterráneas en el entorno. Todo se andará.

Del indicio -14- del ITGE no puedo decir nada salvo que no no lo encontré.

Por último, el indicio -15- es una trinchera con taludes inclinados,  unos 15 metros de anchura y algo más de 80 metros de longitud, muy similar por su disposición y tamaño a la zanja sur de Biduido.  En su entorno se pueden advertir algunas excavaciones menores, pero lo más destacable es que ladera arriba de estos trabajos una serie de grandes bloques de piedra se encuentran perfectamente enfilados en dirección N-S, en lo que pudiera haber sido un gran alineamiento o muro ciclópeo.

Los romanos, como es lógico, acometían los trabajos mineros con técnicas variables según las condiciones topográficas y geológicas del yacimiento, es decir, según la configuración del yacimiento, el relieve del terreno, la facilidad para excavar y la propia interpretación geológica que daban a los yacimientos, una interpretación que predeterminaba el modo en que acometían el laboreo de las minas. Cualquier minero sabe que el modo en que empieces a explotar una mina o cantera compromete el desarrollo de la explotación, haciéndola más o menos viable y permitiendo que la explotación sea más o menos exhaustiva.

Así, en los indicios –1, 2, 3, 4, 5- la exploración remontando los manantiales y la pendiente les da a las cortas una configuración E-O, aunque los diques mineralizados se disponen en la dirección de la estructura geológica -la falla de desgarre- que es N-S. Se ve claramente en -4- que la excavación E-O, una vez alcanzada la falla, se ensanchó en sentido N-S, acabando por una forma circular a la corta. En -5-, situado en la traza geológica de la misma falla pero en una zona llana y sin manantial que indique la posición de ésta, la excavación es más somera -no hay pendiente natural que facilite el vaciado de lo excavado- y zigzaguea en sentido E-O, sin duda buscando los diques portadores.

En los indicios -6, 7, 8, 9,12, 13, 15-, la excavación es siempre N-S, que es la dirección general de las estructuras geológicas, de modo que están excavadas en la misma dirección de los diques mineralizados. Que unas labores se vean hoy como zanjas de taludes suaves o como trincheras verticales tiene que ver con el grado de meteorización de la roca. Y como se puede apreciar en -6, 12, 13-, es muy posible que estas trincheras conectaran en profundidad con galerías subterráneas. En cualquier caso, estas labores N-S indican un tipo de exploración diferente al del grupo anterior. Estas explotaciones debieron ser iniciadas a partir de afloramientos mineralizados en superficie, o quizás a partir de una exploración general por rozas de suelos, tal y como expliqué en el caso de Biduido.

Y como en Biduido, la conclusión evidente es que no se debe circunscribir ni limitar la minería romana a las grandes explotaciones. Así no entenderemos nada. Toda la región mineralizada asociada a la banda metasedimentaria desde el río Limia en Portugal hasta la ría de Baiona fue explotada mediante una minería extensiva de pequeñas labores, un territorio que en Galicia se extiende por los municipios de Gondomar, Tomiño, Tui,  Oia y O Rosal. Gracias a su aislamiento, este pequeño lugar entre Pinzás y Vilachán conserva las sutiles y frágiles huellas de esta microminería que todavía está por interesar a una microarqueología.

Y una última cosa. Los grandes proyectos mineros, e incluso las pequeñas y medianas canteras amenazan estos yacimientos. Vale. Pero no solo ellas, también las grandes y pequeñas plantaciones agrícolas también destruyen estos yacimientos, y un salvaje modelo de explotación forestal que promueve rozas indiscriminadas y arrasa con los suelos y la topografía original del monte para plantar pino, eucalipto o nada de nada, construyendo -eso sí- miles de kilómetros de pistas forestales -no solo cortafuegos- que son luego abandonadas para construir otras nuevas al año siguiente. Toda esta destrucción se realiza y es realizada por unas entidades comunales irresponsables sobre un bien comunal, y que por muy privada que sea su gestión y su titularidad, es de hecho un bien público, puesto que es inalienable, esto es, que no puede ser vendido ni privatizado jamás, aunque pueda ser permutado. Queda dicho y seguro que lo repetiré.

Y prometo más.

 

27. El pico del petróleo y la fiebre del oro del NO de Hispania en el siglo I.

Hoy, casi todo el mundo está familiarizado con el término “pico del petróleo”. En resumen, este pico es el el máximo de producción posible considerando que las reservas son finitas. Para quienquiera profundizar en este asunto, no le será difícil encontrar abundantísima información, empezando por la wikipedia,

Para lo que interesa aquí, el pico del petróleo es el máximo de una curva de producción de los recursos naturales no renovables que el geólogo M.K. Hubbert en 1956 aplicó a la producción del petróleo del siglo XX, y que yo voy a aplicar aquí al oro hispano del siglo I.

La curva de Hubbert es un tipo de curva exponencial que se aplica a muchos sistemas que tienen un rápido crcimiento y un -igualmente rápido- decrecimiento, y su forma gráfica es parecida a la mucho más popular campana de Gauss, aunque es más afilada (tiene mayor kurtosis). La expresión que define la curva de Hubbert es:

Q = U/1+EXP(b(t-tm))

donde t es el tiempo dado de producción

Q es la producción acumulada hasta el tiempo t

U es la producción total

tm is el tiempo medio de producción total

b es un factor que describe la pendiente y es función de la producción máxima Pm (el famoso pico de Hubbert) y de la producción total U;

b=4Pm/U

Así que, en realidad, todo depende de Pm y U.

Por suerte, tenemos una posible referencia de la cuantía de Pm de un informante de excepción: Plinio el Viejo, amigo personal del emperador Vespasiano y procurador en Hispania el año 73. Plinio nos describe con profusión las tecnologías y capacidades mineras de la época, y deja para la posteridad una cifra asombrosa: 20.000 libras, 6,5 toneladas de oro extraídas cada año de las minas astures, galaicas y lusitanas. Es por entonces cuando Vespasiano ordena construir la Via Nova de Braga a Astorga, poniendo en comunicación las grandes explotaciones mineras del NO. 

Fuente: Sánchez-Palencia et al.

Y para el valor de U, tenemos las 230 toneladas de oro que JM Bláquez atribuye a Sánchez-Palencia.

Así que construimos la curva, y el resultado es:

una fiebre minera de apenas 50 años de duración. Es decir, si damos por buenos los datos de producción anual de Plinio -quien por su posición debía estar bien enterado del asunto tan fundamental para la economía imperial- y los enfrentamos a las estimaciones de producción total de Sánchez-Palencia -que es uno de los más renombrados expertos en minería romana del oro en el NO de Hispania-, tendremos que admitir que unas y otras solo son compatibles en el escenario de una rápida fiebre minera.

Desde luego, esto no casa con las interpretaciones habituales que evalúan la duración de la minería romana del oro en el NO de Hispania en siglos, cuando según los mejores datos disponibles esta minería difícilmente sobrepasó el siglo I

Para casar a Plinio con Sánchez-Palencia y aumentar el tiempo de explotación dentro del marco teórico de Hubbert, o bien disminuimos la cifra de .Plinio o bien aumentamos la de Sánchez-Palencia,  veamos qué pasa entonces:

Al disminuir la producción pico contradiciendo a Plinio -que personalmente me parece la opción menos acertada-, el tiempo de explotación se extiende, pero incluso en el tercer caso -con una producción pico de 7.500  libras, un tercio de la declarada por Plinio- los romanos habrían extraido 179 Tn de las 230 Tn totales –un 77,5 %- antes del año 100,  y para entonces la minería del oro hispano se encontraría en plena decadencia.

Si por el contrario aumentamos las cantidades totales de oro minado -lo que, ya puestos, a mí me parece más conveniente- tampoco avanzamos gran cosa, pues aún multiplicando por tres el oro minado hasta las 690 Tn, el 75 % habría sido extraído antes del año 100, y en el año 117 -a la muerte de Trajano- habrían sido minado el 85 % del oro total.

Caben soluciones intermedias, claro, como disminuir la cifra de Plinio y aumentar la cantidad total de oro extraído, aunque lo más eficiente sería desplazar el máximo de producción todo lo posible hacia el año 100 si queremos hacer coincidir la minería de oro del NO con la era de los emperadores virtuosos del siglo II, …la edad dorada del Imperio.

Lo que no cabe de ninguna manera es ignorar a Hubbert. La curva de Hubbert no es una mera hipótesis teórica, es un modelo al que se ajustan muy bien la práctica minera del presente y del pasado (y aquí me reservo una sorpresita, para muy pronto…) Sus fundamentos económicos son muy simples y atienden a la disponibilidad de recursos limitados frente a una demanda activa mucho mayor.

Así que, en mi opinión, cualquiera que quiera reconstruir la historia de la minería romana en Hispania debería tener en cuenta el modelo de Hubbert y contrastar sobre este modelo sus propias hipótesis, como una piedra de toque. Y si los tiempos y cantidades de explotación no se ajustan a la curva, entonces esa esa hipótesis necesita de una explicación adicional, un argumento fuerte.

22. Mina de wolfram de Donas, Gondomar.

Tras ponerme en la pista de una mina de wolfram en Donas, -cortesía de Cirroestrato-, no pude parar hasta dar con ella, y como no estaba lejos, pues casi que me di con ella en las narices. 

La mina queda bien señalada en el mapa de pendientes por el relleno que la tapa en parte, pero lo sobresaliente es una zanja de unos 180 metros bien visible desde la pista. Además de esta zanja, se pueden ver por la zona pequeñas excavaciones, en general sin mucho orden aparente.

Por lo que parece, algún buscador de minerales estuvo por la zona no hace mucho, porque allí había, sobre las hojas de los pinos de este mismo otoño un gran bloque de cuarzo mineralizado bien machacado. Curiosamente no era wolframio lo que mostraba este bloque, sino calcopirita (creo), la mena de cobre más común y que en la zona se asocia -junto con el arsénico- a las mineralizaciones de oro.
Me llevé un pequeño trozo a casa, y con la báscula de la cocina y un medidor de capacidad de esos de hacer pasteles, pude estimar una densidad de 4,5 g/cm3, algo más denso de lo esperado. Ni idea a qué obedece el color negro, ¿calcopirita estanífera, arsenopirita?
Lo que vaya averiguando sobre esta mina (¿legal o clandestina?), recordatorio de la mayor fiebre minera vivida en Galicia desde la minería del oro romano, lo iré añadiendo  por aquí.
Y cualquiera que sepa algo más, batallitas de los abuelos, dimes y diretes, lo que sea, pues le agradeceré que lo cuente aquí mismo.
saludos..

9. Concurso Minero de Galicia, 1. Plazos.

El actual panorama minero gallego esta dominado por la crisis, -mar de fondo, enorme- y el Concurso Minero convocado por la Xunta, fenómeno meteorlógico local que bien nos sirve como medida del sector en nuestro curruncho galaico.

El Concurso fue abierto en la provincia de Ourense y vaya usted a saber porqué, pero uno se imagina que por que la Administración se pasa las leyes por el forro (aunque no los procedimientos, esos no; el procedimiento es el come-come de la burocracia). Y es que, vamos a ver, si la Ley de Minería de Galicia, de marzo de 2008, crea el Registro Minero de Galicia, ¿A qué viene sacar el Concurso por provincias?

¿Registro Minero de Galicia? ¡Pero si ni siquiera están al día los catastros provinciales!

Vaya usted -si tiene una mañana que perder- a ver el Catastro a cualquier oficina provincial. ¡Dios mío! ¡como en el siglo XIX! ¡a la oficina provincial!

¿Y usted qué quiere saber? ¿Y quién es usted? Pues hágamen el favor de cumplimentar la solicitud. ¡Ah! Y no se olvide de pasarla por Registro. Debe bajar usted al piso primero y allí pedir número.

Y allí otro tanto

¿Pero usted quiere solictar una información o hacer una consulta? Porque si es para lo segundo debe pedir número en Información y si es para lo primero en Registro General.  ¿Trae fotocopia?

Y luego te sueltan un libro cutroso… que no está actualizado.

¿Todo esto para ver un registro público que debería estar ya en internet?

¡¡Pero si tan solo se trata de rellenar una plantilla de excel!!

-Cuentan que Kafka leía en voz alta el Proceso y o el Castillo a sus amigos ellos se reían mucho. Nosostros también, luego contamos en el bar estas cosas de la Administración y nos reimos mucho. Sí. Da mucha risa.

A lo mejor es que como la Ley de Minería 3/2008 es de los otros, pues éstos, ni caso. Claro.

Pero tampoco parace cosa de ser nacionalistas o españolistas, peperos o sociatas, porque Cataluña, Murcia,  País Vasco o Canarias están en el Catastro Minero Español y no lo estamos las comunidades de Madrid, Asturias, Navarra y Galicia y Andalucía, que como fue la primera en publicarlo en internet con su propio portal, pues sigue por libre. Para que luego hablen del hecho diferencial en España.

Porque a lo mejor, antes de hacer el Concurso Minero, deberían haber actualizado y publicado el Registro Minero de Galicia. ¿Qué pasó? ¿Les daba vergüenza o les daba trabajo? Yo creo que vergüenza muy poquita.

Pero sigamos, porque al paso que van las cosas, este Concurso va a durar años y años y años.. veremos si lo terminan para las elecciones. Echemos cuentas:

Por el momento, la Orden con la convocatoria del Concurso para la provincia de Ourense fue aprobada el 17 de junio de 2010 (DOG nº 123, 30 de junio de 2010). El  de 27 de diciembre en 2010 se publicó una corrección de erroes (DOG nº 247) de 16 Permisos de Investigación sacados a Concurso y mal delimitados, el 13 % del total. Por fin, el 11 de abril de 2011 se publicó la resolución del Concurso.

Y qué pasa ahora. ¿Las empresas están ya investigando?

NOOOO!! Finalizado el Concurso, las solicitudes aprobadas y no concurrentes, están admitidas.

Bueno, pues eso es todo lo que ha pasado, que las solictudes fueron admitidas. Más o menos ésto:

– Oye!, que mi empresa queire investigar granito. -Vale!, pues presenta la documentación. -Vale!, pues aquí la tienes. -Vale!, pues solicitud admitida. Vale!

Y ahora?

A 22 de septiembre de 2011, la Xunta acaba de finalizar  la revisión de la documentación de las solicitudes y de comunicar a las empresas adjudicatarias del Concurso los defectos en sus documentaciones presentadas, para cuya subsanación otorgará un nuevo plazo de 15 días.

Pues en esto estamos.

Y luego?

Pues se admiten o enmiendan las solicitudes de forma definitiva y se abrirá un plazo de expsoición pública (de al menos treinta días), y se solicita informe municipal, y la Xunta se solicita a sí misma varios informes preceptivos de patrimonio, medio ambiente, urbanismo, ordenación territorial, se estudia la afección a otros buienes y derechos públicos, etc, etc. Todo con sus respectivos plazos. Y luego trámite de audiencia, alegaciones  resoluciones,contraalegaciones, notificaciones y publicidad. Y más plazos.

Pero de qué estamos hablando? De abrir una mina?

NOOO!!! De hacer la investigación minera.

Y eso qué es?

Pues en la mayoría de los casos es armarse de paciencia y cubrir el expediente para hacer un par de sondeos, ver el color del granito, ver -más o menos- la fracturación, y listo!

Porque eso es lo que se hace. Y todo el mundo lo sabe.