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67. La gran captura, I. El descuartizamiento del Tajo y el futuro curso del Duero escritos a 30 km de profundidad.

Para los taoistas el agua era ejemplo del Tao porque allanándose todo lo podía. Como sabe cualquiera, el agua ocupa las zonas más bajas, y se dirige a ellas por el camino más corto que encuentra que no es otro que el de mayor pendiente, adquiriendo así la mayor energía cinética.

Los geomorfólogos, sin embargo, son gentes superficiales y muy supersticiosas que pretenden llegar al fondo de las cuestiones geológias a partir de la mera forma. Así que no entienden bien la potencia pasiva del agua y consideran los ríos como agentes activos del paisaje. Tan activos que incluso les atribuyen la génesis de las llanuras por las que los ríos no hacen sino allanarse.

Pero como una imagen vale por mil palabras, aquí dejo este fantástico mapa de la Península que tan bien explica tantas cosas (original: aquí).

Profundidad del Moho bajo la Peninsula

Profundidad del Moho bajo la Peninsula

Prestad atención al mapita. Miradlo bien. Es una estimación de las profundidades del Moho, es decir, de la corteza continental, calculadas a partir de datos gravimétricos, es decir, de la aceleración de la gravedad en cada lugar. Volved a mirar. ¿Lo veis? ¿Veis cómo es más gruesa en las zonas de montaña y cómo más delgada en las depresiones del Ebro o del Guadalquivir? Aquí no hay duda ni vuelta de hoja posible. Es la depresión tectónica la que ha encauzado ambos ríos. 

En realidad una depresión tectónica no es otra cosa que la evidencia en superficie de un adelgazamiento de la corteza. Una cordillera evidencia un engrosamiento cortical. La corteza está hecha de rocas más ligeras que el manto y, como un corcho en el mar, aboya. Lo encontraréis mil veces explicado por ahí buscando isostasia.

isostasia

Así que lo que veis en el mapa de profundidades del Moho es esa profundidad de flotación de la corteza, y a groso modo será un reverso del relieve. Donde la corteza sea muy gruesa, se hundirá más pero necesariamente habrá montañas, y donde sea más delgada se hundirá menos y ahí habrá depresiones. Sobre esto, claro, puede haber variaciones locales debido a ligeras diferencias de densidad y otras cuestiones, pero en general, será así. Para que os resulte más sencillo comprobarlo pongo al lado un mapa de relieve de Iberia a escala semejante, y además fijo vuestra atención sobre otras dos adelgazamientos de la corteza en La Mancha y el norte de Portugal.  

Península- profundidad del Moho y relieve

Península- profundidad del Moho y relieve

La captura del Tajo-Guadiana

Por el adelgazamiento cortical de La Mancha se encauza el río Guadiana. El mapa no muestra ningún adelgazamiento equivalente que encauce el Tajo y a mi entener eso explica el encajamiento de este río y la captura por el Guadiana de la cuenca de La Mancha.

Guadiana por Bdajoz

Guadiana por Bdajoz

A partir de la frontera con Portugal, Tajo y Guadiana llevan cursos más o menos paralelos. En Badajoz, a unos 180 km de su desembocadura, el Guadiana discurre a 165 metros sobre el nivel del mar, mientras que 90 km más al norte, el Tajo a unos 125 m.s.n.m., se encaja bajo el famoso Puente de Alcántara, quedando esta población a 230 metros.

Tajo en Alcántara

Tajo en Alcántara

Unos 300 km Tajo arriba, este río discurre encajado también unos 100 metros bajo el Alcázar de Toledo, que está a 550 m.s.n.m.

Tajo en Toledo

Tajo en Toledo

También unos 300 km río arriba de Badajoz y a 90 km al sur de Toledo, el Guadiana desborda de modo permanente su propio curso en las Tablas de Daimiel, a unos 600 m.s.n.m.

Guadiana en Daimiel

Guadiana en Daimiel

Así que entre Alcántara y Toledo el Tajo recorre algo más de 300 km de distancia y salva 325 metros de desnivel, mientras que el Guadiana, recorriendo una distancia similar salva un desnivel de 425 metros. De este modo, el curso del Guadiana se dispone unos 40 a 150 metros sobre el curso paralelo del Tajo.

Según la lógica ésa de los niveles de base, la erosión remontante del rejuvenecido Tajo debería comerse la cuenca del Guadiana, sobre todo en su zona más alta, la del paisaje senil de La Mancha alrededor de las Tablas de Daimiel. Pero lo cierto es que los mismos geomorfólogos que de entrada admiten como base de su ciencia la paradoja de los ríos (aquí, páginas 26 y 27), cuando pasan a las evidencias, admiten también sin mayores reparos que la llanura machega formaba parte de la cuenca del Tajo antes de ser capturada por el Guadiana (página 41) y que esta gran captura tuvo lugar, precisamente en Cíjara.

En rayado, la cuenca del Tajo antes de la captura de Cíjara por el Guadiana

El pantano de Cíjara es el punto donde el Guadiana se acerca más al Tajo; 45 km más al norte está el pantano de Azután. Aquí el Guadiana hace un quiebro asomándose al norte. A la salida de Azután el Tajo se encuentra a unos 330 metros sobre el nivel del mar, y a la salida del pantano de Cíjara el Guadiana está a unos 370 msnm. Entre ambos pantanos, los puertos de San Vicente y Rey son pasos naturales donde los Montes de Toledo se allanan a los 800-900 metros.

¿Cómo  pudo el Guadiana con su nivel de base a 370 metros haber robado al Tajo una cuenca que desaguaba en un nivel de base a 330 ? Esta pregunta no la responden los geomorfólogos de modo directo, y lo que hacen es marear por los montes de Toledo, cual si fuera Babia. Lo mejor es ir allí mismo y verlo nosotros.

Captura Tajo Guadiana en Cíjara

Lo que muestro en la imagen Google de arriba son los indicios con los que los geomorfólogos arman la captura.  Al norte y al sur de los Montes de Toledo se disponen acumulaciones de sedimentos semejantes y de la misma edad. Además, estos sedimentos, separados aquí por los Montes de Toledo, encuentran continuidad hacia el este, en las tierras del Toboso y Alcázar de San Juan, por donde dicen que anduvo el Quijote. O sea, que vienen a ser lo mismo, partes de una misma cuenca del viejo Gran Tajo. Pero justo en este lugar los sedimentos al sur de los Montes están, como véis, comidos por una multitud de valles interdigitados, un acarcavamiento que denuncia la fabulosa erosión remontante del Guadiana. Los geomorfólogos creen que antes de interponerse los Montes de Toledo, el desague del Ciguela, el Zánjara o el Jabalón se hacía por esta zona, por Puerto Rey y Puerto San Vicente hacia el Tajo.  Hasta que un afanoso Guadiana remontándose a si mismo socavó el paso de ese afluente y robó sus aguas para su propio rehalce y señorío, ¡Olé su tronío!

Una historia excelente, pero tan falsa como la de la Navidad. Es lo que pasa con Papá Noel, que si empiezas con las preguntas, el asunto se viene abajo. ¿Porqué se encaja el Tajo pero no remonta? ¿Por qué remonta el Guadiana pero no se encaja? ¿Por qué un nivel de base a 370 erosiona los depósitos a 600 o 700 metros pero un nivel de base a 330 no es capaz?

Bueno, podeis verlo en el mapa de arriba. Lo que dio al Guadiana el desague de la Mancha no fue su poderoso instinto remontante sino el adelgazamiento cortical entre los Montes de Toledo y Sierra Morena. Las aguas del Cigüela, Zánjara y Jabalón se allanaron a la cuenca del Guadiana porque eso es lo que hace el agua, discurrir en favor de la máxima pendiente. Mucho me temo que el Tajo sea hoy un relicto de lo que fue, el recuerdo de una depresión cortical en desarticulación y susceptible de ser rápidamente cuarteada.  El río todavía canaliza las aguas de una cubeta topográfica, pero las distintas partes ya no están articuladas entre sí por el río, sino que comienzan a repartirse y jerarquizarse conforme a las líneas estructurales de las fallas, sobre todo en la mitad oeste de la cuenca. El Tajo se está convirtiendo en un río estructural, con una red hidrográfica jerarquizada por fallas.

segmentacion del Tajo

Un río estructural está sometido al sustrato. Y el grado de sometimiento del Tajo se aprecia en el cluse o cruce del Monfragúe. Sin la ayuda del estructural Tietar, un río que funciona como cuenta perimetral del Sistema Central,  el Tajo sería incapaz de cruzar siquiera este sinclinal, y quedaría atrapado por este relieve apalachiano, un simple relieve residual.

Cluse del Tietar-Tajo en Monfragüe.

Cluse del Tietar-Tajo en Monfragüe.

El futuro Duero-Mondego. 

Aunque la definición sea muy mala, vale la pena verlo aumentado.

detalle de profundidades del Moho en el NO

detalle de profundidades del Moho en el NO

Es el detalle del adelgazamiento cortical que enlaza la Meseta con el Atlántico apuntando por el suroeste hacia la fosa de Coimbra, en Portugal, y por el noreste hacia Benavente, donde confluyen los ríos Tera, Órbigo, Esla y Cea, entre un quinto y un cuarto del caudal del río Duero y donde se encuentran las lagunas endorreicas de Villafáfila.

futuro Duero-MondegoComo se ve en la línea blanca de trazos (1), poca distancia resta entre el Dão y los Arribes del Duero, los cañones por los que el río mesetario se despeña en su curso bajo portugués. Sin embargo, este paso fluvial es imposible precisamente por el profundo tajo de los Arribes. Pero si la actual depresión en Benavente se desplazase 100 km hacia el sur, hasta Salamanca, ya no habría barrera alguna para la unión de Duero y Mondeo (2). ¡Qué cosas! ¡Coimbra y Salamanca hermanadas al fin por el mayor río peninsular!

.. quien lo viera…

 

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46. El consumo de agua en España

Aún con una población de siete mil millones de personas, el caudal medio del río Miño se bastaría para dar de beber a todo el mundo. De hecho, la capacidad embalsada de la cuenca hidrográfica del Miño-Sil, -unos 3,03 km3– basta para acumular el agua que la población del planeta necesita beber en un año. Por supuesto, en nuestra vida diaria usamos el agua para otras muchas cosas, como cocinar, lavarnos, llenar piscinas o regar jardines, pero aún así la capacidad embalsada en España, -unos 56 km3-, sería suficiente para almacenar el agua de novecientos millones de personas durante un año con un uso personal de unos 170 litros diarios, que es el actual consumo doméstico medio de los españoles.

Pero esta aparente abundancia es engañosa. El consumo doméstico representa en torno a un 10-15 % del consumo total de agua; la mayor parte -alrededor de un 80 %- se destina a riego agrícola y en torno a un 5 % es consumo industrial. Así, los 170 litros se convierten en 1700 litros por persona y día, unos 28 km3 de agua consumida cada año en España, Además, este consumo no cuantifica las pérdidas por transporte, difíciles de calcular pero que se estiman entre un 10-20 % en los ámbitos urbanos y puede que más en el transporte para riego. El consumo final de 30 Km3/año supone algo más de la mitad de la capacidad de embalse del país, que dispone de una capacidad de acopio para algo más de año y medio. ¿Es esto suficiente? ¿Qué posibilidades tenemos de aumentar el consumo?

Las precipitaciones medias en España peninsular son de 650 l/m2 y año, y la superficie es de unos 480.000 km2, lo que resulta en unos recursos potenciales absolutos de 312 Km3. No obstante, a estas lluvias hay que restarles la evaporación del agua del suelo por el calor y por la respiración de las plantas. Estas pérdidas se evalúan mediante la evapotranspiración potencial –ETP- que en España alcanza valores muy altos, mayores de hecho que las precipitaciones en buena parte del territorio. Por supuesto, la ET-real no puede ser mayor que las precipitaciones, de modo que en Galicia, donde el balance hídrico es positivo la ET-real se ajusta a la ETP, y en la vertiente mediterránea, donde el balance es negativo, la ET-real se ajusta a las precipitaciones.

Con valores mayores de ETP que de precipitaciones las lluvias se evaporan y los suelos se secan, por lo que –salvo el caso de lluvias torrenciales, que generan otros problemas- no llega agua a los embalses y se produce la sequía. En todas partes -incluso en Galicia o la cornisa cantábrica- los suelos se secan en verano y los ríos pierden caudal, a la vez que la demanda de agua para consumo humano y agrícola aumenta por causa del calor.

Así que de los 312 Km3 de lluvias medias que cada año caen en España, solo un tercio, unos 100 km3 llegan a los ríos y pueden ser embalsadas. Si descontamos un 25 % de mínimo caudal ecológico para que los ríos y los ecosistemas que dependen de ellos no desaparezcan convertidos en acequias y desiertos, tenemos cada año circulan por nuestros ríos 75 km3 embalsables, de los que consumimos el 40 %.

Pudiera parecer que todavía hay margen para aumentar el consumo y volumen de agua embalsada, pero en España tenemos ya más de 1200 presas, más que cualquier otro país europeo y sólo somos superados por países gigantescos como USA, China o India. El caso es que los mejores lugares para construir presas ya las tienen y con la configuración de nuestros ríos y cuencas, el embalsado de aguas fluviales está próximo al límite de utilidad económica. Además, las zonas de excedente y déficit hídrico –Galicia y cornisa cantábrica por un lado y el Levante mediterráneo y Andalucía por otro- están en extremos opuestos de la Península, separadas por zonas montañosas que convierten los trasvases en empresas ruinosas.

Así pues, el consumo de agua actual, -que supone casi un 60 % de la capacidad de embalse-, está ya en el límite operativo que imponen las fluctuaciones meteorológicas anuales y su crecimiento se acerca al límite de marginalidad económica, de modo que ya no solo constituye una amenaza para la vida de las zonas húmedas y estuarios, sino que entra en competencia con el aprovechamiento del agua embalsada para la producción de energía hidroeléctrica y señala el punto de inflexión en el que las políticas de oferta deben ceder el paso a las del lado de la demanda, es decir, de la racionalización del consumo.