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82. O Seixal: un cordón litoral sobre unas antiguas salinas en Tegra/A Garda.

O Seixal es un cordón de cantos cuarcíticos en el litoral atlántico del Tegra, más o menos a medio camino entre el puerto de A Garda y la desembocadura del Miño. En vez de los grandes bolos de granito formando los acostumbrados coídos que jalonan la costa rocosa de cabo Silleiro al Miño, en estos 600 metros de costa nos encontramos con este colorido canturrial.

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O Seixal es llamativo. Es verdad que en varios puntos de la costa de Oia pueden verse playas de cantos cuarcíticos, pero estas playas se encuentran siempre en desembocaduras de ríos -Mougás o Broi- que han sido los que aportaron los cantos. La génesis de este Seixal es muy diferente.

Seixal

Extensión de O Seixal

No hay río alguno en O Seixal, de modo que este cordón litoral es transgresivo. Algunos cantos, además, recuerdan mucho a los de las terrazas del Miño, así que lo más probable es que se trate de una vieja terraza erosionada, es decir, que los cantos fueran de una terraza bajo el nivel del mar actual erosionada por el oleaje y transportados hasta su posición actual por ese mismo oleaje para formar una playa.  A qué profundidad bajo el nivel del mar actual estaba situada esta terraza es algo imposible de contestar.

O Seixal se encuentra hoy muy menguado. Al parecer, la gente se lleva estos bolos de cuarzo por los motivos más peregrinos y lo lleva haciendo cientos o miles de años. Según algunos, nada menos que 120.000 años… Pero no, no es para tanto.

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Recorte de un Roteiro do litoral Guardés de la asociación Anabam, de 2001

Lo de los 120.000 años viene de que en este Seixal es muy habitual encontrar piedras talladas con un tipo de industria paleolítica, en concreto de tipo achelense superior, característica de más o menos de hace unos 140-100k años. Como hace 120.000 años más o menos la línea de costa estuvo por donde está hoy y no volvió a esta cota hasta hace unos 8.000-2.000 años (que todavía no hay acuerdo), pues hubo quien supuso que O Seixal era un cordón litoral relicto del penúltimo interglaciar apenas removido por la transgresión generada en este interglaciar en el que nos encontramos y que comenzó hace unos 16.000 años.

O Seixal cerca de Fonte Quente. Algunos cantos rotos señalados con círculos.

O Seixal cerca de Fonte Quente y cantos rotos señalados con círculos. ¿Alguno de estos fue usado como herramienta?.

Pero todo este suponer lo desbarata por completo, claro, la aparición de las salinas (parece que romanas) bajo el cordón. Esperemos que se llegue a hacer una datación precisa y contrastada de las salinas del Tegra y no tengamos que esperar otros 32 años para una segunda investigación. Sería de agradecer también una investigación de los niveles por debajo de las propias salinas. ¿Acaso hay otro nivel de cantos cantos, tierra vegetal, xabre? Por el momento, y a falta de las conclusiones de los arqueólogos de Gabinete de Arqueología que excavaron el yacimiento, parece que O Seixal lleva ahí puesto unos dos milenios; de lo que había antes, ni idea.

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A ojo de buen cubero, la salina de se encuentra aproximadamente de 1,5 a 2 metros por encima del nivel medio de marea alta actual, y a esa altura está siendo erosionada por las tormentas invernales, lo que nos hace pensar que o bien cuando funcionaba el nivel de marea alta era menor que el actual o bien las tormentas entonces no eran tan potentes como lo son hoy o bien ambas cosas. En cualquier caso, la datación preliminar es coincidente con otros muchos yacimientos romanos litorales hoy en erosión o con estructuras bajo el nivel del mar actual, como aquel millario de Pontevedra que arrancaron sin mayores contemplaciones bajo el nuevo puente de O Burgo, las salinas de Vigo o Adro Vello en O Grove; así, que me acuerde…

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Concretar si la salina se constuyó y abandonó siglo arriba o abajo tiene gran importancia arqueológica, pues no es lo mismo que la salina fuera, por ejemplo, anterior a las guerras cántabras y la plena romanización o posterior, o incluso tardo-romana, o vete tú a saber, incluso sueva.  La interpretación histórica sería muy distina. Desde un punto de vista geológico, en cambio, no sería tan relevante, y solo importa como un dato más para detallar la curva de variaciones de nivel del mar y reconstruir las condiciones ambientales de la costa.

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Lo que sí es de interés para la investigación arqueológica y puede que geológica es que según las primeros noticias de estas salinas por Antón Ferreira y Antonio Español, en 1983, se extendían desde el norte de A Garda hasta el Puntal, en la desembocadura del Miño, donde hoy todavía se conservan a la vista algunas pesqueiras que nadie sabe cuándo comenzaron a usarse ni cuándo se abandonaron. Y la salina ahora excavada en O Seixal, por ejemplo, tenía un mínimo de 240 metros y una anchura de 20. Esto es un establecimiento industrial, ¿para qué? La explicación inmediata es que la sal era destinada a salazón, y ya rizando el rizo a salazonar las capturas de las pesqueiras del Miño. Puede ser. Yo solo quiero apuntar que la sal ha sido un producto muy empleado en metalurgia. Al menos, que no deje de valorarse esa posibilidad…

Otra cuestión que no me resito a comentar es que las piezas talladas se encuentran solo en la superficie del cordón activa (habitualmente removida por el oleaje) y no en su interior.

Corte de O Seixal transgresivo sobre la salina mostrando la zona superior activa color blanca)

Corte de O Seixal transgresivo sobre la salina mostrando el nivel superior activo (color blanco) y el inferior estable (gris-negro)

Es decir, que esas supuestas piezas achelenses –que sólo aparecen en la zona superior activa de la playa- no son contemporáneas del mundo romano en el que por el momento parecen encuadrarse las salinas, sino posteriores a ellas y posteriores a la transgresión del propio cordón litoral: ¿tardo-romanas entonces… medievales… modernas? La cuestión es más divertida de lo que parece y tiene relación con la enorme cantidad de equívocos que arrastran los estudios geológicos sobre las terrazas del Miño. Me explico.

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Herramientas bastante burdas en el MASAT presentadas como “picos”

En el museo del Tegra se exponen unas herramientas líticas bastante burdas encontradas en la citania que prueban su uso corriente por sus pobladores. En realidad, por toda la región se han encontrado desde antiguo tantos restos líticos arcaizantes que algunos arqueólogos propusieron clasificar como un tipo de industria local, el camposanquiense, para intentar acotar este desbarajuste tecnológico tan contrario al ordenado y secuencial progreso de la historia entendida como evolución. El resultado fue un pupurri infumable de disparates y errores de bulto en la interpretación arqueológica de yacimientos como O Seixal o las terrazas del Miño, errores que se trasladaron por medio de las dataciones a los estudios geológicos. Y copio estos párrafos de un trabajo de 2011 sobre la historia del camposanquiense :

También influyen los estudios geológicos de Lautensach (1945), Zbyszewski (1943), Feio (1948) y Teixeira (1952), aunque sus dataciones relativas y los lugares donde ubican las terrazas fluviales y marinas son tan dispares y difieren tanto entre ellos que acaban siendo de imposible uso. 

Es a partir de las controvertidas excavaciones del yacimiento de Budiño, descubierto por Nonn (1964) y excavado por Aguirre (1963-1964), Vidal Encinas (1980-1981) y Méndez (2007), cuando se pone en evidencia que existen en el área los vacíos que los autores anteriores rellenaron en falso. Budiño se documenta con una ocupación en el Pleistoceno Medio (Achelense) y otra en el Musteriense. Aunque la problemática de Budiño siguen siendo sus fechas, con un claro desfase entre su tipo de industria (arcaica) y su datación absoluta (24700-16000 a.C.) (Butzer, 1967). Se ha dicho de este yacimiento que tiene una cultura lítica del Paleolítico Inferior y una cronología del Paleolítico Superior

Aunque tampoco faltaron arqueólogos que ya antes de las dataciones radiocarbónicas advirtieron de que las tecnologías y herramientas primitivas, incluso paleolíticas, siguieron usándose hasta el siglo XX, lo cierto es que la datación e interpretación geológica de las terrazas marinas y fluviales en Galicia está absolutamente desquiciada por la aplicación de unas dataciones siempre problemáticas a unas interpretaciones sedimentarias basadas en idealizados esquemas evolutivos lineales, se aplique esta linealidad al mencionado progreso industrial en las herramientas humanas o a la irreal secuencia altimétrica de terrazas y rasas.

Habrá más.

29/12/2015

Dos días después de publicar esta entrada me dí de bruces con un mapa de 1810 que añadía una precisa y preciosa información gráfica sobre la hidrodinámica en O Seixal. Lo cierto es que era consciente de la barrera y había visto las fotos del oleaje rompiendo en Google Earth, pero al ver dibujada la barrera en la carta náutica de Antonio Alcalá Casado con tanta precisión y coincidencia con la extensión del cordón ya no pude negarlo: el oleaje de tormenta en la zona rompe a 250 metros mar adentro del cordón, y por tanto la energía en O Seixal es menor. Así que en este tramo de costa protegida no tenemos los grandes bolos graníticos de los coidos que enocntramos en toda la costa de sde Cabo Silleiro hasta el Miño, sino cantos de cuarcita.

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Foto de Google Earth a la izquierda tomada en noviembre de 2001 y detalle del mismo tramo de costa de una carta náutica de 1810 en el que se muestra la barrera natural paralela al Seixal.

Detalle de una Carta

Detalle de una Carta de 1758 de Gonçalo Luis da Silva Brandao en la que se señala (encima de B) el oleaje rompiendo sobre O Seixal, aunque de peor modo.

Pensaba hacer una entradilla sobre el asunto con algunas otras cosas de interés de la morfología de la costa en torno a la desembocadura del Miño, pero como no acabo de sacarla, lo añado aquí mismo.

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La hidrodinámica del oleaje explica la extensión de O Seixal, aunque sigo teniendo dudas sobre si los cantos provienen de antiguas terrazas -como se supone que ocurre al sur del Miño, en la costa portuguesa- o han sido enteramente rodados por el oleaje. En cualquier caso, me da una nueva pista sobre las escandalosas diferencias en la morfología de la costa al norte y al sur del Miño.

 

 

80. Tegra en A Guarda, ¿un castro blanco, rojo y azul es un problema estético o metalúrgico?

Hace un par de semanas hice visita al Tegra, esta vez guiado por Leo González, arqueólogo y guía del Monte. Si puedo volveré, vale la pena, de verdad. Leo muestra a os visitantes las reexcavaciones del poblado de Mergelina, de hace ya casi un siglo y que habían quedado semiabandonadas hasta hoy.

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Poblado de Mergelina del Tegra en plena campaña de reexcavación.

Recomendabilísimo.

Una de las cosas que más me sorprendió del poblado del Tegra fue saber que las casas estaban encaladas por dentro y por fuera. ¿A que nunca habíais imaginado un castro blanco como un peblo andaluz? Pues así los podéis imaginar desde ahora, al menos el del Tegra (y algún otro, me dicen…) aunque hay que reconocer que el del Tegra es un castro muy especial…

Bien. Mi sopresa por el encalamiento del Tegra va más allá de la estética y me plantea un serio problema minero: no hay calizas en A Guarda ni en todo el Baixo Miño. De hecho, para llegar a las calizas más cercanas tenemos que remontar el Miño hasta Portomarín, en Lugo o bien costear por mar hasta Figueira da Foz, casi doscientos kilómetros nada fáciles en cualquier caso.

Tegra y calizas

Por si alguien no se acuerda, la cal se hace calcinando en horno la caliza CaCO3 o la dolomía (CaMg)CO3, que son carbonatos; se libera CO2 y queda un residuo de óxidos de Ca y Mg (CaO/MgO). La cal es uno de los componentes del cemento y tiene múltiples usos industriales …y metalúrgicos.

Hay, sin embargo, otra posibilidad: que los grovios de Tegra blanquearan con caolín Al2Si2O5(OH)4, que es una arcilla, es decir, un armazón laminar de sílice (SiO2) reforzado por cationes metálicos (Al) y débilmente unido a otros armazones semejantes por aniones (OH-).

frente caolinítico de alteración sobre sustrato rocoso.

frente caolinítico de alteración en un depósito de terraza sobre sustrato rocoso.

Hay varias minas de caolín en las faldas del Tegra y el valle del Rosal. Todas estas minas fueron originadas por la meteorización del granito o de las terrazas del Miño, un asunto que tiene mucha más enjundia de la que parece y que otro día discutiré.

En la propia falda del Tegra, al oeste, es decir, cara al océano, una conocida fuente de A Guarda se llama Fonte da Cal,  y la calle donde se encuentra se llama Rúa da Cal. Está claro que este topónimo hace referencia a los caolines de la zona y no a auténtico óxido de calcio. Por si fuera poca pista, un poco al sur una gran nave de una empresa cerámica que en su día minó estos caolines conserva en pie la chimenea del viejo horno.

No es difícil diferenciar caolín de cal. Podemos hacer un difractograma para determinar la composición mineralógica, pero en realidad basta con someter el revestimiento a un ataque ácido débil para disolver la cal (básica) que burbujea a la vista incluso con el zumo de un limón (ácido cítrico), mientras que el caolín ni se entera (la sílice es en sí un ácido). Es de esperar que de la Peña, que fue quien dirigió la excavación de los años 1980, hiciera alguna comprobación, pero lo cierto no hay noticia de análisis alguno. (!!)

La ausencia de las analíticas más básicas de los revestimientos hallados en Tegra me resulta escandalosa y muestra la precariedad que rodea la investigación arqueológica, limitada casi siempre a una mera exhumación de piedras y objetos para su almacén. Pasa la excavación, quedan los restos excavados amontonados en algún almacén del Estado, ¡y a pudrirse!

Y determinar con seguridad si es o no cal lo encontrado en Tegra tiene mucha importancia, porque la cal es, al fin y al cabo, un material de construcción que se utiliza de forma tradicional donde hay fuentes locales de aprovisionamiento, y este no es el caso.

La cal es un producto pesado y por tanto muy susceptible a los costes del transporte. Y no solo es un granel pesado. La cal debe transportarse en seco pues si se humedece reacciona y se estropea, y por tanto es un un problema transportarla en barcos, donde hay que guardarla del agua del mar y de la lluvia. Como demás graneles, la cal debe transportarse como lastre, o en cualquier caso en las bodegas inferiores para no compremeter la estabilidad del buque, pero cualquiera que haya navegado en un barco de madera sabe que en el fondo del barco siempre hay agua… O sea que la cal debería transportarse en ánforas o cualquier otro recipiente estanco, lo que la haría más pesada aún. Como quiera que fuese su transporte implica un gran volumen comercial a larga distancia, solo se entiende dentro de una ruta muy frecuentada.

La cal de Tegra implica un transporte de -como mínimo- doscientos kilómetros de un material delicado y sumamente pesado para que la ciudad del Tegra pudiera relucir en lo alto del monte, haciéndose visible en kilómetros. Es una impresionante declaración de riqueza y poder.

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Cumbre del Tegra desde Camposancos y área ocupada por el castro

Pero lo cierto es que las viviendas del Tegra no solo estaban encaldas, algunas estaban encaladas de rojo, y otras… ¡DE AZUL!

Y ésto ya es demasiado…

El azul no es un color habitual en los edificios en ningún lugar del mundo. Hay muy pocos minerales azules y tallables y los más comunes son, de hecho, tan raros, que son semipreciosos: la lazurita (un raro silicato que Chaluen en el Atlasda el azul al lapislázuli) y la azurita, un carbonato de cobre. Que yo sepa, no hay lapislázuli en la península, y no demasiada azurita. Me resulta impensable que los habitantes del Tegra, por muy ricos que fueran, hubieran mezclado azurita con cal para pintar sus casas. Además, la azurita se transforma en malaquita (verde) al hidratarse, y así, como malaquita, la habría encontrado de la Peña al excavar hace treinta años.

Fuera de estos dos, el único tinte azul conocido de la antigüedad es la púrpura azul (2 Cr 2.14) que los fenicios inventaron a partir del Murex, una caracola mediterrránea que sí, hace dos mil años también se encontraba en las costas de Galicia (cosas del cambio climático, je!). Pero la púrpura azul es un tinte orgánico y se degrada con mayor facilidad aún que la azurita en malaquita. No se conocieron otros tintes azules en el Mediterráneo y Europa hasta la llegada del Índigo en la Edad Media. Solo siglos más tarde, con el desarrollo de la química europea, los azules se multiplicaron y volvieron accesibles.

¿Qué es entonces ese misterioso azul del Tegra? Está claro que sólo saldremos de dudas analizando esos revestimientos, pero en la tormenta de dudas que me generó esa noticia de revoque azul del Tegra, la única posibilidad que acierto a imaginar pasa por la metalurgia.

Metalurgia del oro de primario de A Grova.

La copelación es una técnica metalúrgica aplicada desde la antigüedad para el beneficio de la plata incluida en la galena (aquí, sobre su uso en el mundo turdetano/tartésico), y fue el método de refino más utilizado para la plata y el oro hasta la Edad Moderna. Hoy la copelación se sigue usando como método analítico para medir la pureza de oro, pues esta técnica de refino es todavía la de mayor eficacia, rebajando las impurezas al 0,01 %, (esta concentración es hoy el oro de 24 kilates).

El refinado mediante copelación aprovecha la afinidad del oro y la plata por el plomo para lavar y separar los metales preciosos de otros, como por ejemplo del cobre o del hierro.

En A Grova, estando el oro primario incluido en la calcopirita y pirita, lo primero a hacer sería tostar en horno los sulfuros para volatilizar el azufre (y el arsénico) y oxidar hierro y cobre. Así lograremos liberar las partículas de oro de los cristales de calcopirita (CuFeS2) o pirita (FeS2), obteniendo como resultado un concentrado metálico formado por óxidos de hierro, cobre y oro libre. Hecho esto, deberíamos mezclar esos óxidos con plomo y fundirlos en horno a unos 330 ºC. El plomo así derretido capturará el oro y podemos verterlo en una pequeña vasija o copela. Calentando de nuevo la copela en un horno bien aireado a 900 ºC, oxidamos el plomo convirtiéndolo en litargirio o óxido de plomo (PbO), que funde a unos 890 ºC, decantando el oro sólido al fondo de la copela. Si la copela es porosa, el litargirio fundido se infiltrará en los poros, y nos bastaría raspar el fondo de la copela o romperla para sacar el oro. Cuando las cantidades a copelar son grandes no utilizamos copelas, sino que disponemos los óxidos y el plomo en lechos de cal dentro del horno.

Hay que entender que esto es como las recetas de cocina, muy fácil de decir, mucho más complicado  de hacer. Un arte. 

Según algunos tratados europeos de los siglos XVII o XVIII, las mejores copelas eran mezclas de cal y espinas de pescados machacadas o huesos (fosfato cácico) e incluso cuernos de un determinado animal. Lo cierto es que en las copelas de arcillas el plomo reacciona con los silicatos y no se puede recuperar. Parte del oro podría ser arrastrado por ese plomo y quedar atrapado de nuevo en los silicatos de la copela. Utilizando cal, que no reacciona con el plomo, sí podemos reutilizar el plomo en otro nuevo ciclo de refino y de este modo tampoco perdemos oro.

El rojo: minio.

Y ahora los colores, empezando por lo más fácil: el rojo.

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Hay muchos pigmentos rojos naturales, empezando por los óxidos de hierro, o cobre, pero probablemente el más característico de todos sea el minio o plomo rojo (Pb3O4), que se utiliza como protector de la corrosión de hierros y como pigmento de pinturas. El minio tiene un vivo color bermellón y era más que conocido por los romanos.

La cuestión es que si nos pasamos en la oxidación del plomo o no alcanzamos suficiente temperatura, en vez de litagirio (PbO) obtenemos minio. El minio sería sin duda el mejor pigmento para enrojecer la cal si Tegra fuera esa ciudad que yo creo que fue. Todo será cuestión de hacer un pequeño análisis… un semicuantitativo… una fluorescencia de RX, un DRX…

El azul: cobre. 

Lo del azul apunta directamente al cobre. El óxido de cobre o cuprita (CuO2) es rojo, el óxido cúprico o tenorita (CuO) negro o gris, la calcosina (Cu2S) gris, con irisaciones azules, la covellina (CuS) azul. El cobre oxidado da rojos, el reducido verdes y azules. El problema es que el azufre en contacto con la cal y agua generara yesos, provocando la ruina de los encalados. Incluso reduciendo el cobre en forma de carbonato, mucho menos soluble que los sulfatos, el color es muy susceptible a las condiciones ambientales y la humedad, como vimos que ocurre con la azurita y malaquita. Lo ideal sería lograr un hidratado de cobre azul (para que no se altere con la humedad) y aislarlo para que no se combine tampoco con otros iones; o sea: la crisocola.crisocola

La crisocola, que se creía una arcilla, parece ser una mezcla de hidróxido de cobre azul o espertinita Cu(OH)2 y un vidrio aluminoso, una especie de ópalo sucio (SiO2·Al2O3) cuyas impurezas pueden amarillear la espertina dando un color verde al conjunto. Como ocurre con muchos minerales amorfos, en realidad no hay una estequiometría precisa para la crisocola y hay quien se pregunta si es de verdad un mineral o a qué se debe llamar así. Por lo que a mi respecta, lo que se describe es un vidrio de color azul en el que la sílice le ofrece resistencia y protección y el hidróxido de cobre pone el color. Para generarlo en un horno solo se necesita un óxido de cobre y una arcilla hidratada de sílice y aluminio. Una caolinita pobremente cristalizada, como las que se encuentran en los yacimientos de alteración del Baixo Miño sería perfecta.

Lo curioso de la crisocola es que es un mineral reconocido desde antiguo, ya mencionado por Teofrasto en el siglo IV AEC. El naturalista y filósofo griego, que le dio su nombre al mineral, la criso-cola era, literalmente, un pegamento de oro, sea lo que sea lo que esto signifique. En cualquier caso, el nombre de este silicato de cobre remite directamente al trabajo del oro…

El Tegra sobre el Minio: malentendidos históricos y errores mineros.

Esquina de la muralla del castro descubierta este verano tras un pequeño incendio.

Todavía queda mucho por aclarar en el Tegra, pero todos coinciden con que no es un asentamiento corriente. Diez o veinte veces mayor que la mayoría de los castros, la ciudad del Tegra se recoge tras una muralla casi testimonial, apenas un muro defensivo, sin foso. Comparada con pequeños castros como el de A Cabeciña, un auténtica fortaleza, el castro de Tegra es una ciudad abierta.

Altiva sobre la boca del Miño, la gran ciudad del Tegra estaba ahí para controlar los tráficos de salida y entrada al gran río de la Gallaecia. La figurilla de Hércules perdida en los años setenta sugiere un trato singular con Cádiz, el centro de comercio entre el Atlántico y el Mediterráneo. El desarrollo urbano, la abundancia de trisqueles, la holgura de las viviendas y la calidad de los encontrados señalan al Tegra como una centro económico y político de la zona. Todo apunta a una importante concentración de riqueza y poder en un tiempo muy determinado: el cambio de era. ¿Y qué podía haber dado la fugaz riqueza e importancia al Tegra sino la minería? En los cercanos montes de Tomiño y  a lo largo de decenas de kilómetros Miño arriba y luego por el Sil, quedan los restos de centenares de minas romanas. ¿Podemos mirar el Tegra sin mirar al Miño? ¿Y podemos mirar el Miño sin ver las minas?

Justino Frontino, un autor romano que vivió probablemente en el siglo II, escribió un resumen de una célebre obra del historiador Pompeyo Trogo, contemporáneo de Augusto. Este desconocido Justino, del que no sabemos nada, fue confundido durante la Edad Media con Justino Martir y gracias a este malentendido su librito mereció la atención de los monjes, que lo copiaron y preservaron para la posteridad, y hoy podemos leer que según Justino/Trogo, la Gallaecia…

…produce abundancia de cobre y plomo, así como de minio, que ha dado nombre a un río proximo [¿a las minas?]. También es muy rica en oro, por lo que a veces se sacan los terrones de oro con el arado.

¿Es esta explicación original de Trogo o fue una aportación de Justino? Fuera como fuese, esta explicación del origen del nombre del Miño fue repetida durante siglos por otros recopiladores, como el celebérrimo e imaginativo docto romano-visigodo San Isidoro, y en reconocimiento a tantísima autoridad fue admitido desde entonces como hecho probado que el Miño era el río rojo de minio. Sin embargo, Galicia y en concreto el entorno del Miño no es especialmente abundante en cobre , y el plomo es escasísimo en todo el país, de modo que ante el evidente error, hoy los modernos etimólogos han decidido negar la causa minera del nombre del Miño y remontar su nombre hasta sus fuentes indoeuropeas para proponer que Miño seaun hidrónimo pre-romano que signifique precisamente río, de modo que el río Miño sería algo así como el río River.

Total, que por rechazar una confusión, admiten otra.

Tampoco me voy a meter en etimologías, pero yo entiendo que una confusión es casi siempre un cruce de caminos. Por ejemplo, Plinio, que llamaba Minio al Miño, también llamaba minio de forma genérica al cinabrio y al óxido de plomo, lo que puede llevar a confusión del lector, si bien Plinio distinguía el minium (cinabrio) del secundario minium (tetróxido de plomo). El caso es que tanto el cinabrio como el óxido de plomo son tintes rojos y ambos sirven para separar el oro, así que ¿porqué no nombrarlos igual? ¿Acaso no llamamos gasolina al gasoil, cristal al vídrio o goma al caucho?

Es imposible que a Plinio, que fue inspector de minas y nos legó la más detallada descripción de la minería romana del oro del noroeste peninsular, se le escapase la homonomía entre el nombre del río Miño y el de los tintes rojos de plomo y mercurio usados en el beneficio del oro que él conocía de sobra. ¿Acaso entendió Plinio que el Miño aludía al río rojo, cobrizo o miniado de su aguas? Entonces, Plinio, que a diferencia de Justino sí estuvo en Gallaecia y vio las minas funcionando, no consideró necesario añadir aclaración alguna pues para él no había error, del mismo modo que cuando en A Guarda llamaban cal al caolín puede que confundiesen términos, pero en realidad no se equivocaban pues con caolín encalaban.

Mapa de distribución de las explotaciones auríferas del Noroeste en relación a las vías romanas. En sombreado amarillo la zona de la Via Nova estudiada

Mapa de distribución de las explotaciones auríferas del Noroeste en relación a las vías romanas. CSIC.

No fue el minio el mineral que tiñó de rojo las aguas del Miño pero los millones de toneladas de sedimentos rojizos lavados de las terrazas del río bien pudieron lograr un efecto semejante. De la confusión en los términos no debe concluirse la falsedad general. Al contrario, a menudo la confusión nos pone en la pista de una realidad mayor que nuestro conocimiento. Nos confunden los cruces por la cantidad de caminos, no porque el cruce en sí sea falso ni lo sean los caminos que desconocemos. Colón no llegó a las Indias pero eso no niega la redondez de la Tierra. Yo creo que la minería del oro es la pista que debemos seguir para entender la gran ciudad del Tegra, en el cruce del Miño y el océano.

Quizá sus habitantes pintaron sus casas con la evidencias de esa minería. Bastaría un pequeño análisis para sacarnos de dudas.

A ver…

UN APUNTE SOBRE A FONTE DA CAL Y LAS CONFUSIONES.

Ya lo avisé, las confusiones suelen aparecer donde se cruzan significantes y se suman significados.

Repasando un librito medio extraviado (Microtoponimia de A Guarda de J.L. Lomba), releo que el topónimo A Cal no hace referencia a ninguna arcilla de encalado, sino a un canal, o incluso a un pequeño camino, un sendero. La Fonte da Cal sería por tanto una fuente que vierte o es abastecida a través de un pequeño canal, y en consecuencia la rúa da Cal sería “el camino que lleva a la Fonte da Cal”, aunque también podría ser al revés: “la calle del Camino”  y “la fuente que está en la calle del Camino”.

¡Ay, qué flaca es la memoria y qué burlonas las etimologías!

69. La vía monumental del castro de Tegra. A Guarda.

¡Vaya sorpresa! Esperaba cualquier cosa antes que esto.

El castro del Tegra es el más visitado y conocido de Galicia. Es excepcional por su tamaño (unas 20 hectáreas… hasta ahora) y por su localización, en la cumbre del monte de Santa Tegra, dominando la desembocadura del Miño.

Tegra vista desde el Este

Tegra vista desde el Este

Pero este singular castro, uno de los primeros en ser investigado por arqueólogos profesionales y declarado Monumento Histórico Artístico en 1931, fue habitado apenas un siglo, coincidiendo con la inclusión más o menos pacífica de Galicia en el Imperio Romano. La población de la ciudadela del Tecla viene a coincidir con el periodo que media entre la campaña de César en la costa de Galicia en la que sometió a vasallaje a los Calaicos y la reforma territorial/administrativa de Vespasiano que concedió a las provincias hispanas el derecho latino casi siglo y medio antes que al resto del imperio dio al rural noroeste hispano un insospechado protagonismo municipal .

Bueno, pues este rollo es lo que tenía en la cabeza cuando, el otro día, tras años de no pisar el Tegra, pasé por allí con la idea de echar un vistazo a esto que veis:

escalón topográfico cruzando en castro de Tegra

escalón topográfico cruzando en castro de Tegra

Como os podéis imaginar esperaba encontrar indicios de minería, ¡un filón aurífero en medio del Tegra! Pero no. La sorpresa fue aun mayor.

Recorrí el escalón de arriba abajo. Tras leer esta entrada, seguro que lo haréis de abajo arriba. Pero yo lo hice así. Y bueno, pero desde arriba, el escalón apenas se intuye.

1.- escalón topográfico del Tegra en la parte alta apenas reconocible

1.-.escalón topográfico del Tegra en la parte alta apenas reconocible

De hecho, ni siquiera en la mejor foto aérea  de la zona, que es la del Sixpac, se aprecia el escalón.

imagen Sixpac del escalón en la zona del castro del Tegra

imagen Sixpac del escalón en la zona del castro del Tegra

La causa, como veis en la foto de arriba y abajo, es el relleno sostenido por el muro suaviza el talud y enmascara el escalón, que solo el mapa de pendientes evidencia de forma clara.

relleno y muro de contención en castro de Tegra

2.- relleno y muro de contención en castro de Tegra

Hacia abajo de la foto anterior, el salto más parece una hendidura en el terreno, como el arranque de un pequeño y estrecho valle. La densa vegetación en el escalón señala bien su traza, pero también oculta su vista en detalle. De todas formas, el desnivel alcanza aquí unos tres o cuatro metros y ya salta a la vista.

escalón del Tegra visto desde el sur

3.- escalón del Tegra visto desde el sur

4.- escalón desde la carretera, al norte

Pero lo cierto es que este no es el único escalón del castro. En realidad, a lo que parece, todo el castro está organizado en terrazas excavadas en el granito.

plataformas artificiales en el castro de Tegra

5.- terrazas urbanizadas del castro de Tegra separadas por un escalón excavado en granito

Por todas las esquinas son evidentes los trabajos de cantería y excavado de las terrazas en el granito para dejar sitio a las viviendas.

6.- granito excavado para dejar sitio a edificaciones

6.- granito excavado para dejar sitio a edificaciones

Incluso en en lugares no excavados, asoman los restos de las viviendas y los afloramientos graníticos integrados en las construcciones.

7.- "mesa" de granito en suelo de palloza

7.- “mesa” de granito en suelo de palloza de Tegra

Ladera abajo del castro acondicionado para su visita y exposición y al norte del escalón, queda a la vista una de esas suerficies. la impresión en este caso es que para el rellano (a la derecha en la foto) se ha aprovechado un resalte natural del granito.

8.- resalte del granito entre terrazas. El escalón al fondo

8.- resalte del granito entre terrazas. El escalón al fondo, tras la hilera de árboles

En cualquier caso, el pie del escalón parece haber sido acondicionado para poner en comunicación las distintas terrazas.

9.- posible rampa de acceso a los

9.- posible rampa de comunicación entre las terrazas

9b.-otra vista de la rampa de acceso a las terrazas

9b.-otra vista de la rampa de acceso a las terrazas

10.- detalle de escarpe de  escalón

10.- detalle de escarpe de escalón

En la imagen de abajo podéis ver algunas de las terrazas urbanizadas del Tegra, la posición del escalón como se ve en el mapas de pendientes y las fotos

esquema y posicion de sitios y fotos

esquema y posicion de sitios y fotos

Más abajo de esta zona la densa vegetación apenas deja ver el talud.

escalón oculto por vegetación

aspecto del escalón entre la vegetación

Aparte, se ven cantidad de muros de pequeñas terrazas agrícolas en dirección N-S que viene a morir a este talud.

escalón oculto por vegetación y murete agrícola adosado

escalón entre la densa  vegetación y murete agrícola adosado

La vegetación se cerró de tal manera que no pude pasar y hube de dar un rodeo para intentar ver dónde desembocaba el escalón. Y entonces mi sorpresa.

puerta monumental al Tegra

puerta monumental al Tegra

Justo donde el mapa de pendientes señala el comienzo del escalón se inicia un camino excavado y amurallado. A ambos lados, como torreones, se alzan penedos murados señalando plataformas escalonadas que forman un complejo entramado. Pudieran ser viejas fincas y, claro, en parte lo son, pero no, o no solo. No solo se ven las rocas excavadas entre los muros, como en el Tegra, es, sobre todo, la disposición de estos muros, de lo que queda de ellos.

plataforma cuadrada entre bloques ciclópeos y muros de cachotería

plataforma cuadrada entre bloques ciclópeos y muros de cachotería

recinto cerrado por muros de cachote y afloramiento tallado

recinto cerrado por muros de cachote y afloramiento tallado

detalle de muro entre afloramientos

detalle de muro entre afloramientos

en el interior del camino

en el interior del camino

camino al Tegra más abajo

camino al Tegra más abajo

En la foto del sixpac se ve que el camino sigue la traza del escalón, al menos, en la mitad del recorrido.

traza del camino monumental del Tegra

traza del camino monumental del Tegra. En discontinuo la parte no visible ¿destruida?  del camino.

camino monumental del Tegra en Sixpac

camino monumental del Tegra en Sixpac. Se ven los dos muros a ambos lados.

Algunos de estos muros que rodean el camino han podido ser modificados y/o reconstruidos en tiempos más o menos recientes, pero muchos otros mantienen todavía la disposición original de cuando el castro de Tegra, aunque hayan pasado veinte siglos. En 2001, bastó un incendio para dejar al descubierto parte del castro y los muros originales del poblado.

muros de poblado al descubierto tras incendio de 2001

muros de poblado al descubierto tras incendio de 2001

Y no se trata de muros modernos. Las “parcelas” delimitadas por esos viejos muros en torno al camino no tienen nada que ver con la disposición general de la propiedad actual y denuncian su antigüedad s.

parcelario superpuesto a Camino Monumental del Tegra

parcelario superpuesto a Camino Monumental del Tegra. El catastro no ve el camino ni siquiera como parcela. la propiedad actual ha olvidado los viejos límites.

Así que, yo creo que sí. Ahí está, a la vista de todos, la magnífica entrada al castro de Tegra. Una entrada acorde a esta excepcional ciudad galaico-romana.

Esta Vía Monumental tiene sentido. Para empezar, se dirige al sureste, al puerto tradicional de A Guarda, en la playa de Camposancos, donde todavía hoy se encuentra el único astillero y el puerto del ferry a Caminha.

camino de ascenso al Tegra desde el puerto de Camposancos

camino de ascenso al Tegra desde el puerto de Camposancos

Protegiendo esta Puerta Monumental se encuentra también el extraño parapeto de O Outeiro de Sá, tomado en el pasado por castro y en cuyas laderas se encuentra los yacimientos romanos de Sá, y O Aloque/Almarra

foso de Sá

foso de Sá

No es extraño que hubieran tomado este outeiro por un castro, ya que todavía se puede ver lo que parece un foso de dirección N-S que parece protegerlo. ¿Era un parapeto defensivo avanzado? ¿Un proyecto que nunca llegó a concluirse?

Hay mucho por resolver, pero lo que parece claro es que el castro del Tegra tiene ya una puerta a su medida.

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