20. Una expresión lineal del ciclo hidrológico

Por razones que no vienen al caso estaba ndole una vuelta al ciclo hidrológico cuando se me ocurrió si podría representarse de un modo más directo, más inmediato. Pues eso, sin darle tantas vueltas.  Así que enfrenté los volúmenes de agua de cada reservorio según USGS a los tiempos de residencia del agua en cada uno de ellos. Bueno, hice algún cambio. Para el agua subterránea (a la que la Unesco, el Max Plank Institute of Meteorology, el SHI y alguno más, dan un tiempo de residencia de 2 semanas a 10.000 años; ya les vale) estimé el tiempo de residencia suponiendo una velocidad de flujo igual al caudal ecológico de los ríos, que es el mínimo caudal que permite subsistir a la biomasa del río -incluyendo la vegetación ribereña-  y que suele valorarse en un 10 % del caudal medio. El resultado de este apaño es: 154.528 días, es decir unos 423 años, lo que tampoco me parece descabellado. Para pantanos (swamps: juncales, marismas, turbas, etc) y suelos, con tiempos de residencia de uno a diez años y de quince días a un año, dispongo el valor medio de los logaritmos de tiempos, lo que resulta en 1.154 días (tres años y dos meses) y 74 días respectivamente. Esta misma estimación para las aguas subterráneas resultaría en un tiempo de residencia de 666 años. Por ahí andará.

La expresión nos permite también una primera estimación del tiempo de residencia para el permafrost, que sería de 1.601 días, cuatro años, cuatro meses y tres semanas.

Bueno, pues no cabe duda de que la correlación expresa de un modo bastante elegante e inmediato el equilibrio entre todos los ramales del ciclo del agua.

El equilibrio es la cuestión básica para que el ciclo hidrológico siga siendo un ciclo, pues si no existiese, el agua acabaría por acumularse en alguno de los reservorios geológicos. De hecho, las desviaciones de la recta de equilibrio nos muestran estos sumideros y remolinos del ciclo.

La atmósfera, por ejemplo, presenta un ciclo mucho más corto de lo esperado pues con el ciclo general existe un remolino de evaporación y precipitación del agua oceánica que no se incorpora al resto de los flujos. No obstante, este desajuste desaparece si el tiempo de residencia lo estimamos considerando en solo las precipitaciones continentales, que son las que alimentan ríos, glaciares, etc. y que son aproximadamente un quinto de las totales. Algo similar ocurre con los seres vivos –concretamente los bosques y la vegetación- y la humedad del suelo, y lo mismo para los ríos.

Por el contrario, los pantanos, aguas subterráneas, lagos y glaciares muestran un tiempo de residencia mucho mayor de lo esperado, denunciando que estos reservorios funcionan como sumideros y son en buena medida agua fósil, es decir, un recurso no renovable.

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